miércoles, 31 de agosto de 2016

Orihuela milagrosa: Los milagros de 1510



En el convento de Mathet permanecieron los frailes Predicadores hasta el año 1510.
En este año se desarrolló en Orihuela una epidemia de Peste que amenazó con dejarla desierta de habitantes.

El número de víctimas crecía cada día.

Se intentaron todo tipo de remedios que resultaron ineficaces para detener la expansión de la plaga.

Es entonces cuando, según la tradición, ocurrió el milagro.

Un día en el cual la mortandad había sido más intensa de lo habitual, y los vecinos de la ciudad de Orihuela y sus autoridades habían perdido toda esperanza, ocurrió el milagro:

Una dama vestida de blanco y acompañada de un aroma que parecía venir de miles de flores se le apareció al Justicia de la ciudad.

Andrés Soler, que así se llamaba el justicia, cayó postrado a los pies de aquella figura bondadosa y sin haber dado crédito a lo que estaba contemplando escuchó un voz dulce que le sonó como si cientos de terrones de azúcar tocaran con delicadeza la comisura de sus labios.

-       No has de temer de esta dama, pues he venido a dar consuelo a ti y a tu ciudad. Acoge entre sus muros a los religiosos de la Orden de Predicadores para que propaguen la devoción del Santo Rosario y Orihuela se verá libre de tan terrible calamidad.

Una vez desaparecida la dama y ante el júbilo del Justicia, echó a correr hacia donde residían el resto de autoridades y el clero para dar la noticia de lo que había escuchado y visto con sus propios sentidos.

Todos coincidieron en que aquello no era sino obra de la mano de Dios y de la misericordia de la Virgen María.

Se acordó una reunión entre las autoridades civiles y eclesiásticas y algunos representantes del pueblo.

Se suplicó al R. P. Fr. Gaspar Esteve, Provincial de la Orden de Predicadores de la zona que pertenecía a Valencia, el traslado de los frailes que habitaban en ese momento en el convento de Mathet.

Se envió un mensaje urgente a través de un emisario a ver al Provincial que aceptó y dio su permiso y orden con la condición de que se les proporcionara a la comunidad, mansión adecuada y un templo donde poder celebrar el culto divino.

Orihuela, cedió a los dominicos una pequeña iglesia, que ni se sabe o conoce su antigüedad y que estaba situada junto a la Puerta de Elche o de Levante. Además, unas casas contiguas y se le dio la advocación de Nuestra Señora del Socorro y San José.

Dicha iglesia primitiva se cree según algunos estudiosos, que estaba emplazada en donde actualmente se situa el Claustro de la Carpintería del Colegio.

No llegó el día del traslado hasta que no se celebró con total solemnidad el día 7 de Septiembre de 1510.

Y fue en ese momento cuando sucedió el segundo milagro:

Cuando entraban los frailes a la ciudad de Orihuela, dejando atrás sus muros, el címbalo de la Iglesia Mayor del Salvador (hoy Catedral) se puso él solo a tocar.

Desde abajo, los vecinos de Orihuela acudían raudos a observar el espectáculo y a vítores de Milagro, Milagro, aún hubo alguno desconfiado que quiso comprobar con sus propios ojos que allí en la torre no había nadie causando tal prodigio.

La desaparición de la peste coincidió con la acogida por parte de Orihuela a los nuevos frailes. Por tanto, se cumplieron las palabras de la dama blanca.

Nadie más murió por causa de peste y no hubo que lamentar ningún contagio.

Esto terminó por convencer al Concejo de que aquello había sido realmente por gracia Divina y se complació en otorgar a los nuevos frailes la cantidad y el derecho que costaban los terrenos inmediatos al convento, que fueron quinientos florines.

Estos milagros fueron recogidos en 1715 en un curioso opúsculo manuscrito en latín y redactado por un fraile anónimo de Santo Domingo de Orihuela.

Manuscrito y encuadernado en pergamino, pertenece a la Biblioteca Pública de Orihuela.

El libro, fue usado primeramente como libro de cuentas. Pero, a partir del folio 28, aparecen 48 páginas sin numeración, de título: Praeclara Monumenta insignis Collegii oriolensis Provinciae Aragoniae Ordinis Praedicatorum, illis PPs. Vsui futura qui ordinis nostri annalibus eformandis collaborant collecta et ordinata iussu RRmi. P. N. Magistri Generalis, vi ex Rius litteris constat en donde a modo de anales se da cuenta de lo expuesto anteriormente.







lunes, 29 de agosto de 2016

Orihuela curiosa: La celda prisión del Colegio Santo Domingo



En el colegio Santo Domingo, hubo hace tiempo una celda referida en la obra “El Colegio de Predicadores y la Universidad de Justo García Soriano” que según él se hallaba en el ángulo noroeste de la biblioteca, cuando se albergaba en el convento dominicano. Dicha celda, fue destinada como calabozo del convento, lugar donde se encerraban a los frailes y estudiantes que necesitaban purgar sus faltas y fechorías.

