miércoles, 29 de marzo de 2017

Zelda: Breath of the wild se inspiró en un paraíso real en la tierra




Uryúla = Hyrule


Pongamos en comparación a través de las fotos, las imágenes obtenidas en la ciudad de Uryúla que durante siglos fue considerada como el paraíso en la tierra.

El vocablo de Uryúla es el nombre con el que se le denominaba durante la conquista musulmana. Es una arabización del original Aurariola. (Hoy día, Orihuela en la provincia de Alicante).





 


En estas dos fotos de arriba podemos ver la similitud que hay entre ellas. Se aprecian en ambas, las ruinas y el precioso espacio ocupado por las flores y las rocas.





 


En la foto del juego se aprecia perfectamente como una roca se levanta del suelo y se convierte en un horrible monstruo de piedra. El parecido con la foto es increíble.








En estas dos fotos apreciamos la parte rocosa de la izquierda y la arboleda adornada con un tupido suelo verde lleno de flores.










Link observa desde lo que parece ser una especia de muralla en ruinas o antiguo muro.






 

 
Un camino lleno de rocas y flores hermosas.





 


Es increible el parecido que hay entre las columnas que aparecen a la izquierda de la fotografía.





 


La Palmera ha sido considerada siempre cómo uno de los árboles del paraíso.
En la foto se puede contemplar como Uryúla tiene uno de los mejores palmerales de Europa.






 


Cuando las lluvias arrecian, se forman lagos naturales en las cercanías. El parecido también resulta impresionante.






 


Árboles, rocas, vegetación. El parecido es inmenso.





 


En la foto del videojuego, la ruina de una fortaleza. En Uryúla, las ruinas de la que está considerada como la fortaleza más impresionante que existió en España.





 


Pues sí, mira que es difícil, pero en Uryúla también existe este magnífico arco de piedra natural.






 


Es como si los diseñadores del videojeugo hubiesen venido a Uryúla buscando la inspiración. Son como dos gotas de agua idénticas.





 


Lo digo y lo suscribo, se basaron en Uryúla para realizar el videojuego.





 


Bien parecidas.






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En Uryúla, todos conocen el arco de la Olma, que es una de las puertas más antiguas que se conservan.










Link escala un barranco que precisamente es idéntico al que tenemos aquí en el conocido como Paso del Gato camino hacia la Cruz de la Muela.








Link recorre a caballo esta calzada que curiosamente son bastante similares.








Y para terminar: Link recorre a lomos de su caballo las playas de Uryúla Costa.





viernes, 17 de marzo de 2017

¿Por qué Canto Foral y no Forat?

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El embajador de D. Pedro el Cruel se presentó con bandera blanca ante las murallas que están entre Sto. Domingo y S. Antón y pidió parlamento a los defensores de la Ciudad.

Concedido, se dispuso el traslado del embajador, con los ojos vendados, al interior de las defensas.

El sitio designado para la conferencia fué el hueco del Canto Forat. En aquel tiempo de las catapultas, arietes, brigolas, escudos y espadones, el peñón de la calle de Arriba era inexpugnable.

Por esta razón y por su posíción atalayadora eran desde allí dirigidas las operaciones de la parte de levante.

Introducido en el hueco el embajador, fueron corridas completamente unas tupidas cortinas que disimulaban al exterior el horadamiento del peñón y convertían la oquedad en un recinto cerrado.

Encendieron un viejo candil y quitaron entonces el vendaje al embajador.


Al verse éste en un cueva oscura esclamó irritado ante el jefe de la Guardia.

- ¡Oriolano, esto es una mazmorra! ¡Mi rey tomará venganza de está humillación! 


El Jefe de la Guardia qué había recibido orden de tratar cortésmente al embajador contestóle muy blandamente en la jerga aragonesa que entonces se hablaba en Orihuela:

- . . Esto, señoret, no es una mazmorra, es un forat. 


- Maldito hi de tal
- gritó altivo el castellano. - ¿Qué es eso del foral?

El oriolano se olvidó del mandato de sus Jefes, se irguió, empuñó la espada y bramando de coraje rugió:

- Forat es lo que face mi espada!

- ¡Téngase quieto!
-gritó el Jefe de la legación oriolana que en aquel momento apareció por la parte norte, tomando del brazo al guardia cuando ya iba a atravesar al castellano.

- Esto, señor -dijo volviéndose al legado del Cruel, - es nuestra atalaya del Canto Forat...iVed!-... y mandó descorrer la cortina que tapaba la soberbia vista dominadora de parte de la ciudad y de la espléndida vega.

- ¡Noble oriolano! -exclamó asombrado por la grandiosidad del paisaje el de Castilla. - Diré a mí Rey que vuestro Canto Foral tiene un balcón más hermoso que todos los de su reino... 

- ¡Ah! pero decid también a vuestro Rey -replicó el de Orihuela, -que mientras quede en esta Ciudad una espada sin romper no pondrá él los pies en este balcón... 

….........................

- Da cuenta de tu misión -dijo el rey D. Pedro a su embajador.

- Señor, -contestó el legado, tan sólo os puedo decir que he visto el balcón más hermoso del mundo defendido por los hombres más fieros de la tierra...

¿Qué han respuesto a tus proposiciones?

-Me han jurado que en ese balcón no pondreis vos los pies....

- ¿Donde está ese balcón?


