martes, 17 de mayo de 2016

El sótano de la muerte


En el cementerio de Orihuela hay una tumba dedicada en especial a los sacerdotes de la ciudad.



En su interior, como cosa curiosa (con todo el respeto del mundo), podemos encontrar un espacio subterráneo dedicado a conservar los restos de aquellos que perecieron en una de las epidemias más terribles que se recuerdan que asolaron a nuestra querida ciudad.

Se accede a esta parte a través de unas escaleras que descienden hacia la oscuridad.

Antes de entrar a la sala, un cartel nos advierte del peligro para nuestras propias vidas.



Museo de las Reliquias de la Pasión de Cristo en el Convento de San Francisco


Dándome una vuelta por Orihuela, entramos por casualidad en el Convento de San Francisco.

Buscando en su interior al sacerdote, encontré en la antigua sacristía de Santa Ana, esto es a mano derecha del altar del convento, una habitación en donde descubrí un pequeño museo que muestra algunas de las reliquias en forma de réplicas de la Pasión de Cristo.

Destacando sobre todas las demás piezas está la réplica autorizada por la Diócesis de Turín de la Sábana Santa.

Lo cierto es que es espectacular contemplar todas estas piezas que llegan incluso a impresionar.

Sabemos, por diferentes documentaciones, que una de las piezas no es una réplica, sino que pertenece realmente al Monte Calvario de Jerusalén y que gracias al trabajo de Fernando Cuenca y el Padre Antonio pertenece a los franciscanos desde hace medio siglo.

Estoy hablando de la piedra del monte Calvario que allí se expone.

Les invito a que se den una vuelta por allí y que participen de la visita y contemplación de los tesoros de nuestra querida ciudad.




LAS RELIQUIAS  

(Les advierto que las fotos no le hacen justicia a este Museo ni a los objetos que en su interior se contemplan. Para un mejor visionado, deben de visitarlo)

Piedra del Monte Calvario.


Es la única auténtica de las que se guardan en esta capilla, y se ha conseguido gracias a la labor de los frailes Franciscanos que guardan a Nuestro Padre Jesús.



La Cruz. 


Representada por el estipe y el patíbulo.



El Cartel. 
También se representa la tabla donde estaba escrito en arameo, griego y latín 'Jesús Nazareno, Rey de los Judíos'.



Flagelo. 


Instrumento que se usaba para pegar a los presos.



La Columna. 
Se ha hecho una réplica en piedra marrón de la columna franciscana de Jerusalén.



El Santo Grial. 


Se solicitó permiso a la Catedral de Valencia para construir esta réplica.



El Sudario de Oviedo. 


También se cuenta con la réplica del sudario que envolvió la cabeza de Jesús.



La lanza de Longinos. 


También se representa como la lanza con la que este soldado comprobó si Jesús estaba muerto.



Corona de Espinas.


Se dice que fue un romano quien cogió espinas, las envolvió en su casco y se lo puso a Jesús. También se representa en la capilla.



Clavos. 


La capilla cuenta con tres, dos de 18 centímetros y uno de 34 con el que supuestamente clavaron los pies a Jesús.



Sábana Santa. 


Se trata de una réplica que ha certificado la Diócesis de Turín a través de la mediación del vicario episcopal, José Antonio Gea, y del obispo de la Diócesis, Rafael Palmero. 
En esta foto se aprecia en modo fotográfico negativo.
Es la pieza más impresionante del museo y está localizada en un lugar aparte.


FUENTE: LA VERDAD DIGITAL


lunes, 16 de mayo de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar auténtico terror: 4. La Plaza Nueva


Por la rueda o por la horca, por degüello o por hoguera, la ejecución se desarrolla como una auténtica interpretación dramática, donde el patíbulo es el escenario, el verdugo y el condenado los dos actores principales y los mirones en turbamulta los espectadores.
Francisco de Quevedo



      - ¿Has pedido a Dios que perdone tus pecados?

El preso permanecía cabizbajo ante las preguntas que de forma amable le hacía el hermano de la Cofradía del Santísimo Sacramento encargado de velar por su espíritu.

Con los ojos llorosos sentía en su interior una rabia que no podía controlar.

El mayordomo de la cofradía posó su mano derecha sobre el hombro del reo Pedro Miñana.

A su lado, el otro condenado, Miguel Gash emitió una sonora carcajada.

      - ¿Creéis que podéis darnos consuelo con vuestras inútiles palabras? ¡Más valdría que os marchaseis a rezar al convento y dejarnos en paz en nuestros últimos momentos!

