domingo, 24 de enero de 2016

Orihuela romántica: El amor que surgió donde las terribles aguas


El 15 de octubre de 1879 fue un día en el que llegó la desgracia a la pequeña ciudad de Orihuela.
Hubo una gran inundación que parecía querer convertir a nuestra ciudad en un inmenso lago.
En la capital murciana y en la huerta fallecieron 762 personas y bastantes fueron los heridos.
Aquí tuvimos más suerte y salvamos el pellejo pues no hubo ninguna víctima que lamentar.
Este terrible hecho es conocido como la Riada de Santa Teresa.

Al iniciarse la inundación, el sonido de las caracolas se elevó sobre todos los lugares conocidos dando aviso a la población de que algo terrible estaba sucediendo.
Adoptado como costumbre desde tiempos inmemoriales, cada casa en la huerta guardaba entre sus utensilios de labranza una caracola con la que poder dar la alerta a sus conciudadanos más próximos.

Pero cono de sobra es sabido que de la desgracia más triste siempre puede nacer la dicha más tierna, les contaré esta historia de amor que apareció publicada en la prensa de la época, en el periódico canario “La Asociación” de Santa Cruz de la Palma del 12 de Diciembre de ese mismo año.

Resulta que el cuerpo de la Guardia Civil ayudaba a los más afectados.
En una de las laderas del río Segura varios de estos agentes divisaron a una bella doncella aferrada a un madero que flotaba corriente abajo.
Consiguieron acercarla a la orilla.
La chica estaba exhausta y tiritando, dándose cuenta también de su desnudez.
Uno de los agentes llevaba capote, se acercó a la doncella y la cubrió con él.
Ella y el guardia cruzaron sus miradas en ese instante, sólo bastaron unos segundos para que de allí surgiera el amor entre los dos.

Así que fue así como de un golpe que la naturaleza dio a nuestra querida ciudad, que será recordado para siempre y que fue inmortalizado con una marca acompañada de la fatídica fecha en la pilastra de arranque del Palacio Episcopal de Orihuela, pudo nacer esta bella historia de amor que por supuesto acabó con ambos protagonistas cogidos de la mano y contrayendo matrimonio.



FUENTE:

ANTONIO LUIS GALIANO




CARMIÑA SÁNCHEZ

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