martes, 27 de junio de 2017

La Bóveda: Escalada en Orihuela


Otro de los atractivos turísticos que esconde nuestra ciudad de Orihuela y que aún está por explotar es sin duda la práctica de la escalada que durante años llevan ejerciendo los integrantes de diversas asociaciones de la provincia e incluso de las regiones vecinas como Murcia que se desplazan hasta nuestra sierra para iniciarse en el mundo de esta modalidad de deporte considerada como de riesgo.

El sitio de prácticas de estos jóvenes es conocido como La Bóveda y se encuentra muy cerca de la conocida como Cueva de las Palomas, un lugar que recientemente he visitado y que puedo testimoniar que su nombre viene dado por la gran cantidad de aves de esta especie que suelen habitar sus recovecos. Se llega a través de la carretera que lleva al Rincón de Bonanza.


En esta foto puede observarse La Bóveda en todo su esplendor así como el orificio de la montaña conocido como La Cueva de las Palomas.



La belleza de este lugar también es inconmensurable.


Puede observarse el descenso del joven..



El balcón de la Bóveda. Una curiosa formación rocosa en forma de balcón que hay situado a la izquierda de esta.



Otro lugar de Orihuela bien considerado para la práctica de este deporte es la denominada Pared Negra.

A continuación copio y pego directamente de una página de Alpinismo...

ACCESO SECTORES:  MOMIOT, FRONTAL, BM y ARISTA DOBLE.

Por la Autovía Alicante-Murcia, salida 81 (Orihuela-Benferri), seguir en dirección Orihuela hasta pasar el túnel. Unos 500 m. después llegamos a Chimeneas Peñalver, a la dcha. Junto ella cogeremos un camino asfaltado de unos 50 m., al final del cual podemos dejar el coche.


APROXIMACIÓN:

Seguir el sendero que asciende por un pequeño bosque de pinos, que al final se bifurca junto al MOMIOT (15 min.)

Para acceder a la FRONTAL:  seguir hacia la dcha. y trepar por una pequeña chimenea (III) “El paso del Gato”, que nos deja al pie del Diedro. Para el resto de las vías, trepar unos 15 m. hasta localizar una gran repisa que corona toda la Frontal. Calcular 20/25 min.

Sectores BM y ARISTA DOBLE:  desde el aparcamiento nos dirigimos hacia la dcha. No existe una senda evidente, auque es de fácil acceso.  Calcular unos 20/25 min.  


DESCENSOS:

Cima del MOMIOT: donde acaba la clásica Jaén-Artigas, podemos rapelar 30 m. hasta la R2 de la ruta y seguir hasta situarnos al pie del Momiot.

Pared FRONTAL: 
  • Opción 1:  rápel: por el Diedro (1 de 30 x 1 de 25).
                                “   :  por la Kriptonita (1 de 25, 1 de 25, 1 de 20).
  • Opción 2:  donde acaba la vía del Diedro, buscar el Barranc Negre, un descenso fácil que sólo presenta un tramo de III, que esta equipado con un cable (10 m). Este descenso nos sitúa al pie de la vía del Diedro.

Sectores BM y a ARISTA DOBLE: desde la cima nos dirigimos hacia la izda. Podemos elegir entre los rápeles de la Amistad o el Barranc Negre, opción más interesante si no conocemos los anclajes situados arriba de las paredes.


DATOS DE INTERÉS:
ÉPOCA
De Octubre a Mayo. Orientación Sur/Sureste.

ROCA:
Caliza, con tramos rojizos en la Frontal y Sector BM.

HORARIOS:
Todas las vías se pueden hacer en una jornada, pudiendo hasta encadenar varias si ascendemos las equipadas.

AGUA:
No existe ninguna fuente, por lo que hemos de ir provistos de ella o comprarla en cualquier supermercado a bar de Orihuela.

DORMIR:
La acampada libre está prohibida. En la localidad disponemos de hoteles y hostales, si no queremos dormir a pie de vía, donde pasaremos inadvertidos.

TELÉFONOS ÚTILES :
Ayuntamiento Orihuela: (96) 5300745
Hospital Vega Baja: (96) 6606000
Oficina de Turismo: (96) 5305864

SITUACION:
Orihuela se localiza a 50 Km. de Alicante y a 25 de Murcia. Es conocida por su riqueza cultural y artística.


Más información en:

http://manolopomares.webnode.es/news/orihuela1/

https://grupooriolanomontana.blogspot.com.es/

lunes, 26 de junio de 2017

Gabriel Miró: El Narrador de la Muerte


Imagínense ustedes con que inquietud, con qué tristes y melancólicos recuerdos miraría hacía atrás hacia su tortuoso pasado este hombre de alma pura, de espíritu de escritor, sensible al dolor, al sufrimiento, a todos aquellos hechos que desde niño lo atormentaron.

Huellas que dejaron marcadas una sombra oscura en su alma como novelista y en cuya obra bibliográfica podemos encontrar cientos de ejemplos.

Hijo de la provincia de Alicante, nacido de una mujer guerrera como pocas en España pero muchas en Orihuela.