En la puerta de la celda, había una redondilla grabada con un objeto punzante que rezaba una secuencia de palabras descritas más abajo. (Imaginamos que el autor era buen conocedor de la obra "La Diana- Libro Primero" de Jorge de Montemayor).
Estos versos, fueron incluidos por Gabriel Miró en su obra “El Obispo Leproso” en el capítulo 3, en la descripción que hace del Colegio de Jesús (Santo Domingo).
Años después, en 1954, también fueron incluidos por Juan Sansano Benisa en su “Historia de Orihuela”, aunque con alguna variante.

Por desgracia, ya no es posible contemplar estos versos, ya que desaparecieron al remodelar dicha zona en el colegio.



Indagando un poco más, he encontrado esta publicación de 1897 en la que se cuenta lo siguiente:

El lado que da al mediodía, tiene en sus extremos dos habitaciones oscuras. La primera que se encuentra entrando por la puerta principal; está destinada a contener papeles y obras incompletas, que no tienen cabida en la estantería antigua de los corredores.

La otra habitación que le dá frente a la anterior, tiene un pequeño zaguán después de su puerta de entrada, sin más techo que la cubierta del tejado á unos 12 metros de elevación, teniendo en la parte superior un agujero a guisa de ventana descubierta, por donde se recibe la luz.

En el muro de la izquierda hay un portón bajo y angosto, de sólida y resistente construcción y dotado de una fuerte cerradura provista de un cerrojo de refuerzo, que demuestra bien a las claras que sirve de precaución y garantía a la seguridad de una prisión.

En efecto, franqueando esta segunda puerta se entra en una habitación de medianas dimensiones que desde luego se conoce haber estado destinada a cárcel o calabozo.

Varias señales inequívocas delatan este destino. Cuales son, una ventanita que tiene en la parte superior provista de una reja con barrotes erizados de púas para que no se pueda forzar y cuya ventana parece más bien dispuesta para dar aire respirable que luz; un cepo de madera de colosales dimensiones arrumbado allí en un rincón; y muchas escrituras de letras, nombres y fechas que se descubren en las ennegrecidas paredes.

En la cara interior de la puerta hay una de estas inscripciones, hecha con tiza y cuyos caracteres borrosos apenas pueden leerse. Más fijando mucho el sentido se ve que dice:

F.F.
Todo es uno para mí
esperanza o no tenella
porque si hoy muero por vella
mañana porque la vi.

Esta copla tan sentida y tan poética me hizo pensar desde luego que encerraba una historia quizás romántica y conmovedora o tal vez trágica, en la que habían podido mediar las circunstancias de un amor contrariado por el impedimento de un voto.

Despertose en mí una gran curiosidad por descubrir y conocer el origen o motivo de la transcripta canción, y llevado de mis oficios habituales de registrar papeles y mamotretos me enfrasqué en detenidas y concienzudas investigaciones en el archivo, hasta que conseguí dar con un cuaderno en cuya tapa anterior lleva un rótulo que dice: “COSAS RESERVADAS”.

La mayor parte de estas cosas reservadas, son cuentas de cocina y por ellas venimos en conocimiento de lo que se comía en el convento de dominicos á mediados del siglo pasado: entre ellas hay relaciones curiosas de lo que costaba un par de pollos, tres reales de vellón, la libra de albaricoques, un cuarto, y otras especies con precios por el estilo.

En algunas hojas del cuaderno hay apuntaciones de otra índole; todas interesantes, pero breves. Y una de ellas expresa: “Frater Ferdinandus Guillemus, discessus, eroticus, contumaz, clausus”.

La coincidencia de las dos iniciales que acontecen a la sentida cuarteta apuntada con las del nombre de Fray Fernando, hace pensar si sería este el autor de aquella y más teniendo en cuenta que el expresado registro muestra claramente la causa de haber estado aquel recluido.

Más, ¿Quién era este Fray Fernando Guillem?

Repasando los textos de nuestros historiadores, nos hallamos con que en la guerra de sucesión que agitó el suelo español a principios del siglo pasado y en los ejércitos del archiduque, figuró un tal D. Fernando Guillem de Orihuela, conocido por “el fraile”.

