domingo, 24 de julio de 2016

Los héroes oriolanos olvidados: 4. Ramón Torres Gálvez



Era un viernes como otro cualquiera de un mes de noviembre de 1928.

Un grupo de niños jugaba junto a la orilla del río Segura cuando resulta que uno de ellos perdió pie y cayó a las aguas.

El infante, de nombre Francisco Martínez Aguirre chapoteaba en el agua para no perder la vida. Pero su pequeño cuerpecito ya mostraba los signos de agotamiento al estar tanto tiempo intentando mantenerse a flote.

Todos los de alrededor comenzaron a gritar.

Pasaba por allí un oriolano que quiso el señor tuviera la habilidad de nadar y no lo dudó un instante y se echó al agua.

Cuando llegó a la altura del niño, el cuerpo de este ya se encontraba sumergido.

Pero con un arrojo de valor, Ramón se capuzó para buscarlo por debajo del líquido con tan buena fortuna que pronto lo localizó.

Lo sujetó fuertemente como pudo y lo sacó a la superficie.

Tras unas difíciles maniobras de auxilio el niño empezó a toser ante los vítores de alegría de los que estaban a su lado.

La ciudad de Orihuela, agradecida y con la insistencia de los familiares del niño, preparó el oportuno expediente para que se le concediera a Ramón, La Cruz de Beneficencia como premio a la caridad y a la virtud de su buen gesto.

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