No obstante su madre fue la hija de aquella que lidiaba cada día con los hombres que a su posada acudían en el mismo lugar donde hoy se encuentra el puente nuevo y el casino pero que hace años estuvo situada la famosa posada de Pizana protagonista de cruentos hechos.

De esa noble chiquilla nació el humilde escritor, el hombre que hablaba con los espíritus, soñaba a diario con la muerte y se juntaba con compañeros para participar de siniestros pactos con el otro lado que le hicieron según cuenta en sus propios libros ser visitado por el mismísimo maligno.

Recordamos a sus tres compañeros del alma cuando estudiaba en el colegio Santo Domingo.

Como recorría sus pasillos acompañado de esas tres figuras menudas con las que reía, jugaba pero sobre todo lloraba.

No en vano, fue uno de estos tres amigos el que decidió sin previo aviso abandonar el grupo sin dejar ni rastro.

Aquel al que llamaban Señor Cuenca de tez pálida, aquejado siempre de extraños y desconocidos dolores.

Así que no sabemos que pudo sentir este chico al saber por un cambio en el discurrir habitual del cada día, que en vez de seguir con las horas de sueño profundo fue despertado, vestido casi a la fuerza a una hora muy temprana y llevado hasta la presencia de la mismísima muerte delante de la tumba de su amigo.

Un ataúd blanco abierto y colocado en su interior su compañero, su hasta hace unas pocas horas, uno de los que jugaba con él.

Ocupaba todo lo largo del ataúd pero su mirada no era la de un muerto pues según cuenta el propio Gabriel, ese sujeto inerte lo miraba desafiante como si sonriera.

Por eso nos preguntamos qué clase de huella dejó marcada esa visión en su delicado corazón, en el corazón del hombre sensible que escribe sin parar hasta hartarse afables argumentos en novelas que han llegado a nuestros días llenas de pasión pero también de mucha oscuridad, con un sentimiento de tristeza y camufladas bajo un lenguaje que a veces resulta un tanto tedioso como si estuvieran escritas en clave.

Yo siempre les cuento a aquellos que me escuchan que este hombre se merece un programa en Cuarto Milenio, pues si García Lorca fue el poeta del misterio por su habilidad para hablar con los animales, de contactar y sentir a los muertos, de entrar en un profundo trance en donde sus ojos permanecían en blanco durante minutos hasta que regresaba de la otra orilla, imagínense al novelista de la muerte, a un Gabriel Miró que pasó su vida aferrado a sus creencias más tenebrosas, a aquel que incluso el día de su muerte dedicó unas palabras a la Parca.

Y es que este hombre dejó un legado, una siniestra leyenda urbana de las más famosas de la Comunidad Valenciana.

Pero que con poco que investiguemos nos daremos cuenta de que de leyenda no tiene nada.

Fueron hechos que ocurrieron en la más pura realidad y que fueron recogidos por el mismísimo autor en varias de sus obras autobiográficas.

Pero una cosas son sus relatos y otra muy distinta los hechos que surgen de la imaginería popular.

Un ejemplo de esto es la historia que ahora les voy a contar.

¿Quién no conoce la leyenda del maestro que se queda hasta tarde trabajando y que cuando se va a marchar a casa ve una luz en una de las aulas?

Del hombre que sube e intenta abrir la puerta pero está cerrada.

Al día siguiente lo comenta con el resto de compañeros y acude en busca del encargado de las llaves poniendo en su conocimiento el hecho extraordinario.

Es imposible le dice el otro, todo está cerrado a esas horas y por supuesto apagado.

Como una petición personal el maestro le pide las llaves del aula y el otro se las presta por un día.

Llega una nueva tarde y esta vez el maestro se acerca al aula, abre la puerta y observa junto a uno de los pupitres a lo que parece ser un alumno rodeado de una luz extraña que no es la habitual del aula.

Hay algo que no cuadra en esa escena y el hombre cuando consigue romper su propio miedo le interroga sobre qué hace allí y cómo se llama.

El alumno le responde con una voz tan débil, tan carente de fuerza que recuerda más las palabras grabadas en una cinta producto de una psicofonía que la voz de un ser vivo.

El caso es que solo un apellido llega hasta los oídos del profesor, le parece haber escuchado la palabra “Cuenca”.

Y con ese nombre resonando en su cabeza y con un sentimiento de angustia que no comprende pero que asimila decide abandonar a ese sujeto y marcharse de allí lo más rápido posible.

Al día siguiente en el aula de profesores le aclaran que eso no es posible, que nadie en todo el recinto se llama o tiene de apellido esa palabra que sigue vibrando en su cerebro como una mancha que no quiere irse.

Cuenca, cuenca, cuenca.

Atormentado por una culpabilidad auto inducida decide investigar en los libros que registran los nombres de todos los alumnos que el colegio ha tenido a lo largo de muchos años e incluso siglos.

Hasta que por fin encuentra lo que tan ansiosamente estaba buscando.

Resulta que un tal Cuenca estuvo allí estudiando por el año 1889, y según consta en el registro, este alumno falleció siendo un niño.