Refiérese que era hombre agudo y de valor temerario, pero distinguíase más por una melancólica reserva de carácter, que muchos atribuían a una aventura galante de su juventud.

Era el segundón de una casa rica y principal y desde sus primeros años había mostrado felices disposiciones para las letras.

A la usanza de la época en las familias vínculo o mayorazgo el hijo mayor se alzaba con todo su patrimonio y de los restantes, el que no tomaba la profesión de las armas, se dedicaba a la Iglesia.

Fernando, que joven mostró un carácter belicoso, no debía dudar en la elección de carrera, pero circunstancias especiales hicieron que se decidiese primero por el convento.

Habíase enamorado de una dama de la más nobleza solariega que, como era costumbre entonces, habitaba en sus palacios señoriales, cuya costumbre vino a transformar la francesa dinastía borbónica, que tanto incremento le dio a la vida cortesana.

Dicha dama que era primogénita y única heredera presunta de su poderosa estirpe, paró en un principio sus ojos en Fernando.

Más ya obedeciese a sugestiones extrañas, ya a impulsos de su propio corazón, lo cierto es, que pronto mostró su desvío por el hidalgo segundón, el cual despechado de su ingrata suerte trató de fortalecer su ánimo en el retiro del claustro.

No es de presumir por consiguiere su deseo en vista de los datos antes apuntados y acaecidos posteriormente en su accidentada vida.

FUENTE:

V.G. , EL ATENEO, 31 Enero 1897 nº 17


El Último Guerrero de Orihuela




Es increíble cómo supieron retratar en el año 1897 al oriolano de hoy.






Duele ver que el problema que tenemos los oriolanos viene de lejos.

Somos una raza de seres vivos que caminamos sin rumbo tapándonos los ojos ante las maravillas que lucen con descaro nuestra querida ciudad y alrededores.

Son maravillas artísticas y arquitectónicas, bellas y feroces, y que con los ojos tapados no queremos ni admirar.

Preferimos viajar al otro lado del océano o a ciudades que nos dicen importantes.

Mientras tesoros maravillosos, se quedan aquí ocultos a nuestro entendimiento.

Pues nada, sigamos.

Poblemos todo el planeta de Centros Comerciales y así cada hijo de vecino disfrute sus ratos libres hiendo a tiendas a comprar o contemplar artículos de deseo que nos imponen desde la televisión y las complicadas técnicas del marketing.

No seamos conscientes de que lo bello, no hay que irse muy lejos para encontrarlo.

Orihuela es la ciudad, la ciudad de ilusión que todos hemos soñado alguna vez.

Un lugar mágico que aparece incesantemente en las películas de Holywood como el Paraíso Perdido.

Pero como somos testarudos, seguimos buscándolo más allá de estas fronteras, más lejos de donde existe la verdadera esencia de lo hermoso y lo majestuoso.

Orihuela es ciudad de Leyendas, es ciudad de Cuentos y de Misterio.

Es amor sobre amor y canción de hazañas y actos heroicos.

Cada metro de suelo esconde una joya.

Bajo cada casa y edificio, mil libros de historia.

A nosotros nos corresponde dar un giro a nuestras vidas.

Pero mucho me temo, que mis palabras queden en el olvido.

Así quedará Orihuela en un fututo: desierto y lleno de polvo.

Y los hombres viejos sentados a la mesa de los bares cercanos a sus casas para jugar la dichosa partida de cartas o dominó.

Mientras la nada se apodera de nuestros cimientos, de nuestra historia.

Sin embargo, yo me siento un guerrero.

Un batallante que lucha con furor ante la tiranía de la dejadez de las personas.

Y que con mi estandarte, con mi ave mágica, mi Oriol, caminaré al encuentro de mis enemigos.

Ahí dejo eso.



* Dedicado a todos los oriolanos que cada día se dejan la piel por su ciudad.







sábado, 27 de agosto de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar auténtico terror: 6. El Molino de Jofré



La gente en general siente algo por los lugares que se dice que están malditos.

O es aprensión o se trata de una atracción especial que no sabemos de donde viene y a donde es capaz de llevarnos.

Consideramos lugares malditos, todos aquellos en donde ha ocurrido más de una desgracia, que parece que estén sellados con ella, que la atraigan. Bien podría ser un crimen, un accidente, o un hecho de difícil explicación.

Por supuesto que Orihuela no escapa al influjo de dichos lugares.

En nuestra queridísima ciudad hay uno que se lleva la palma.

¿Se creerán que hoy mismo, he estado dentro de ese lugar y lo he fotografiado?