- En el Canto Foral 


Y fué entonces cuando el Rey castellano lanzó sus huestes en ataque desesperado contra las fortalezas oriolanas.


Pero no pudo en aquella ni en otras sucesivas embestidas llegar al balcón deseado. Por eso cuando forzando la puerta de Elche y del Salvador entró en la Ciudad y se adueñó de las calles desoladas y solitarias dijo:

- Añadid al escudo de esta heróica Ciudad estas palabras: “Vuestras espadas siempre han prevalecido”.

Y os fama que el Rey admirado de valentía de los defensores, volviéndose al intrépido Jefe de la legación oríolana a que rechazó la paz le díjo:

—Para que el juramento de Vuesa Merced se cumpla no pisaré vuestro balcón; su nombre de Foral sea recuerdo del Fuero privilegiado que doy a Orihuela... 


Y desde entonces aquel Canto se ha llamado Foral.

Suba, suba usted allí, amigo, cierre los ojos, haga un poco de meditación sobre el glorioso pasado de la ciudad, y luego asómese al exterior que da al mediodía y opinará ciertamente que no hay vista corno aquella, porque allí la visión panorámica y la visión histórica se juntan para darnos el cuadro mejor que es el de la vírilidad oriolana a la que sirve de marco la verde esmeralda de la vega, engastada en las duras sierras de granito.





A. Hernán 







Crónicas de Alicante: El mono del castillo


En la calle del Socorro había un vecino caprichoso que por una de esas malas ideas que le pasan a uno por la cabeza y que luego suelen traer consigo males resultados, se le ocurrió acompañar su triste vida con las travesuras de un mono.

Leonardo Giménez, así se llamaba el susodicho.

Y vivía en el número diecinueve de dicha calle.

El mono, se ve que aburrido de estar todo el día atrapado entre las cuatro paredes del domicilio de Leonardo, consiguió escaparse y empezó una tanda de actos bárbaros que pusieron en alerta al resto de vecinos de la calle y del resto de la ciudad.

Mostrando su dentadura hacía alarde de su hombría y marcaba su territorio.

Al principio, hasta resultó simpático.

Pero ante la atónita mirada de los curiosos, derribó a una niña llamada Teresa Sánchez Dols que sufrió heridas de gravedad en piernas y manos.

La indignación palpó sus rostros y se inició una persecución de la bestia para darle un merecido escarmiento.

Quiso la casualidad que pasara por aquel lugar la anciana Asunción Esteve Quinto que recibió una nueva agresión en la cara por parte del salvaje animal.

La gente ya furiosa agarró lo que tenía a mano, palos y piedras y salieron tras él.

El mono que fue más listo y rápido consiguió dejarlos atrás y se subió por la sierra.

Pero los niños de antes no son como los de ahora, y con una maestría y una energía de la que hicieron gala llegaron a rodearlo en una de las cuevas que hay cerca del Castillo.

El animal empezó un bombardeo a diestro y siniestro contra aquellos que lo amenazaban.

Finalmente, apareció José Terol Ramos armado con una escopeta con la que realizó cuatro disparos de los que el animal salió ileso.

Toda las esperanzas por terminar con la amenaza recayeron en José que abrigado de la necesidad de no errar más el tiro, acertó en todo el cráneo del animalico que cayó muerto de bruces contra el suelo.


Desde ese día, se conoce el sitio como La Cueva del Mono.


FUENTE
DIARIO EL POPULAR nº 631, 6 de Agosto de 1912.


Crónicas de Orihuela: La moneda falsa


Eran las 9:30 de la noche del 15 de noviembre de 1892.

Los vecinos del Rabaloche se quedaron asustados pues presenciaron la aparición de un grupo de hombres armados hasta los dientes.

La mayoría sujetaban con firmeza grandes escopetas.

Se pudieran contar hasta doce personas.

Los vecinos se asustaron tanto que entraron en sus casas y cerraron las puertas y ventanas por si acaso.

La comitiva llevaba un rumbo fijo, se dirigían al centro de la ciudad.

Alguno de los vecinos que había reconocido el rostro de alguno de aquellos hombres peligrosos, se animó a seguirlos para ver que sucedía.

Se detuvieron a las puertas de la cárcel.

¿Qué había sucedido?

Todo comenzó en el barrio de Bonanza. Allí , en una Venta conocida con el nombre de “La Basilisa” habían entrado cinco sujetos desconocidos que parecía provenían de la región de Murcia.
Se tomaron unas copas y cuando sus cuerpos y gaznates ya estaban saciados, pagaron al posadero.

En ese momento, se encontraba atendiendo la Venta el hijo de la dueña que de manera descarada pero no descortés rechazó la moneda por considerarla falsa.

El pagador, mostró fingida indignación, sacó su arma y le disparó cinco tiros a quemarropa al ventero.

Demos gracias a Dios por que ninguna de las heridas fue de gravedad.

Sin casi tiempo para reaccionar, entró por la puerta el pedáneo que inmediatamente puso orden y detuvo a cuatro de los cinco sospechosos.

El criminal había puesto pies en polvorosa.

Se presentaron a la orden algunos vecinos que trajeron consigo sus armas para cuidado de que todo se respetara y acompañaron a los arrestados y a su captor.

La Guardia Municipal que presa servicio en el Rabaloche consiguió atrapar al quinto personaje que fue puesto a disposición judicial.