El encargado por el prior de dar consuelo espiritual a los dos que estaban a punto de ser ajusticiados ya tenía cierta experiencia y sabía que las injurias y los insultos irían a más.

      - Os he traído vuestro puchero de gallina como os prometí, podéis alimentaros con esto y luego si deseáis alguna otra cosa os podría proporcionar alguna golosina como chocolate o algún bizcocho.

      - ¡Guárdate tus regalos para aquellos que lo necesiten! ¡No moriré humillado por vuestros gestos ni por los de aquellos que cobardemente os mandan venir hasta aquí sin dar ellos mismos la cara!

Aquel gritó llegó a atravesar las gruesas paredes de su prisión y el mayordomo empezó a sentirse un tanto molesto. Aún así siguió con su actitud benevolente y les ofreció un sorbo de una bebida que habían preparado para ellos conocida como Cordial.

Pedro se levantó del suelo y con grandes zancadas llegó hasta donde estaba situado el cofrade arrebatándole de las manos la bebida.

De un trago se hizo cargo de ella dejando sin nada a su compañero de penurias.

Aquello pilló de improviso a Miguel y entonces centró toda su ira y sus ataques contra el otro reo que tan injustamente había actuado.

Aquel gesto del cofrade significaba que la sentencia había sido dictada y que por tanto se encontraban verdaderamente en sus últimos momentos.

El verdugo ya había llegado a Orihuela y la sentencia debía de cumplirse antes de que el sol se ocultase en el pequeño teatro de madera que habían montado en la Plaza Nueva.

      - ¡Poneos estas túnicas! Pues es preciso que salgáis con ellas.

El cofrade les ofreció algo que parecían dos túnicas de bayeta negras y junto a ellas algo que recordaba sendas mortajas. Era el 22 de mayo de 1720.

Fueron conducidos hacia el cadalso mientras la gente chillaba, les insultaba o les escupía en la cara.

Las maderas del escenario parecían robustas, perfectamente pensadas para aquel acto teatral, el último de sus vidas en donde los actores interpretarían por última vez ante un público que chillaba y permanecía atento ante lo que aconteciera.

Uno por uno fueron ajusticiados los dos condenados. Alrededor de sus cuerpos se colocaron cuatro manuales encendidos que luego se llevarían a la Capilla de Loreto en donde enterrarían sus cadáveres.

Ni una palabra más habían pronunciado los ajusticiados. Toda la valentía que anteriormente proyectaba Miguel Gash había desaparecido de repente enmudeciendo mientras se dirigía hacia su muerte.

Así que todo había transcurrido sin novedad y la gente ya empezaba a marcharse de allí comentando lo bueno y lo malo del acto.

Pero las almas atormentadas de aquellos hombres quedaron con una mancha oscura que no pudieron limpiar. Sus espíritus, junto con los de otros ajusticiados,  aún yacen adheridos al lugar que antaño sirvió como escenario de ahorcamientos y también de corridas de toros.



DOCUMENTACIÓN EXTRAIDA DE LOS TRABAJOS DEL CRONISTA DE ORIHUELA D. ANTONIO GALIANO

Los reos eran llevados a la Capilla y alimentados por la Cofradía del Santísimo Sacramento de la Catedral y Los Hermanos de la Escuela de Cristo.

Eran guardados unos días y luego llevados a la Plaza Nueva para su ahorcamiento.

El alimento que se daba a los condenados consistía en un puchero de gallina y si el reo pedía algún extra de necesidad se le proporcionaba chocolate, bizcochos o alguna cosa especial que solicitaran.

Antes de morir los pasos que se daban eran la compañía constante en la cárcel de un mayordomo perteneciente a dicha cofradía que trataba de dar consuelo espiritual al reo y si fuera necesario proporcionar una bebida conocida como Cordiales que era una bebida tonificante que fortalecía el corazón para que su espíritu no decayera y no dejar en evidencia que el sujeto estaba desfallecido y por tanto hacía que la ejecución tuviese menos interés entre los espectadores.

El cordial se le proporcionaba o bien en el momento que se le comunicaba la sentencia, bien de camino al patíbulo, bien en otro momento que la necesidad lo requiriera.

Una vez que se conocía la llegada a la ciudad del encargado de realizar la ejecución (el verdugo) el gobernador oficiaba al prior de la Cofradía para que dispusiese todo lo necesario.

Se llevaba a la cárcel una cama del hospital con un colchón, mantas, almohadas y sábanas dejando así la habitación lista como capilla.