Indagando sobre la prensa del siglo pasado y años anteriores he localizado un poema que hace referencia a algo oscuro que bien podría haber ocurrido en ese mismo lugar.

El poema es de de T. Medina y fue publicado el 19 de junio de 1930 en el periódico local ACTUALIDAD nº 121 rezando las siguientes palabras:

Cosas misteriosas
los cañaverales rumorosos cuentan…
¡Los cañaverales misteriosos hablan
con recogimiento de las cosas muertas!...

En él hayo referencias a un hecho oscuro que parece que no quiere ser desvelado por miedo a la censura que con mano firme aplicaba la tijera a las publicaciones de la época.

Y continúa así:

Parece que el tiempo no pasa… parece
la misma la senda…
qué ha de ser la misma, si adonde antes se iba
no se va por ella.

Está claro que el poema lleva escondida más información de la que aparentemente sugiere. Y algo me dice, una corazonada, me previene que se refiere a aquel lugar. En concreto a las barracas que estaban en el barrio de San Pedro.

Dejando para otra ocasión el resto de poemas que aparecieron en la misma publicación en días siguientes, tanto de Miguel Hernández como de C. Fenol, que hacen referencia a las barracas que estaban a orillas del río y a sus habitantes que lloran la pérdida de sus seres amados, ya me parece sospechoso que en un lapso tan corto de tiempo coincidan tantos poemas con el mismo tema. Es como si hicieran una especie de protesta silenciosa que la censura no pudiera acallar al haber sido camufladas bajos las hermosas palabras que contienen los versos.

Siguiendo con el tema que nos ocupa, les hablaré del que considero el lugar más maldito de Orihuela:


El Molino de Jofré/Joufré/Riquelme

Hincando sus raíces a la orilla del río Segura, muy cerca del Barrio de San Pedro, se encuentran las ruinas de lo que antaño fue un gran molino.

Un lugar que si hubiésemos querido los oriolanos hoy estaría reconstruido y sería un buen reclamo turístico.

Pero no nos apartemos otra vez de la cuestión.

Este lugar, que por las noches respira un ambiente lúgubre y oscuro fue en épocas pasadas territorio de brutales crímenes y escenario en donde la desdicha y la mala suerte hacían que llegasen a parar los cuerpos de los desaparecidos.

Así, el lunes 12 de diciembre del año 1896, un pequeño de tan solo 9 años llamado Antonio Cánovas desapareció cuando jugaba cerca del río por detrás del Hospital.



Su cuerpo sin vida apareció el día siguiente en la azud del molino de Jofré.

Seguramente habría caído al río y las aguas lo habían arrastrado hasta el molino.


Cinco años antes, el 20 de octubre de 1891, en la vereda que conducía hacia el molino, había ocurrido un crimen a las 7:30 de la mañana del que habían resultado un muerto y dos heridos.

Francisco García, José Andújar y su hermano Antonio, vecinos de Santomera, parece que habían mantenido una pequeña discusión según relataron algunos testigos.

En las horas que siguieron a la madrugada, Francisco García, cargó su carro en el molino y cuando se había alejado un poco de él, apareció José Andújar para continuar la conversación acalorada del día anterior.

Cuando la cosa se empezaba a poner fea, un sujeto, de nombre Pascual García y Alfonsea, peón caminero del camino de Almoradí, intervino oportunamente y logró separarles.

Cada uno se fue por su lado, Andújar regresó al molino y los otros siguieron con su tarea habitual.

Al llegar José a la altura del molino se encontró con su hermano Antonio e influenciados por algo malévolo y misterioso que se respiraba en ese lugar, decidieron ir juntos a por Francisco.



Lo encontraron y lo hicieron detenerse. La conversación llevó a un camino sin salida y sintiéndose el García en inferioridad numérica y acorralado tras recibir un golpe en la cabeza, sacó un cuchillo y asestó una puñalada a José causándole la muerte en el acto e hiriendo al otro en la mano.

Acudieron avisados oportunamente el alcalde Sr. Pescetto, el teniente alcalde del distrito, concejal D. Juan López y el pedáneo.

El Sr. Juez del distrito, y el actuario Sr. Valera después de ordenar el levantamiento del cadáver se trasladaron a la Cárcel a extender, las primeras diligencias y tomar declaración a los otros dos heridos.

Ambos, después de recibir las primeras curas, quedaron incomunicados.


Pero los hechos calamitosos no se detienen aquí.

