domingo, 7 de febrero de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar miedo: 8. La calle Overía


TESTIMONIO REAL:

Yo vivía en el piso más alto en el lugar en donde previamente estaba el Molino.
Está pegado a las vallas del convento de la Trinidad.

Al poco de estar viviendo en el piso empecé a notar cosas extrañas.
Me refiero principalmente a ruidos, ten en cuenta que al estar solo en un piso oyes ruidos y cosas, digamos extrañas.
Cosas a las que no les quieres dar crédito ya que al ser un piso de gran altura es normal que haya mayor número de ruidos que si por el viento, que si por otra cuestión…

Pasé de los extraños golpes a sentir en ocasiones escalofríos repentinos como si una corriente de aire fresco te atravesara el cuerpo.
Estás sentado y de repente notas un helor que te recorre por detrás y que sin ver nada tienes la percepción de que hay una presencia, un algo ahí junto a ti que te está observando.

En ese sentido resulta que yo no soy miedoso.



Este tipo de fenómenos se van sucediendo sin que les haga mucho caso hasta que empiezan a aumentar en intensidad, los golpes suenan más fuertes y se repiten cada vez con mayor frecuencia a la vez que esa sensación de frío se hace hasta cotidiana.
Se escuchan pasos encima de mi cuando es imposible que haya nadie arriba porque tu casa es la última del edificio y arriba no está más que el tejado.

Y es entonces cuando empiezan a actuar los electrodomésticos.
Por ejemplo, estoy viendo la televisión y se apaga. Me sorprendo y cuando voy a darle al botón del mando, justo antes se enciende.
La luz del salón de la misma forma está apagada y de repente se enciende sola. Y al poco se apaga.
En otras ocasiones, estoy durmiendo en mi cama y al despertarme por cualquier motivo me encuentro con que las luces de mi cuarto u otras de la casa están encendidas.
¡Te lo juro, de verdad!
Situaciones que a lo mejor me despierto y me encuentro la televisión de la sala de al lado encendida y te aseguro que yo la había apagado.



En otra ocasión estoy en la cama y siento como si algo pesado se acostara junto a mí. Fue tan clara la sensación de notar como se hundía el colchón...

A medida que se van sucediendo los fenómenos, ya te vas preguntando si esto ocurre por motivos naturales o si es por algo de carácter más misterioso, así que tu mismo te ves haciendo una pregunta mentalmente como si hubiera alguien que te pudiera responder.

Hay un día que me decido, y a eso que ya te digo, a lo mejor no es nada, pero por si acaso si lo es, le pongo un ultimátum mental.

Le digo: Haz el favor, si quieres algo dímelo o si no, vete. Vete por que yo no te quiero.

Nada más hacer esta pregunta, las luces empiezan a encenderse y apagarse.
Me mosqueo un poco y decido irme.

Era una tarde noche de invierno.

Entonces me dirijo hacia la puerta de la calle y conforme voy caminando, las puertas de mi alrededor se me empiezan a cerrar de golpe solas al mismo tiempo que voy pasando a su altura.

Me asusto y camino más rápido.

Cuando salgo del piso, la puerta de la calle se cierra con un enorme portazo que llega a rozarme la espalda.

Me quedo acojonado.



Lo bueno es que a partir de ese día que me hice fuerte, los fenómenos se calmaron.

Yo creo que probablemente porque me enfrenté a lo que fuese.

Pero hoy día que ya no sigo viviendo allí por cosas del trabajo, o de la vida, me llegan vecinos que me cuentan que siguen escuchando ruidos demasiado extraños.

Así que yo creo que allí, si es verdad que sigue así, en ese entorno, tiene que haber alguna cosa.

Está muy cerca del río, hubo un molino y se de buena tinta que por cosas que me han contado que durante la Guerra Civil allí hubo alguna que otra matanza de algunos prisioneros que intentaron escaparse. O quizás tenga que ver con el convento que siempre han sido lugares que atraen este tipo de fenómenos. Pues en ellos ha habido enterramientos, cementerios…

Me acuerdo que el lugar en donde está emplazado el edificio antes eran huertos, que cuando yo me fui a vivir al piso ese ni existía el parque que hay enfrente ni existían ninguno de los edificios que hay hasta el Puente del Rey. Había un camino que llegaba hasta el barrio de San Pedro muy estrecho que pasaba junto a la plaza de la Trinidad, había una acequia por ahí junto a un muro. Luego la acequia la taparon y el edificio fue el primero que se hizo.

Te lo juro que ahora te lo cuento y me quedo, ¡madre mía! Tu no te puedes ni imaginar el día que te pase eso, la experiencia lo traumática que es.

Lo de la tele aún tiene pase, pero lo que vino después…



Así es como termina el testimonio de uno de los vecinos que han sido testigos de lo sobrenatural en un tranquilo barrio de Orihuela que casualmente es la zona en donde más fenómenos están sucediendo a día de hoy.

Incluso en una conversación con una mujer que vive en el nº 2 de la calle Overía, ayer mismo (6 de febrero del 2016) me contó como su hijo la llamó porque el volumen de la tele se había vuelto loco y no cesaba de aumentar. La madre no tuvo más remedio que apagar la tele.

Esta se volvíó a encender sola y entonces la desenchufaron de la red eléctrica.

Me lo contó, no como algo misterioso, sino como anecdótico, pues lo achaca a que es seguramente defecto de la tele.

Pero ya son demasiadas casualidades.




¿Ustedes que creen?

1 comentario:

  1. Hola, el hijo que llamó a su madre soy yo. Quería añadir que una vez que llegué a mi casa, abrí la puerta, vi una silueta con mi forma asomandose como yo suelo hacer cuando a entrado alguien, y me acuerdo que en ese momento no había nadie en el piso.Entonces simple cerré la puerta y me fui.

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