Se ordenaba confeccionar una túnica de bayeta negra y unas balonas para el reo que se le ponía por el verdugo justo antes de salir hacia el cumplimiento de la condena y que al final les sirviera como mortaja.

El prior, durante los días que duraba la capilla, se encargaba de atender al sentenciado y se mandaban a 4 o 6 caballeros a recoger limosna en beneficio del reo para pagar el traslado de la cama, la confección de la túnica, la celebración de misas y el pago al verdugo.

El lugar en donde se colocaba el pequeño teatro portátil era la Plaza Nueva.

Cuando el reo ya no respiraba, se colocaban junto a él cuatro manuales encendidos a cada lado del cadáver que con posterioridad se trasladaban a la Capilla de Loreto.

El cuerpo del muerto se soterraba en uno de los dos sepulcros disponibles en el atrio de la Capilla de Loreto destinados a todo aquel que había muerto por una desgracia.

Por manuscritos documentales sabemos de esta ejecución producida el 22 mayo de 1720. Los reos ejecutados se llamaban Pedro Miñana y Miguel Gash.

domingo, 15 de mayo de 2016

Los héroes oriolanos olvidados: 2. José María Muñoz Bajo de Mengívar


Aún no siendo oriolano, voy a hacer mención de este sujeto que tanto hizo por nuestra ciudad.

En la plaza de Monserrate hay una estatua erigida en honor a este personaje.
Pero, ¿Quién es realmente este hombre y qué es lo que hizo por Orihuela?



Nacido en Cabezuela, Cáceres el 28 de abril de 1814 en el seno de una familia de escasos recursos recibió una estricta educación religiosa en su localidad.
Ingresó en los Seminarios Conciliares de Coria y Plasencia con el propósito de ordenarse sacerdote pero el destino le tuvo reservado otros derroteros muy distintos.

Ya que su nuevo camino pasó por hacerse empresario de la construcción y la minería en donde consiguió amasar una fortuna.

Casado con Carlota Ortiz, tuvieron dos hijos José y Carolina. Cuanto mayor era su fortuna, más grande se hacía su corazón llegando a fundar en su pueblo natal una maternidad, un hospital y dos escuelas, sin olvidar que otorgaba becas para carreras y oficios.
Una anécdota curiosa que se cuenta de él es que estando por las Américas, un empresario que mantenía una deuda con él de doscientos mil reales, le pagó con cuatro esclavos. José María, los puso en seguida en libertad.


Su salud empeoró y no tuvo más remedio que trasladar su residencia a Alicante donde su papel de benefactor continuó con donaciones constantes a los pobres, alimentos, medicinas, camas para leprosos y premios a la virtud.

Cuando el 15 de octubre de 1879 la cuenca del río Segura se desbordó provocando la tragedia con la Riada de Santa Teresa, o la que ocurrió en el año 1887, este hombre, sin obtener ningún beneficio material a cambio, se dedicó a ayudar económicamente a los afectados por las inundaciones de varios municipios incluido Orihuela.

Llegó incluso a dar cobijo en su propia casa a huérfanos desamparados.

Construyó escuelas, e incluso barriadas para los obreros del pueblo.

Coronado como “Héroe de la Caridad de Orihuela” este benefactor ha pasado desapercibido entre la población hasta nuestros días, salvo por los diversos homenajes recibidos a lo largo de los años en los que han participado ilustres figuras de nuestra política.

Otra anécdota que se cuenta de él es que un día una anciana se le presentó con una niña en brazos y un niño cogido de la mano. Sus padres habían muerto en las inundaciones.
Se apiadó de ellos y los adoptó como si fueran sus propios hijos.

viernes, 13 de mayo de 2016

El asalto vikingo de Orihuela


Por el año 859 después de cristo, una flota vikinga compuesta por 62 barcos repletos de soldados expertos en la batalla decidió acudir por la desembocadura del río Segura hasta las puertas de Orihuela. Comandados por los hermanos Hasting y Bjorn, más conocido como Costilla de Hierro, convirtieron Orihuela, tras saquearla, en su base de operaciones Normanda llegando a ocupar incluso nuestro castillo.

Varias embarcaciones vikingas conocidas como drakkars, las naves más veloces y poderosas del Océano Atlántico y capaces de transportar hasta 121 hombres gracias a su pobre calado podían adentrarse por los ríos hasta llegar a las ciudades desprotegidas que no esperaban un ataque desde las dulces aguas.

Así empezaron desde Orihuela muchas de sus incursiones por tierras mediterráneas que llegaron incluso a Baleares, Provenza y la Toscana devastando por el camino varios de los pueblos limítrofes de la región de Valencia.