Un año después, el martes 19 de enero de 1897, un operario de nombre Filomeno Martínez Mazón, tuvo la desgracia de quedar enganchado por una correa de las muelas del molino y se lo llevaron agonizante al Hospital con una pierna rota y el cuerpo lleno de magulladuras.



Y para terminar, tengo que añadir otro fenómeno curioso y de gran interés que ocurrió junto al molino de Jofré.


En el año 1797, Nuestro Padre Jesús, con la cruz a cuestas, se encontraba tras los muros de Loreto. La furia de las aguas derribó la pared de la capilla y fue arrastrado hasta parar en el Molino de Jofré.





FUENTES:

EL ATENEO 13 Diciembre 1896 nº 10.
EL DIARIO DE AVISOS 21 Octubre 1891 nº 31.
ACTUALIDAD 5 Abril 1928 nº 7
EL ATENEO DE ORIHUELA 24 Enero 1897 nº 16 


IMPORTANTE:Por favor. Todos los lugares que aparecen en mi Blog son muy peligrosos. Están en ruinas y a punto de desplomarse o tienen un acceso con mucho peligro. No quiero que nadie se acerque nunca a uno de ellos. Podéis ver las fotos que acompañan cada entrada. Y si algún día pasáis junto alguno de los sitios mentados, miradlo de lejos. POR VUESTRA SEGURIDAD.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Orihuela curiosa: La Culebra Gigante del Raiguero


Fue en 1970 cuando la presencia de algo monstruoso se dejó advertir por estos lares.

La agencia de noticias FIEL, ya desaparecida, se hacía eco del hecho el 6 de junio de ese mismo año.


Varios periódicos y semanarios nacionales publicaron la espectacular noticia.

"Los habitantes de una pedanía de la localidad alicantina de Orihuela están aterrorizados ante la aparición, en una finca, de una gigantesca serpiente, de metro y medio de larga, cuya cabeza es del tamaño de la de un niño de varios años. Nadie quiere ir a trabajar a la citada finca y mantienen toda clase de precauciones por si la citada serpiente decidiera hacer alguna incursión. Por ahora, tiene su escondite en un bancal de alcachofas."

Durante los días siguientes, varios testigos, con muy buenas credenciales para que no dudemos de su palabra, afirmaron haber visto a la culebra en una finca de la pedanía del Raiguero de Bonanza. Sus más de 2200 vecinos se sentían amenazados.

Uno de estos testigos fue Paco Los Pinos, que aseguraba haberla visto en la finca La Habana. O un hombre natural de La Aparecida que montaba en bicicleta y aseguró haberla visto entrar a un huerto de naranjos. Aunque la lógica hizo pensar que se escondía en un bancal de alcachofas

La descripción del animal era esta:

“Más de tres metros y medio de largo, y de ancho, más o menos como el de un sifón de Seltz. Con un peso de veintiocho kilos y con una cabeza tan grande como la de un niño de avanzada edad.”

Algunos vecinos valientes que fueron en su captura ayudados de perros de caza dijeron haberse topado con ella y que la habían intentado matar con palos.

     - Ha sido inútil, de cueva en cueva, de charca en charca, el bicho siempre ha conseguido engañarnos y escapar.

Pasado un mes y como el terror seguía implantado entre los vecinos de Orihuela, el cuerpo de bomberos de Alcoy comandados por Francisco Aznar acudió con sus animales adiestrados y con instrumentos de rastreo de los mejores para aquella época. A lo que a los vecinos les dio por llamar “EL SAFARI”.

La partida de especialistas peinó entonces sin piedad la maleza del monte y todo lo que rodeaba al río Segura.

Más de una decena de ejemplares de tamaño normal fue atrapada y exterminada. Pero del bicho ni rastro.

Tras varios días de infructuosa búsqueda, los alcoyanos dieron por terminada la cacería.

Con el tiempo, la cosa fue perdiendo interés y cayó completamente en el olvido.

Desde Estados Unidos, un profesor en biología llamado Persons acudió con mucho interés al encuentro de esta extraña y escurridiza especie de animal rastrero e hizo pública una teoría, que según él era una serpiente de tierra y agua a la vez.

Félix Rodríguez de la Fuente le dedicó un espacio en su programa de televisión: FAUNA.

Varios reporteros de Madrid y también de Inglaterra y Francia aparecieron por Orihuela para tratar lo más delicadamente posible la singular noticia.

Diario ABC

El caso es que del bicho nunca más se supo.

Pero que quede como anécdota, que el monstruo trajo bien y mal a esta tierra.