¿Todo cuadra verdad?

Es justo en la época en la que Gabriel Miró estuvo internado en ese mismo colegio.

El maestro se da cuenta de que todo no es más que una broma macabra de un alumno interno descarado y decide acudir en su busca al día siguiente para echarle una reprimenda y a lo mejor hasta un castigo.

Pero el nuevo día presenta un cuadro distinto cuando el hombre se acerca a esa figura semitransparente que lo mira desafiante con un rostro carente de vida y con una inquietud que parece salida de la mismísima muerte.

A las pocas horas, el maestro es encontrado de forma inesperada, sobre el suelo, con su cuerpo que muestra unos movimientos en forma de espasmos, tirando espumarajos por la boca y diciendo y citando cosas extrañas.

Fantasma, fantasma, muerte, muerto….

Son las únicas, las últimas palabras que le escuchan sus compañeros pues tienen que llevárselo de urgencia a la enfermería y de allí al hospital.

Lo último que se recuerda de aquel hombre que quiso desafiar al espíritu del Señor Cuenca que vaga por las aulas del Colegio Santo Domingo en las noches más solitarias es que acabó en un centro psiquiátrico.

Y esta es la relación que tiene el famoso escritor alicantino, Gabriel Miró con una de las leyendas más famosas de la comunidad valenciana.


Víctor Navarro para CUARTO MILENIO.




miércoles, 21 de junio de 2017

El día de la Lechuza


Apenas unas horas han transcurrido desde la celebración del día de la Lechuza.

Cientos de personas se dieron cita ayer día 21 de Junio en el denominado Solsticio de Verano para ser testigos de un fenómeno único en la ciudad de Orihuela.

Desde las 19:30, varios curiosos se habían desplazado hacia las inmediaciones de la Iglesia de Santiago para poder contemplar sin perderse ni un detalle lo que acontecería alrededor de las 20:15 de la tarde noche.

En el lugar se personaron Miguel Sánchez Lidón, autor de una de las novelas de misterio más vendidas de entre todos los autores oriolanos. Equipado con un altavoz con el que deleitó a los asistentes con contínuas explicacines para que nadie se quedara sin respuestas.

Lo acompañaron, además de un público que rondaba los cientos de personas, el que ahora lo relata, Víctor M. Navarro, autor de este Blog y Pedro José Gomez Cascales,administrador de la página METEORIHUELA.



martes, 20 de junio de 2017

El lugar más mágico de Orihuela




Hay lugares que merecen ser descubiertos.

Paisajes que parecen sacados de una película y que aun estando delante de nuestras narices no somos capaces de apreciar en toda su plenitud.

Todavía recuerdo la primera vez que supe de ese sitio, de eso hace apenas un año.

Navegaba por la red como suelo hacer habitualmente en busca de novedades, de poder contemplar imágenes sensacionales que despertaran mi interés

Y durante un día concreto fue cuando me fijé en una fotografía que Antonio Mazón Albarracín había colgado en su página de Facebook.

Era una imagen en blanco y negro con cierta antigüedad.

En ella se mostraba una especie de arco de piedra natural y posadas sobre él, dos personas miraban a la cámara con unos ojos profundos y cargados de dulzura.

Esta imagen se me quedó grabada en la retina y pocos días después acudí en busca de ella para descargarla a mi disco duro.

¿Qué lugar era este de Orihuela del que yo nunca había tenido noticias y que me atraía tanto como una luz a la polilla?

Me sentí encandilado, hechizado por las sombras, por los surcos de aquella majestuosa peña, por la inocencia con que las dos personas se mantenían sentadas sobre aquel ingenio de roca tan atractivo y tan sugerente.

Los días fueron pasando y casi había olvidado esa imagen que seguramente quedó oculta en mi subconsciente.

Una mañana, de esas que se va uno de paseo por la sierra junto al Seminario, me llamó la atención un habitáculo rodeado por unos postes de madera que parecían indicar que ahí había algo importante que enseñar.

Animado como iba con deseos de aventura y de descubrir cosas nuevas con las que hacer crecer mí ya hinchado ego de oriolano satisfecho por la belleza de mi ciudad, me acerqué sin dudarlo hacia aquellos palos de madera con cuidado de no resbalar y caer.

Al caminar hacia aquella parte desconocida de la sierra, descubrí para mi asombro que por fin había dado con el famoso arco de piedra que tanto sueño me había quitado.

Por supuesto, no fue lo mismo, la sensación de verlo allí mismo vivo, a todo color que la fotografía artística en blanco y negro y con las personas sentadas encima que yo recordaba del Facebook de la página de Oriola vista desde el Puente de Rusia.

El caso es que me sentí muy alegre porque uno de los enigmas de Orihuela que me atolondraban un poco por fin había sido descubierto.

Me dediqué a contemplarlo con tranquilidad, disfrutando palmo a palmo de aquella lujosa vista que me seguía llamando.