Uno de los restos que nos quedan que prueba sus aventuras por estos lares, además de los documentos que se conservan de diferentes cronistas árabes, es el apellido Imbernón que se trata de una palabra de procedencia nórdica.

“Y quiso Dios castigarnos por nuestros pecados ya que las salvajes gentes normandas vinieron a esta tierra para destruir nuestros templos. Sus ocupantes fueron llevados presos y ajusticiados con la espada, el fuego consumió las escrituras y las mismas piedras perecieron por las llamas”.

Muchas batallas se entablaron de las cuales el resultado fue incierto.

Algunas se decantaron a favor de los árabes, otras por el contrario terminaban en ciudades arrasadas bajo el poder del fuego. Lo cierto es que los vikingos que sobrevivieron a las numerosas derrotas que pudieron infligirles los pueblos islámicos, se dispersaron por el territorio peninsular para establecerse como granjeros.

¿Significa eso que por nuestros cuerpos corre sangre vikinga?

Podría ser.


martes, 3 de mayo de 2016

El fantasma de mi abuelita


El lugar es una casa como otra cualquiera de Orihuela en donde vive un matrimonio con sus hijos pero que previamente había pertenecido a la abuela de la esposa.

Un lugar en donde todavía se puede respirar en el ambiente el paso de aquella anciana dulce y siempre de aspecto juvenil aún teniendo una edad avanzada que parecía gozar de una salud de hierro.

En la casa siempre han guardado con mucho cariño un retrato de la mujer que antaño habitaba entre aquellas paredes.

La esposa solía pasar siempre por aquel lugar y se quedaba unos instantes mirando el rostro de su abuelita, de su querida abuelita.

Había fallecido años atrás y aún así todo parecía entrever que algo de su presencia quedaba todavía en el interior de la casa.

Así que un día que se sentía más valiente se atrevió a sugerirle a su abuela o mejor, al espíritu de su abuela que si de veras estaba allí con ellos que le hiciera una señal.

Al día siguiente la mujer volvió a pasar casualmente por delante del retrato pero algo la hizo detenerse en seco.

El retrato, se encontraba con el cristal misteriosamente rajado. Pero no una grieta cómo si alguien lo hubiese tirado sin querer y al caer su hubiera roto el cristal. No, era más bien como si la raja se hubiese hecho desde dentro. No sé como explicarlo.

El caso es que aquello fue bendecido y bien avenido por la familia como la señal que estaba pidiendo la nieta como prueba de que la anciana aún estaba allí con ellos.

Y eso sucedió al principio entre otras cosas que algún día contaremos.

Lo que sucedió después le ocurrió al marido.

Su esposo que tenía por costumbre el levantarse con los primeros rayos de sol para ponerse a trabajar.

Se encontraba una mañana en la cama y al sentir la luz sobre sus ojos cerrados los abrió y creyó que la hora de levantarse ya había llegado.

O bien estaba confundido y aún no había llegado la hora aún percibiendo aquella misteriosa luz o bien porque aquella noche no había conseguido descansar bien del todo  y se sentía más somnoliento de lo habitual a pesar de haber llegado el momento de levantarse

El caso es que decidió aún sabiendo que no debía, quedarse en la cama para ver si podía arañar unos minutos más al sueño.

No sabemos que hora era ni el cómo o el porqué.

Lo que sucedió a continuación, dice mi testigo, quizás se deba a que de verdad me quedé otra vez dormido o bien un sueño extraño de esos que se producen a veces cuando mantenemos nuestro cuerpo en ese estado de duerme vela.

Lo cierto es que mi testigo al relatarme el hecho sintió un breve escalofrío que le llegó de los pies a la cabeza.

Me cuenta que experimentó como si alguien o algo estuviera tomando presencia en la habitación.

Abrió más los ojos y los fijó en aquella dirección para descubrir de qué se trataba y se topó de bruces con el misterio.

Una especie de humo blanquecino que parecía venir acompañado de una extraña luz estaba entrando por los agujeritos de la persiana.

En un principio pensó que podría tratarse de humo y se asustó.

Pero luego el “humo” se concentró en una especie de bola amorfa formando el rostro de una persona.

No llegó a identificar dicho rostro pero no le queda ninguna duda de que podía tratarse de la abuela fallecida.

Así que así me encuentro con este par de hechos que les ocurrieron a la espera de que me relaten con más detenimiento otras cosas para poder escribírselas en el Blog.

Al mismo tiempo que profundizar en lo que sintieron en aquellos delicados momentos tan tensos que pudieron provocar un drástico cambio en sus vidas.