jueves, 1 de octubre de 2015

Orihuela misteriosa: El crimen de "Las Puntas"


17 de Diciembre de 1893
Eran aproximadamente las 9 de la noche cuando un sonido rítmico rompió el silencio.
A lo lejos, apareció la sombra de un carro
El vehículo pasó por delante de las puertas de San Francisco sin detenerse y unos guardias tuvieron que ponerse manos a la obra para detenerlo.
Llamaron a gritos al conductor creyéndole dormido o despistado pero nadie contestó.
Acercaron un farolillo al interior del carro y sufrieron un susto de muerte.
Dentro se encontraba un cadáver ensangrentado echado de bruces y con la cabeza fuera del vehículo.
En un primer momento fueron incapaces de identificar al cuerpo ya que se encontraba en una postura en la que sólo podía vérsele la parte posterior de la cabeza y parte del cuello lleno de sangre.
Se dio parte al juzgado inmediatamente. Y también a la Guardia Civil.
Se inmovilizó el carro y se mantuvo una guardia que detuvo otros dos carros que llegaron a posteriori.
Un individuo que se hospedaba en la “Posada de la Plaza” y que estaba de mirón en aquel momento identificó al instante el carro y a su ocupante.
El cuerpo era ni más ni menos que de Mariano Hurtado, un vecino de San Pedro del Pinatar, casado y padre de cinco hijos que se encontraba en Orihuela en compañía del testigo que lo identificó del que no consta nombre alguno.
Ambos, eran vendedores de pescado procedente de San Pedro del Pinatar.
Lo último que se supo del infeliz era que había partido por la mañana en dirección a Fortuna para vender sus piezas. Y que al regresar por la noche a la ciudad de Orihuela había sido asaltado y asesinado.
Aproximadamente a las 10 de la noche llegó el Juez de Instrucción, El Señor Martínez y el forense, Luis Bueno.
Se llevó el cadáver al Hospital para ser levantado y reconocido.
Se constató que la víctima tenía una herida en la nariz entre los dos ojos y otra en la nuca causadas por armas de fuego. Además de una tercera en el corazón realizada también con arma de fuego.
El cadáver se encontraba todavía caliente, por lo que se dedujo que no hacía ni una hora y media que había ocurrido el crimen.
Se procedió a hacer un registro exhaustivo de las ropas del cadáver y se encontró que tenía un bolsillo de faja con una de las bolsas cortada. En la otra bolsa se contaron 41 pesetas en plata.
Se calculó que el total percibido por la venta del pescado habría sido de 12 duros por lo que se supuso que en la otra bolsa cortada deberían de haber habido hasta 4 o 5 duros en calderilla.
No cabe duda de que el móvil del crimen fue el robo y que los ladrones creyeron que la bolsa cortada y su contenido era todo el botín que podían obtener de aquella pobre víctima.
El Sr. Juez, reconociendo que el crimen había sido cometido cerca de Orihuela por hallar el cadáver todavía caliente, estimó oportuno encontrar el rastro para precisar con exactitud el lugar en donde se había cometido.
Por tanto, empezaron las pesquisas y junto al Teniente de la Guardia Civil y varias parejas de la benemérita y de la guardia municipal empezaron a caminar armados todos de valor en la noche fria e inhóspita en busca del mencionado rastro por la carretera de Murcia hasta llegar al punto en donde se perdía el rastro de sangre.
Se tomó declaración a los habitantes de la zona “Las Puntas” y lograron reconstruir el crimen.
Uno de los vecinos declaró haber escuchado dos detonaciones seguidas y otras pasadas 4 o 5 minutos.

A la una de la madrugada se retiró el juzgado dejando a la Guardia Civil al cargo de las pesquisas.

27 de Diciembre de 1893, EL INDEPENDIENTE, Diario de la tarde

CRÍMENES DE ORIHUELA

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