Los ecos del pasado resonaron en mis oídos y mis ojos se llenaron de lágrimas al sentir una emoción indescriptible que me atrapó para que recorriera un camino del que yo nunca antes había oído hablar. Creo que lo llaman el camino del iniciado.

Me fui acercado lentamente, subí por encima de la dura piedra y busqué y busqué una pared por donde bajar hacia el sitio más profundo de aquella colosal belleza natural.

Me agarré a la roca y con cuidado inicié el descenso.

Era un paraje completamente desconocido para mí y sabía que mi delicada vista era un riesgo demasiado elevado que podía causarme más de un disgusto.

Aun así, había algo que me llamaba con tal fuerza que me sentí guiado.

Mirando alrededor de aquel sitio descubrí agujeros, cuevas y oquedades en la roca que me inspiraban también más curiosidad.

Poco a poco fue bajando, observado todo lo que había alrededor.

Hasta que por fin llegué a situarme justo debajo del arco y señores lo que sentí en ese momento, de verdad, lo que sentí, no puede describirse con palabras.

Me vi a mi mismo en comunión con la naturaleza y sobre todo con los antiguos que habían disfrutado de ese lugar muchos siglos antes que yo.

Era tan hermoso, tan perfecto, tan delicioso y delicado el momento, que fue como si me sintiera arropado de una luz inmensa, de un cantar angelical, de un halo de dicha y ventura que ustedes creerán que me volví loco.

Tuve que sentarme para no caerme por el aluvión de sensaciones maravillosas e increíbles que me abrumaron provocándome un incontrolable vértigo y que por lástima ahora solo son el suspiro de un recuerdo.

Era el lugar más bello de Orihuela y Orihuela, según dicen las crónicas clásicas era uno de los lugares más hermosos de la tierra.

Así que respiré el aire fresco de la sierra, sentí el calor de los rayos del sol penetrando en mi cuerpo, olí el aroma típico de esa parte del monte que adormecía mis sentidos con olores puros que mezclaban diversas especies de animales y plantas, árboles y arbustos.

Fue como sentir toda la universalidad en un único punto, la magia de lo divino y lo humano concentrado en un trozo de roca que con un simple ademán de agacharme una pizca podía tocar con las puntas de mis dedos y con las palmas de mis manos.

Me olvidé de los problemas, de las desgracias del planeta, de todo aquello que nos ofende o nos molesta.

Solo éramos yo, la madre tierra, la diosa primigenia de todos los tiempos, el viento que me acicalaba el rostro, los efluvios que me rodeaban y me penetraban por todos los poros y mi Orihuelica del Señor.

Eso fue lo que sentí en aquel lapso de tiempo que imagino sería breve pero que me pareció una eternidad.

Por supuesto, cuando desperté de aquella ilusión, quise que los demás oriolanos pudieran participar también de aquellas sensaciones, de aquellos momentos maravillosos que hicieron que por un instante fuera la persona más feliz de la tierra.

Por eso cuando me marché pocas horas después a mi casa, salí de allí con un propósito, de diseñar una nueva ruta turística de a pie con la que maravillar al resto de mis conciudadanos, de hacerles revivir aunque solo fuera unos segundos aquel instante prodigioso que a mí me ha dejado marcado para siempre.

En la primera Ruta Paraíso que hicimos, llegamos hasta allí con la impaciencia de los concurrentes novatos que están deseando descubrir el punto exacto.

Maravillados los participantes de la vista, algunos de ellos se hicieron como locos una interminable racha de fotografías.

Sin parar, una y otra vez.

Algunos de los asistentes, dijeron en voz alta, bien claro para que los demás lo oyéramos que quedaba pendiente para otro día, bajo otras circunstancias y sin compañía del resto del grupo, debían de volver a aquel lugar y ponerse bajo el arco para poder disfrutar en su máximo esplendor las consecuencias de aquella misteriosa llamada que sentíamos todos.

Espero que nadie haga la locura de venir a comprobar lo que aquí les cuento sin estar preparados.

Les advierto que es una zona peligrosa, que hay que llevar mucho cuidado en el descenso pero con un poco de paciencia y algo de vista y habilidad es muy fácil llegar al punto correcto en donde podremos sentirnos fusionados con el mismísimo universo, con el mundo entero. Ser partícipes de la luz.

A ser posible, háganlo sin compañía, pues no quiero que nada estropee ese momento divino que parece tan real, tan deslumbrante. Pero recuerden siempre, haber dejado un aviso con antelación a algún pariente por si algo les sucediera.

Nada más, solo me queda despedirme de ustedes e invitarles a descubrir, a comulgar con El Arco de la Amorosa de Orihuela.

Buen provecho y que lo disfruten.


jueves, 15 de junio de 2017

Investigación Oficial Parapsicológica en Chapitel de la Senda Cascante de Orihuela




Informe nº12980, Investigación de fenomenología paranormal en la Ciudad de Orihuela en el denominado Chapitel de la Senda Cascante: (*Todos los derechos reservados)



Autores:

Grupo G.I.P. SanCis.



Participantes:

- Verónica María Cisneros Canals, Directora de operaciones y Sensitiva.

