sábado, 16 de julio de 2016

Leyendas de Torrevieja: La Bruja y el Pescador


Había según me contaron, un pescador de Torrevieja que gozaba de muy buena imaginación.

Pues su juventud le hacía digno de contar fantásticas e increíbles historias.

Un día, se quedó dormido sobre la cubierta de su embarcación y sin darse cuenta le sobrevino la noche.

Al día siguiente, una gaviota lo despertó y este para su asombro descubrió que ya no estaba en la playa donde se había quedado dormido sino que el agua lo había arrastrado y hecho viajar hasta las costas de Marruecos.

Sus ojos advirtieron entonces a una elegante y joven figura femenina de bien parecer caminado por la playa que al llegar a su altura entabló conversación.

La joven le contó entre otras cosas que era dueña de muchas tierras, que hasta un oasis en el desierto poseía.

Prendado de su belleza y olvidando a la esposa que le aguardaba en la otra parte del mar, decidió quedarse durante un tiempo con aquella hermosa señorita.

Hipnotizado por aquellos ojos tiernos, y aquella boca que parecía querer penetrar en su cabeza dejó que pasaran los años, los meses. Realmente no supo el tiempo que había transcurrido.

Un día, la joven, por capricho, quiso volver a la orilla en donde se habían conocido. La barca permanecía allí como el recuerdo de algo que asemejaba a un sueño.

Empezaron otra vez a dialogar y mientras eso ocurría sintieron en sus respectivos cuerpos un sopor que los dominaba. Quedaron finalmente dormidos junto a la barca.

O por lo menos eso es lo que parecía, pues era ella hábil en el arte de simular.

Al despertar, el joven pescador se encontró de nuevo en la orilla de sus tierras y así, aún sumido en el efecto del sueño que se iba disipando, fue a buscar a su esposa y a sus conocidos para contarles que una bruja le había hechizado con su poder maléfico durante tanto tiempo que ya no se acordaba.

Contó el joven que seguramente esta mujer monstruosa habría cambiado de forma, adoptando la de una joven, (ocultó a su esposa lo de bella) con la que lo mantuvo hechizado con extrañas maldiciones pronunciadas en lenguas desconocidas.

Pero que como toda bruja y sus hechizados, habían perdido su poder con el paso de los días y para que él no se diera cuenta, lo entregó otra vez a las fauces de un encantamiento del sueño que lo devolvió a sus tierras.

Y esta es la fantasiosa historia que un pescador joven e imaginativo me contó de sus extrañas andanzas por tierras de Marruecos


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