martes, 2 de agosto de 2016

Crímenes de Orihuela: El crimen del lechero de San Antón


Miércoles 30 de noviembre de 1910.

Éramos unos pocos que con las primeras luces del día comenzábamos nuestra rutina de poner en solfa una vivienda del Barrio de San Antón de Orihuela.

Nos encontrábamos cavando en la tierra cuando de repente la pala topó con algo que nos detuvo en seco.

Pasando de los más valientes a los más temerosos, todos fuimos testigos de algo que nos quitó el hambre y las ganas de continuar.

-         ¡Manolo!, llama al inspector

Manolo se acercó para ver más de cerca aquello que llamaba tanto la atención de sus compañeros y descubrió para su horror los restos de un cadáver que empezaba a ser visible junto con la tierra que los trabajadores habían removido.

Manolo, con el corazón en un puño acudió raudo a dar la voz de alarma a la autoridad competente y en unas pocas horas ya se encontraba allí con ellos el inspector Sr. Del Valle.

Este había acudido al lugar junto con otras personalidades como el doctor Gómez Llueca para realizar las primeras diligencias que pudieran arrojar algo de luz a tan misterioso caso.

Según se rumoreaba, dos años antes, el propietario de la casa, de profesión lechero, fue agraciado por el sorteo de la lotería de Navidad con un estupendo premio que le cambió la vida para siempre.

Este, un hombre apático y muy retraído y de dar poco trato a sus vecinos y congéneres, cedió el negocio a uno de sus criados. Y poco tiempo después desapareció de forma misteriosa.

Los vecinos no se sintieron molestos ni desconfiaron de su desaparición ya que apenas habían tenido roce con el lechero.

Pero ocurrió que poco tiempo después, sorprendió el criado a sus amigos, con una invitación en la que no reparaba en gastos haciéndoles partícipes de que suya había sido la suerte de heredar todos los bienes de su amo.

Esto alertó a algunos que enseguida sintieron desconfianza y vieron en la forma de actuar del criado algo que les hacía desconfiar.

Las acusaciones se extendieron hasta una mujer llamada Pura vecina de la casa, de la que se decía que mantenía buenas amistades con el lechero antes de su desaparición y que finalmente fue detenida.

El culpable del crimen fue juzgado en Alicante y llevado preso al Correccional de Monóvar.


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