- Adrián García Navarro, Codirector y Sensitivo.

- Artemia García Navarro, Audio.

- Óscar García, Vídeo y Sensitivo.

- Cristina Teruel Cisneros, Fotografía
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Fecha:
Sábado 20 de Mayo de 2017.



Lugar:
Caserón de la Senda Cascante



Horario:
de las 23:00 de la noche hasta pasadas las 2:30 de la madrugada.



Equipo utilizado:
- Cámara de video con visión nocturna BENQ DVS21.
- Cámara fotográfica réflex Nikon D3200.
- 4 unidades grabadoras de audio SONY.
- 1 Equipo TASCAM portátil.
- Cámara digital NIKON COOLPIX 3x Optical
- SPIRIT BOX modelo PSB 7
- 4 detectores de audio.
- 1 detector lumínico.
- 1 Puntero Láser. Emite pulsos de color verde que en cuanto detectan una presencia se deforman y origina efectos lumínicos sobre dicha presencia creando una silueta.



Memoria:


Llegamos alrededor de las 11:00 de la noche en dos vehículos que aparcamos en las inmediaciones de la vivienda abandonada.

Lo primero que hicimos fue una incursión y verificación de que estábamos solos.

Al poco de empezar a rondar por la zona nos pareció escuchar una serie de pasos por la parte de arriba del inmueble.

Dos de mis compañeros escucharon claramente golpes secos.

En un momento dado, presenciamos una sombra pasar a nuestro lado que no conseguimos capturar con la cámara de vídeo.

Poco rato después, varios de mis compañeros empezaron a sentirse mal.

Los equipos dejaron de funcionar como si las pilas y baterías se hubiesen agotado de golpe.

En una ocasión que acudí a mi vehículo en busca de baterías de reserva para algunos de los equipos imprescindibles, me encontré con el coche abierto. El vehículo es un modelo actual de no hace mucho tiempo de los que tiene automatizado un servicio de aviso cuando alguna de las puertas se queda abierta y que curiosamente en esta ocasión pareció no detectarlo.

Hay muy mala energía en esa casa, nos vinimos todos malos, agotados, y todos los aparatos dejaron de funcionar sin razón aparente.

Decidimos entonces retirarnos y seguir con la investigación otro día.



Cuando nos íbamos a marchar, encontramos las huellas de una mano sobre el capó del coche de Artemia. Era una huella pequeña, como de una mano adolescente.

La marca fue comparada con la de un adolescente de 15 años y resultó que la impresa en el coche era de dimensiones más pequeñas.






Resultados Psicofónicos:
En el audio obtenido en una de las grabadoras se escucha apenas comenzar algo que asemeja “Hijo“ y luego, después de una corta pausa “Puta”.

A continuación, entre los segundos 2 al 4, a los integrantes del grupo diciendo la palabra: “Hola” intentando comunicar con posibles entidades. (Se distingue claramente lo que es una voz humana por la continuidad y presencia de la voz).

En el segundo 5 aproximadamente Adrián realiza una pregunta: “¿Quién eres?”.

En el segundo 7 aprox. se escucha claramente una voz psicofónica entrecortada que responde: “No nos dejan” o “No me dejan” que parece llegar de un lugar remoto.



* Esta Psicofonía, la hemos cedido a Víctor M. Navarro Caselles administrador de RUTAS DE ORIHUELA y le hemos autorizado para enseñarla en su famosa Ruta del Miedo de Orihuela.






Conclusiones:
El lugar visitado tiene una fuerte impregnación de lo que podríamos denominar “energías negativas”. Todas esas energías están dominadas por una mayor que parece controlarlas a todas.

Estas energías actúan absorbiendo los efluvios energéticos de las personas vivas dejándolas sin fuerza.

La prueba de ello es el malestar general que asoló a los integrantes del grupo que quedaron exhaustos.

También por la extraña situación que se produjo con las baterías de los equipos que utilizamos. Que de un momento a otro parecieron estar agotadas. Lo curioso del tema, es que una vez retirados del lugar, comprobamos de nuevo los equipos y funcionaban correctamente.


En la misma puerta de la casa existe una especie de acequia que contiene agua. Las corrientes de agua, favorecen las energías telúricas.



Verónica María Cisneros Canal
Grupo G.I.P. SanCis


YO FUI A EGB en Orihuela: Cuando nos íbamos de fiesta...




















domingo, 4 de junio de 2017

Leyendas de Cartagena: El Cristo Moreno


Corría el siglo XVI y en el puerto de Cartagena había un barco abandonado del que nadie quería hacerse cargo.

Se mandó una expedición al interior para tratar de encontrar cualquier cosa de valor que pudiera dar una pista de quien o quienes eran sus dueños.

Entre otras cosas de poca importancia se toparon con un cristo de tez oscura crucificado al que se empezó a venerar como Cristo del Socorro. Al pueblo le dio por llamarlo El Cristo Moreno.

Así llegamos al año 1689 en donde una terrible sequía asoló los campos de la ciudad.