Tres hombres se cruzaron en su camino y con desigual destino, acataron lo que el monstruo les tenía preparado:

  A uno lo tentó con la suerte, Manuel Marcos García, compró un décimo de lotería a un vendedor que acudió a la llamada de la serpiente y ganó un premio de más de un millón de pesetas.

  Otro, la vio de lejos cuando la buscaba y perdió de golpe la salud.

  Y por último, aquel de Bilbao, D. Fernández Abad que con la escopeta al hombro y acompañado de su perro vivió la aventura de su vida.


Y para terminar les dejo con estos versos que compuso Antonio Sabater para las fiestas del Raiguero de aquel mismo año y que dedicó exclusivamente al bicho:

Colección Antonio L. Galiano

lunes, 22 de agosto de 2016

El crimen de La Casa Pajisa de Rojales


Ha llegado hasta nuestros días como el eco de una antigua leyenda, un cuento que se narra desde el tiempo que ya nadie recuerda.

En la huerta de Rojales, había una casa a la que todos llamaban “La Casa Pajisa”.

Se dice de esta casa, que por las noches se oye llorar a niños invisibles, gemir a mujeres fantasmales e incluso aullar a los lobos.

Lo cierto es que esta casa tiene una historia oscura tras de sí.

A finales del siglo XIX, una familia trabajadora que estaba compuesta por el padre, la madre, sus siete hijos y un sobrino huérfano que era mudo, aparecieron asesinados. (Bueno, excepto el mudo).

Los vecinos interrogaron al huérfano y este les contó lo ocurrido dibujando en las entrañas de un árbol.

“Los Robles” fueron considerados los culpables de aquella matanza.

Fueron detenidos y juzgados.

Según investigaciones posteriores, se descubrió que la causa de la tragedia había venido por la muerte accidental de uno de los animales de compañía de la familia de “Los Robles”.

Estos, desairados y enemigos declarados desde siempre de sus vecinos, tomaron venganza y pasaron a cuchillo a todos los que pillaron desprevenidos en la casa el 26 de octubre de 1850, que según una publicación de la época, se trató realmente del matrimonio, con la mujer embarazada, dos hijos y la niñera.

El fallecido que nos llamó por teléfono


El 12 de septiembre de 1989, en la abadía cisterciense de Cóbreces, de Cantabria, sonó el teléfono.


Uno de los monjes, se acercó raudo al aparato y lo descolgó,

Al otro lado de la línea, silencio.

- ¡Oíga!

Nada, ni tan siquiera una respiración.

Un clic y se cortó la comunicación.

Este hecho se estuvo repitiendo hasta el día 29 de septiembre.

Al llegar la noche, el aparato volvió a emitir su sonido característico y Rafel Mira, originario de Almoradí fue el que se decidió a descolgar el teléfono.

Se escuchó entonces una voz lejana y de aspecto metálico, como esas que tienen las personas que han sido operadas de laringe.

La voz se identificó:

- ¡Soy El Abuelo!

Y a continuación, felicitó a Rafael.



Rafael
El monje se quedó sin palabras pues aquella voz le resultó familiar.

Se trataba de la voz de su padre, el que había fallecido años antes, el 12 de septiembre de 1985, y al que todos en Almoradí conocían con el apodo de “El Abuelo”.

Rafael recibió la llamada espectral de su padre desde la tumba para recordarle que su muerte había sido en ese mismo mes y que deseaba desde el más allá que su hijo no olvidase ese dato.

Este relato fue publicado en el libro “Estoy bien” de J.J. Benitez.


viernes, 19 de agosto de 2016

Orihuela y las Once Mil Vírgenes


Orihuela forma parte de la leyenda. Una de las leyendas más famosas de la Edad Media que fue inmortalizada en una obra del maestro Rubens.

Aquella que narra la vida y desdichas de Santa Úrsula y las Once Mil Vírgenes.

La historia cuenta que una bella princesa de las Islas Británicas, Úrsula, hija del rey inglés Donatu de Dummonia fue prometida al príncipe Conan Meriadoc de Armórica, lo que es hoy la actual Bretaña francesa.

La muchacha que era muy casta y de enorme piedad había hecho votos secretos de castidad y para proteger su virginidad sin que se produjese un conflicto entre las dos dinastías, pidió un permiso especial para poder posponer su matrimonio por el plazo de tres años, tiempo que ella juzgaba suficiente para que su futuro marido se convirtiese al cristianismo.

En los largos días de la espera, que se hacían interminables, Úrsula se puso en marcha camino de Roma y durante la peregrinación se le fueron uniendo otras mujeres vírgenes hasta completar el número de once mil.

Después de haber pasado un largo periplo en Europa y haber llegado hasta su destino, Roma, iniciaron su camino de regreso.

