domingo, 11 de octubre de 2015

Orihuela curiosa: Las Minas de Mercurio de San Antón



Un día un cabrero vecino de San Antón intentando resguardarse de una tormenta encontró un pequeño orificio en la tierra en donde permaneció cobijado hasta que la lluvia cesó.

El cabrero se topó poco tiempo después con un vecino del barrio de nombre Emeterio Navarro y se lo comentó.

Navarro, que abrazaba de buenas maneras sus orígenes y todo lo que representaba a su barrio se puso a investigar y así estuvo durante 30 años.





Lo primero que hizo fue acudir en busca del orificio y así descubrió que se trataba de la salida de un tubo de ventilación de 27 metros de longitud y metro y medio de diámetro dando la cavidad paso a unas galerías de cinabrio que datan desde el 1600.

Lo que este insistente y paciente oriolano junto con su hijo consiguieron descubrir fue que el 5 de marzo de 1888 la sociedad minera “Virgen del Carmen” había inaugurado en San Antón un horno de calcinación de la mina de aludeles (mercurio) que el doctor peruano Lope de Saavedra de Barba había diseñado y que Juan Alonso de Bustamante había introducido en España en el año 1646.





Este horno junto con otro que se encuentra en la población manchega de Almadén son los únicos que hay en toda España.

Buscando entre los diarios antiguos encontró documentación que le permitió catalogar al que conocemos como Horno de Bustamante y la casa cercana a este conocida como la Casa de los Mineros.





Navarro se recorrió todas las galerías encontrando todo tipo de utensilios y se puso en contacto con técnicos en la materia que le pusieron al corriente y añadieron más información en sus indagaciones.

El Diario de Orihuela del 6 de marzo de 1888 llama al horno como de “santa Matilde” dando como fecha de su inauguración el día anterior y que el precio de la obra había costado 30,400 pesetas.





También se conservan los restos de un pozo de donde los mineros sacaban el agua potable que necesitaban.

A día de hoy es fácil encontrar su localización viajando hasta san Antón, llegando hasta la Iglesia Parroquial de San Antón. Se sigue por la calle situada a su izquierda y se camina por el sendero que le llevará directamente hasta los pies del Horno. O bien mediante el sendero que parte desde el mirador del cerro de Oriolet antes de llegar al túnel de la N-340.





Justo antes de llegar al horno hay un pequeño camino que vira hacia la izquierda y que está señalado con grandes piedras. Si caminan por él llegarán hasta la boca de una de las minas.





Lo último que sabemos sobre las minas de mercurio de San Antón es que se han datado algunas galerías de la época de los romanos y algunas de la época musulmana.

Y estamos a la espera de un libro que Emeterio Navarro está a punto de publicar y que le llevó 6 años de su vida buceando por la oscuridad de los túneles sin fondo.


¿Quieres conocer la leyenda de las Minas de Mercurio basada en hechos sobrenaturales que los vecinos de San Antón cuentan? 



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