El cabildo de Cartagena casi se vio en la obligación de llevar al Cristo Moreno en rogativa por las calles para ver si el milagro se producía y caía un poco de agua.

A la altura de la Plaza de San Ginés, apareció Don Pedro de Colón de Portugal y de la Cueva, el famoso duque de Veragua que era también Capitán General de las Reales Galeras de España en dirección al Cristo con un niño en brazos.

Se trataba de su propio hijo Manuel, un infante de apenas veintidós meses de edad cuya vida pendía de un hilo al estar aquejado de una enfermedad incurable.

El Duque se puso de rodillas ante la imagen santa al mismo tiempo que alzó el cuerpo del bebé hacia la figura pidiendo por su vida.

A los pocos días, sin que nadie lo entendiera, se produjo el milagro y el niño empezó a mejorar.

En agradecimiento por el fenómeno, el Duque sufragó la construcción de una capilla en la Catedral Vieja de Cartagena para que se le rindiera culto de forma permanente y fundó una cofradía formada por treintaitrés hermanos, caballeros nobles de la ciudad a la que se le denominó Muy Noble, Devota, Ilustrísima y Pontificia Cofradía de la Hermandad de Caballeros del Santísimo Cristo del Socorro de la Ciudad de Cartagena.

En la madrugada del Viernes de Dolores, el Cristo Moreno abre la Semana Santa, con un desfile penitencial, donde los silencios de la noche se mezclan con el vibrante redoble del tambor, el traquetear de las velas y el susurro del rezo de las estaciones del Vía Crucis, para llegar hasta la Basílica de la Virgen de la Caridad, donde se celebra la Eucaristía, en el día magno de la patrona de la ciudad.

Durante la Guerra Civil se intentó su destrucción en varias ocasiones, siendo intimidados los republicanos que querían demolerlo por la visión de las uñas crecidas en las manos del santo. Llegando a resultar en la oscuridad de la capilla tan tétrico como misterioso.

La imagen fue destruida finalmente en la Guerra Civil en el mes de septiembre después de una larga espera para comprobar que la leyenda de sus uñas no era cierta...

Hoy día la sustituye una réplica del autor cartagenero Manuel Ardil Pagán.

Hasta aquí la parte buena.

El caso es que el pueblo, los ciudadanos con más imaginación, se pusieron a repartir esta otra leyenda:

Finalmente el niño murió por causas desconocidas y desde entonces se advierte de que su alma sin descanso reposa en el interior del palacio de Veragua y es el causante de ciertos fenómenos indescriptibles que acontecen en las inmediaciones de las horas de mayor oscuridad.





Leyendas de Cartagena: Las Voces de la Milagrosa



Durante la Guerra Civil, hubo un bombardeo en La Milagrosa, donde estaban las monjas de la Misericordia, se incendió un ala del edificio en donde hubo que lamentar la terrible tragedia de que algunos niños fueran alcanzados por la muerte.

El inmueble dañado se puso en rehabilitación para reparar los daños del incendio. Durante una larga época permaneció completamente cerrado.

Los niños que jugaban junto a él, a veces veían en una de sus ventanas a una niña a la que llamaban para que bajara y jugara con ellos.

Pero la niña nunca bajaba.

Era algo que los traía de cabeza porque la veían con toda claridad asomarse a la ventana pero nunca quiso o pareció querer bajar a jugar con ellos.

Actualmente, este ala del edificio pertenece al ayuntamiento o a la universidad en donde funcionarios ejercen sus labores.

Se han recogido en la actualidad testimonios sinceros de trabajadores que dicen haber escuchado pasos y voces infantiles en su interior en horas en las que se supone que no debe de haber nadie en el colegio.

Leyendas de Cartagena: La Cara de Cartagena


En la calle Sor Francisca Armendariz, pegado al colegio de La Milagrosa,

Donde hoy hay un solar, hace cuarenta años se elevaba un pequeño edificio que hacía las veces de hospedería.

La dueña se encargaba de acoger y asistir a los viajeros que imperaban de sus servicios en el descanso de sus largos viajes, como muchos marineros que se quedaban allí por tiempo indefinido, hasta que la mar les brindaba una nueva oportunidad con la que ejercer su profesión, y para acumular el dinero suficiente bien para sus juergas o bien para propósitos más nobles.

Esta señora tenía una hija que era inválida de nacimiento.

Los únicos divertimientos que podía permitirse dicha muchacha eran los de asomarse por un balcón hacia la calle que daba a Sor Francisca Armendariz desde donde podía contemplar a la perfección la salida de los niños que estudiaban en el colegio de La Milagrosa. O incluso el patio donde pasaban las horas de diversión en los recreos algunos de los niños.

Un día, llegó un marinero jubiloso, de buen carácter y amigo de todo el mundo que enseguida reparó en la niña y se hizo amigo de ella.

La vida de la niña, a pesar de su nuevo compañero, iba apagándose lentamente y así un triste día dejó de existir.

El hombre, muy afligido y desconsolado por la pérdida quiso hacerle un homenaje, una especie de tributo que sirviera para que todo el mundo la recordara tal como era.