Pero cuando llegaban a Colonia, fueron hechas prisioneras por las huestes del mismísimo Atila rey de los Hunos.

Los salvajes las martirizaron y luego las decapitaron.

La joven princesa tuvo un desenlace aún peor, pues cuentan que Atila quedó prendado de su belleza y ante la negativa de esta de convertirse en su esposa, dio orden de que fuera saetada hasta morir.

En 1612, Francisco Martínez Paterna, en la descripción que hace de los adornos con motivo de las honras fúnebres en honor de mosén Francisco Gerónimo Simón, nos indica cómo el altar mayor de la catedral de Orihuela fue embellecido con todas las reliquias que por entonces existían en las misma. Entre ellas, dos de las acompañantes que participaron en el séquito de Las Once Mil Vírgenes, Santa Florinda donada por el obispo Gallo el 31 de octubre de 1577, e introducida en una cabeza relicario labrado por Hércules Gargano.

La otra cabeza, la de Santa Severa, fue traída desde Colonia en 1531 por el canónigo Luis Martínez.

Estas reliquias quedaron guardadas en la sacristía Catedralicia de Orihuela.


martes, 9 de agosto de 2016

Orihuela curiosa: El Eclipse de Sol de 1706



Estando en Orihuela nos, los hijos de Dios, en la mañana del 1706, a eso de las 10, fuimos testigos de tal oscurecimiento del sol que temimos todos por nuestras vidas.

Siendo 12 de mayo, en plena primavera, pedimos a las autoridades que hiciesen que en La Catedral del Salvador se encendiesen antorchas y que permanecieran alumbrando mientras duraba tal calamidad.

Preguntamos entonces a nuestros mayores y todos aseguraron que jamás habían sido espectadores de prodigio mayor.

Cuando el fenómeno terminó, todos respiramos aliviados y dimos gracias a Dios por no causarnos mal alguno.


sábado, 6 de agosto de 2016

Orihuela curiosa: Los cristales gigantes de Arneva


Alrededor del año 2000, se dio a conocer al público de la existencia de enormes cristales Celestina de hasta 20 cm en las inmediaciones de la pedanía de Orihuela conocida como Arneva.

Cientos de buscadores acudieron raudos para hacerse con un ejemplar de estos magníficos cristales de color amarillo verdoso fosforescente que los hace tan deseables.

La Confederación Hidrográfica del Segura al ver el revuelo que se había montado, cercó el acceso al yacimiento y adoptó las medidas oportunes para vigilar el lugar.

Estas son imágenes de algunos de los cristales extraídos en ese lugar:





Orihuela curiosa: Historia de Miguelín


En el año 1968, a instancias del obispado de la diócesis, para alentar vocaciones sacerdotales en los colegios, se editó en Orihuela a través de la Imprenta Zerón, un álbum de 100 cromos coleccionables de carácter religioso en los cuales nos narraban las aventuras y desdichas de Miguelín el seminarista, un niño que estudia en el Seminario de Orihuela.


Es una joya para los coleccionistas de artículos relacionados con Orihuela ya que pertenece a una tirada muy limitada y de difícil localización actualmente.


Orihuela curiosa: La fuga de los dos pequeños buscadores de horizontes



En las primeras horas de la mañana del lunes 13 de Enero de 1930, dos pequeños jovenzuelos J. Fenoll de 11 años y M. Molina de 12 años de edad quisieron conocer el mundo.

Cargaron ambos con su costal sobre sus pequeños hombros y con un bastón cada uno, para ayudarse en su caminar, iniciaron lo que iba a ser la aventura de sus vidas.

En los bolsillos sumaban entre los dos sesenta céntimos y dentro del morral guardaban celosamente el alimento que debía de saciar su hambre en forma de panecillos.
Más al fondo de la bolsa, un mapa con el que escudriñar el horizonte cuando se sintiesen perdidos.

Parece ser que querían llegar hasta Argentina, en donde hablaban su mismo idioma.

Bien cansados estaban los dos niños de las alegrías y tristezas de su ciudad cuando decidieron dar un cambio de aire a sus vidas.

Los futuros hombres se aburrían enormemente en el ambiente tranquilo y tibio del hogar, estaban sin duda cansados de ir a la escuela todos los días a la misma hora, y jugar a las mimas travesuras en idéntica plaza; querían renovar el paisaje, contemplar otras puestas de sol, que dirían los poetas, volver a la normalidad del dinamismo de que nunca gozaron; e impulsados por estos deseos, se lanzan a la ventura, carretera adelante y sin otras armas que un bastón, unos céntimos y un corazón que navega a la deriva en el mar de las ilusiones.