Con una habilidad asombrosa dibujó el rostro de la niña en la pared del balcón hacia la parte de fuera.

Pasados ya unos años y con el marinero muy lejos de allí, la madre decidió borrar la cara.

Con un trapo húmedo y un poco de jabón alargó el brazo y lo pasó sobre la imagen.

Pero el trazo seguía intacto.

Viendo que no conseguía ningún resultado, decidió entonces, hacer un nuevo intento rascando la pared.

Ya con el trabajo terminado y con la satisfacción de ver la imagen borrada, la madre ya iniciaba su caminar hacia el interior de la vivienda cuando algo le llamó la atención.

No era posible que aquello estuviera sucediendo, pues ante sus propios ojos, aquella imagen que unos pocos segundos antes había desaparecido, volvía a estar tan fresca como en un principio.

No sabemos los intentos por hacer desaparecer aquel rostro mágico del balcón de la casa.

Lo cierto es que pasados unos años más, la vivienda fue dejada en abandono con la particularidad de que la cara seguía allí.

Con evidentes señales de rascado, incluso de haber pintado encima, pero la imagen de la niña permanecía intacta, con sus ojos penetrantes que parecían gozar con la visión de cualquier cosa viva que transitara delante de ella.

Así cuentan los testigos que antaño fueron niños y que con gran valentía se introdujeron en aquel caserón abandonado para retar a aquella expresión extraña que los seguía mirando desafiante.

Finalmente, el edificio fue demolido y con ello desapareció para siempre el Misterio de la Cara de Cartagena.




viernes, 2 de junio de 2017

Leyendas de Alicante: La Leyenda de Mariola


Haz de saber ciudadano que triste es la historia que te voy a contar.

Pues es la verdadera historia de una hermosa joven y su padre al que los ciegos celos por la riqueza de un malvado y avaricioso romano les llevó hacia la desdicha.

Esta leyenda pertenece a la Sierra de Mariola, situada en la provincia de Alicante, y está ambientada en los años 42 A.C - 37 D.C, durante la época de Tiberio Claudio Nerón.

Se hablaba por aquel entonces de un hombre rico, de nombre Sexto Mario, uno de los más poderosos de Hispania. En sus posesiones había una mina de oro que era la que mayor riqueza le había proporcionado.

Dicha mina, se encontraba en el interior de una montaña.

La ambición de Tiberio le obligó a requisar dichas minas para que pasaran a formar parte de su patrimonio.

El plan era bien sencillo, tenía que conquistar a la hija de Sexto de nombre Mariola, excelente ciudadana y bellísima mujer.

La muchacha acostumbraba a dar largos paseos por la montaña en compañía de una pantera que su padre le había regalado de uno de sus viajes a África.

El romano, cargado de poder y de autoestima era rechazado una y otra vez por la hispana.

Y entonces decidió cambiar de planes e iniciar una venganza acongojado por aquella desazón amarga de ser rechazado por la mujer de sus sueños.


Nerón, mintió al pueblo utilizando todos los recursos que tenía a su alcance y acusó a Sexto y a Mariola de practicar incesto.

Ambos, fueron arrestados y trasladados a Roma donde fueron condenados a ser despeñados de la Roca Tarpeya. Una roca situada al S.O. del Capitolio desde donde se despeñaba a algunos condenados a muerte y que vio correr a través de sus vetas la sangre de los dos inocentes de Cocentaina.

Desde aquel día, cuenta la leyenda que la Sierra que está considerada la más bella de la provincia recogió el nombre de la inocente muchacha que fue asesinada vilmente por aquel caprichoso gobernante romano que no tenía suficiente con su imperio.
Jamás se volvió a saber sobre las minas de oro.

En el año 1965, los espeleólogos del Centro Excursionista de Alcoy tuvieron una agradable sorpresa al encontrar en el interior de una Cueva de Bocairent una serie de huesos que más tarde se determinó por los especialistas que pertenecían a una pantera africana.

Desde los alrededores se cuentan historias basadas en testimonios de personas que en las altas horas del crepúsculo han podido observar la figura evanescente de una hermosa mujer envuelta en unos ropajes de color blanco que semejan la mismísima niebla acompañada de una forma felina que ruge en la oscuridad de la noche..






Posible explicación al extraño símbolo de La Diablesa por Pascual Segura


Aunque solo es una teoría, el símbolo me recuerda al trazo final de la firma de Nicolás de Bussy. Deformado ligeramente, pues firmar en papel es más sencillo y rápido que hacerlo sobre un soporte duro. Ambos sugieren un 8 inclinado con un un círculo en la parte superior izquierda y una terminación de la firma en la misma posición en la parte inferior derecha. Pero solo es una teoría, jeje

Aquí se observa el trazo final de la firma de Nicolás de Bussy:



Aquí el símbolo de la diablesa con la posible terminación del trazo de la firma encerrada en un círculo, posiblemente para destacarla y que no pudiese ser modificada a posteriori:


En los artistas a menudo es habitual firmar sus obras por duplicado. Por ejemplo, la obra la "Metamorfosis de ángeles en mariposa" de Dalí. Esta obra representa un conjunto de dos ángeles flanqueando una figura femenina desnuda, en una composición que semeja una mariposa. La obra está firmada dos veces, una con la firma habitual de Salvador Dalí y otra con un anagrama que combina los nombres de Dalí y Gala.