De Orihuela salieron partidas que los buscaban por todos los rincones desde el momento en que sus familiares empezaron a echarlos en falta.

Ninguno había venido a comer a su casa y sus madres preocupadas habíanse visitado la una a la otra para interrogarse sobre los pequeños.

Se toparon en el camino y nada más verse a lo lejos por las caras que me llevaban supieron lo que ocurría.

Entonces todo fue revuelto y caos por las calles de Orihuela.

Los vecinos y curiosos se sumaron a la búsqueda de los dos desaparecidos y se llamó a las autoridades que malamente pudieron consolar a las dos mujeres y a sus maridos.

Las partidas marcharon por el camino que llevaba a Murcia, a Almoradí, al Castillo, y por último, la que debía de tener la fortuna de encontrarlos, partió para Alicante.

Los animosos muchachos, que querían ampliar el marco de su ambiente, no contaban con el deseo legítimo de sus padres de retenerlos junto a sí y puesto en acción este otro deseo, fueron detenidos al anochecer a la entrada de Crevillente, lugar hasta donde habían llegado andando.

Los llevaron de vuelta a Orihuela y entre un mar de lágrimas se abrazaron a sus padres ante la multitud que tanto había sufrido.

MORALEJA:

Nadie puede censurar el deseo de mejoramiento noblemente sentido; pero lo que debe impedirse a toda costa son los engañosos sentimientos y los mal trazados planes que nos puedan hacer iniciar una empresa sin conocer ciertamente el resultado; porque la verdad, emprender una ventura que debe terminar en Buenos Aires y quedarse en Crevillente, es bien desconsolador.


FUENTE:






viernes, 5 de agosto de 2016

Los héroes oriolanos olvidados: Juan martínez de Eslava


Emulando el heroísmo de Sagunto y Numancia, Orihuela se personifica y se inmortaliza en la insigne figura de D. Juan Martínez de Eslava, alcaide del Castillo que murió asesinado cobardemente por la felonía e inhumanidad del rey Castellano.

Pues supo estar al frente de la ciudad de Orihuela ante el cerco al que fuimos sometidos por las tropas de Pedro El Cruel, proclamando Pedro IV de Aragón la pura fidelidad y la extrema valentía de aquellos oriolanos que resistieron por largos años el asedio del terrible invasor.

Y que vieron como de 7000 combatientes se redujeron nuestras fuerzas a tan solo 600.
Siendo masacrados y degollados para esparcir nuestros restos sobre las aguas del Río Segura.

No teniendo más remedio los supervivientes, que alimentarse con la carne de sus adversarios muertos en combate y con la de inmundos animales.

Desde entonces, una bella leyenda proclama al viento en el escudo de armas de Orihuela la siguiente frase:

Semper praevaluit ensis vester .

(Siempre prevaleció vuestra espada).

Crímenes de Orihuela: El Crimen de la Taberna de Hurchillo


A poca distancia de aquí, concretamente en el camino que lleva a Hurchillo, ocurrió un desagradable crimen el domingo 29 de septiembre de 1929.

Era ya entrada la noche cuando en una de las tabernas huertanas de la carretera de Hurchillo, dos hombres mantenían una acalorada discusión.

Lo suyo ya venía desde mucho atrás. Eran clientes habituales del local y siempre estaban enzarzados en terribles disputas que en ocasiones incluso habían acabado en agresión.

Los dos hombres se temían pero a la vez se buscaban mutuamente porque parece ser que a los dos les gustaba “picar al otro”.

Cuando uno decía una cosa, el otro le respondía con lo contrario.

Pero aquel maldito día, todo iba a cambiar, porque uno de ellos venía armado.

El Cuadrao, que así lo llamaban todos los que lo conocían se enfrentó a El Nieto (Manuel Lidón).

Más animado que de costumbre por haber bebido más de la cuenta, sacó El Nieto un arma de fuego y realizó tres disparos que impactaron en El Cuadrao.

Los gritos despertaron la conciencia del agresor percatándose de lo que había hecho y varios de los que allí estaban pasando la noche cogieron al herido y lo trasladaron a la Casa de Socorros en donde le practicaron una primera cura de urgencia.

Luego fue trasladado al Hospital San Juan de Dios de Orihuela donde no pudieron hacer nada por el desgraciado que murió a las pocas horas en la madrugada.

Manuel Lidón fue arrestado y conducido a la cárcel en donde se le mantuvo incomunicado hasta que el juez distase su condena.