Pascual Segura



jueves, 1 de junio de 2017

La Leyenda de Alicante: La Cara del Moro


Desde hace muchísimo tiempo, hay algo en la cabeza de los alicantinos que no les deja dormir.

Se preguntan a diario si ese rostro formado de forma caprichosa en el monte Benecantil que está originado por grandes rocas en la misma naturaleza no es más que una mala jugada que les hace su propia mente.

El autor de la naturaleza y criador del Universo, firmó una cabeza o una cara para que le sirviese de marca o señal.
Lo cierto es que en casi todas las fotos que en la actualidad se toman de ese lugar, todos los que las ven, coinciden que es exactamente eso, el rostro de una persona.

Hay también quien dice, que Alicante no debe su nombre a la antigua denominación islámica (Al-Laqant), sino a una hermosa princesa árabe cuyo padre era el caudillo de la medina musulmana. Este y su hija vivían en la imponente fortaleza del Benacantil, rodeados de abrumadoras riquezas e infinitos manjares traídos de recónditos lugares de todo el mundo.
Cántara, que así se llamaba la hija del califa, crecía y su belleza empezaba a ser abrumadora.

Cientos de pretendientes surgían cada día con las pretensiones de hacerla suya.
Su padre, observaba con paciencia desde la distancia la actitud tanto de su hija como de aquellos futuros esposos que la deseaban. Pronto llegaría el adecuado, el que fuera más fuerte, más rico y más apuesto.

El tiempo pasaba y no aparecía el candidato merecedor de la mano de la muchacha.
Se determinó entonces organizar un gran banquete en el castillo al que asistiera todo pretendiente en condiciones aceptables a considerar.

Fue un rotundo éxito el banquete ya que el califa, se prendó de dos de aquellos jóvenes que vinieron a conocer a la muchacha.
Ambos, adversarios en el amor por la joven, derrochaban galanterías hacia la princesa desde el inicio mismo de la gala.

El padre se sintió satisfecho y a la vez indeciso. Y por ello propuso una dura prueba para cada uno de los pretendientes.
A Alí se le encomendó la misión de traer el agua del Tibi al castillo, con la construcción de una acequia tan larga y robusta como requiriese la empresa.

A Almanzor, se le mandó viajar a las Indias para que buscara allí las mejores especias para deleitar a la joven princesa.
Los dos jóvenes empezaron las duras pruebas con mucha decisión, pero Alí, que era el que más cerca permanecía de la princesa, empezó a verse con ella a escondidas.

Al poco, se sintió correspondido por la muchacha y ambos se enamoraron.
Bajo ese amor, dejaban volar su imaginación planeando lujos y vástagos.

Absorto estaban los enamorados que habían olvidado la tarea que les había encomendado el califa y cuando ya creían que nada les podía volver a separar, apareció una mañana Almazor, que venía de las Indias cargado con todo aquello que le habían encomendado y por tanto con su tarea completada.
El padre de Cántara, obligado por la promesa que había realizado, por no romper su palabra e ignorando los ruegos de su hija, que ya había hecho su elección, entregó la mano de esta al competente Almanzor, para disgusto de los amantes.

Alí se sintió afligido y desposeído de su amada y no halló mejor remedio para su pena que quitarse la vida saltando desde lo alto de la sierra de Tibi, creando un inmenso socavón en el lugar de su caída.
La princesa, al ver perecer a su amado, y no pudiendo contener la pena, se dirigió al cerro de San Julián y, ensimismada en su desdicha, saltó mortalmente al vacío.

El emir sintió entonces tal amargura por haber sido el causante de tanta desdicha que rogó a Alá que le hiciera sufrir bajo el peor de los castigos.
La mano ajusticiadora de Dios alcanzó al emir y desde ese mismo día quedó petrificado bajo la fortaleza de Benicantil.

Hoy día se puede perfectamente recrear con la vista el rostro afligido de un hombre si miramos a poniente.
Desde aquel entonces, los habitantes de Al-Laquant, conmovidos por la trágica historia, decidieron rebautizar la ciudad con el nuevo nombre de Alicántara, por la memoria de la princesa árabe.

Y de ahí supuestamente, procede la denominación actual de la ciudad.


"Obra primorosa de la que debe estar siempre orgullosa Alicante, en la que se combinaron la Naturaleza ofreciendo la materia, el sílice de un magnífico e inexpugnable monte, los primorosos pinceles del mismo Dios dibujando la cara de un guerrero y el arte humano fabricándole un Castillo a modo de casco."

FUENTE:
http://sendasyleyendas.com/2016/01/la-cara-del-moro-en-el-monte-benacantil-alicante/
LIBRO ALICANTE ENTRE LA HISTORIA Y LA LEYENDA de Manuel Martínez López