jueves, 28 de abril de 2016

Leyendas de Bigastro : El Niño Perdido


Hoy es día ideal para que les cuente el relato que un ciudadano de Orihuela me acaba de contar.

Un hecho tan hermoso y cándido que les aseguro les hará sentir un escalofrío cargado de ternura.

Es la historia de un infante de Bigastro que acompaña a sus familiares a una finca de Rebate para recoger olivas que estaban poniéndose hermosas.

Los padres dejan a cargo de una sobrina la custodia del niño de 2 años y medio.

Ya por la tarde, siguen con la recogida mientras el niño apartado en un rincón juega con su imaginación entre piedras y ramitas que recoge del suelo.

Pronto, una lluvia atronadora los hace que desistan de seguir con sus labores y uno a uno se van retirando del campo para resguardarse en lugar seguro para no sufrir la chanza de verse mojados hasta los huesos.

Pero algo no está como debiera. La madre se da cuenta entonces de que su hijo no está con ellos y empieza a llamarlo a gritos por todas partes aún calándose viva.

El día se transforma en una búsqueda incansable en la que todos los que allí se encontraban reunidos participan para ver si dan con el paradero del niño.

Lo buscan durante horas y horas y nada. El niño se ha perdido.

Buscan ayuda en San Miguel, acuden a la Guardaia Civil de Jacarilla en donde les preguntan si el niño está rollizo, por si algún desalmado quiere hacer negocio con su cuerpecito.

El día se va acabando y al llegar la oscuridad de la noche todos se sienten cansados y desesperados.

La madre no ha cesado de llorar por su niño.

-         ¿Dónde está mi hijo? 

Se aferra a estas palabras como si no hubiese nada más importante en su vida. Siente el vacío de la pérdida. Sus ojos llenos de ojeras y enrojecidos por el llanto ya no tienen el brillo que solían tener apenas unas horas antes.

Los buscadores han recorrido el campo de punta a punta cientos de veces y el niño no ha aparecido.

Incluso con luz artificial sigue la incansable búsqueda sin dar ningún resultado.

Deciden parar para descansar y seguir al día siguiente con los primeros rayos de luz.

Por supuesto que la madre se niega entre llantos desconsolados.

Pero entre todos la acurrucan y con promesas que nadie sabe si se cumplirán consiguen llevársela para que descanse.

Al día siguiente entre las 10 y media y las once se descubre un montículo, una maraña llamada por los lugareños como "un chaparro", por los huecos se ve lucir la capica azul que el niño llevaba puesta y al acercarse aquellos que lo buscan encuentran en su interior al infante perdido en buen estado y sin sentimiento alguno de culpa o miedo.
La noticia vuela por toda la comarca y el niño es llevado ante su madre ante sus ojos bañados en lágrimas por la alegría que aflora de su corazón.

Madre e hijo se abrazan durante un tiempo que nadie se atreve a interrumpir.

A ellos se suman el resto de familiares.

No dan crédito a esta desagradable aventura que parece que Dios haya puesto en su camino como prueba de amor infinito.

Y es entonces en casa cuando el niño se da cuenta de una pequeña estampa con la imagen de la Virgen de la Fuensanta que hay encima en la pared y señalándola les dice a todos los que asisten atónitos a la escena:

-         ¡Agua! - Como queriendo indicarles que esa figura que aparece en la imagen es la que lo ha cuidado y protegido dándole agua y alimento.

A partir de aquel día todos elogiaron el milagro llevando al niño a la Fuensanta en donde celebraron misas y actos de reconocimiento.

Y así termina esta bonita historia. Con un final feliz que nos llena a todos de alegría y de buenas emociones.

Y lo mejor de todo, es que este hecho le ocurrió a alguien que todos seguramente conocemos y que podemos preguntar cualquier día cuando nos lo tropecemos por las calles de Orihuela.

miércoles, 27 de abril de 2016

FICCIÓN: Tras la pista de los nazis en Orihuela


Un crimen más. Aparentemente un simple caso de una anciana que fallece por problemas gastrointestinales.

Un testigo aparece en medio de la nada y jura y perjura que todo ha sido un asesinato, un envenenamiento.

Empiezan entonces las pesquisas y alguien da con una pista que hace que cambie de rumbo el transcurrir de los acontecimientos.

En un profundo y detallado registro de la vivienda de la fallecida localizada en una pedanía de Orihuela se encuentran entonces estos dos curiosos objetos.

Parecen sacados de una novela de misterio.


El primero de ellos es un documento perteneciente a la organización alemana BUND DER HISTORISCHEN DEUSCHEN SCHÜTZENBRUDERSCHAFTEN, una organización de tiradores de élite que se relacionan con las altas esferas de la Alemania de la preguerra y de la que surgen algunas oscuras colaboraciones con los Nacional Socialistas (Los Nazis).

La segunda es un pequeño rollo de cinta de cine que nuestros informadores se han negado a contarnos que hay en su interior.


La investigación sigue abierta...

En un nuevo contacto con el testigo que dio la alarma poniendo a los ávidos investigadores tras la pista del supuesto crimen, surge una nueva duda.

¿Está realmente en sus cabales este anciano que parece sacado de la película de Los Inmortales que incluso se declara inmune a golpes recibidos por armas de gran filo?

Toda la teoría se derrumba como un gran castillo de naipes.

Lo único que queda son los dos objetos hallados por estos dos grandes de la investigación que siguen recogiendo información y datos que puedan dar finalmente con una explicación definitiva del misterioso caso.

lunes, 25 de abril de 2016

El avistamiento documentado más viejo de la Vega Baja


La noche del 2 de junio del año de 1808, varios fueron los testigos que vieron en los cielos de La Matanza una forma que parecía de cristal y que tenía una luz tan fuerte en su interior que según nos llegan los testimonios tapaba hasta a la luna.

El documento que ha llegado hasta nuestros días dice textualmente estas palabras:

(Trascripción del testimonio de un testigo presencial: el anterior vicario de la Ayuda Parroquia del Campo de la Matanza D. Vicente Alcaraz y Calatayud, publicado por D. Andrés Esclapés Huerta en su obra “Historia de la Aparición de Nuestra Señora del Remedio”.)

"Esta última buena obra la interrumpió Francisco García, mozo de quince ó diez y seis años, de la familia de los referidos señores por haberlo criado en su casa desde su nacimiento, que dijo: Señora, mire V. qué viril se ve en aquella nube junto á la luna. En efecto, nos asomamos todos y vimos que los resplandores de la luna en una nubecita que medio la cubría formaban un perfectísimo viril semejante al que tenemos en la Ayuda Parroquia. Esta vista duró el brevísimo rato que tardó la luna en salir de la nube. Seguimos el Trisagio y serían las diez de la noche poco más o menos cuando llegamos a la Parroquia."

* Significado de la palabra VIRIL:

1. Vidrio claro y transparente que se pone delante de algunas cosas o sobre ellas para protegerlas o preservarlas, dejándolas a la vista.

2. Caja de cristal con un pequeño cerco de oro o dorado, que encierra la hostia consagrada en la misa y se coloca en la custodia para su exposición, o que guarda reliquias y se coloca en un relicario.

¿Qué podemos considerar nosotros a la vista de estos datos?
¿Se estaban refiriendo a la repentina aparición de un objeto volante no identificado que volaba a la altura de la luna?

¿Podríamos estar ante uno de los testimonios en masa documentados más antiguos del mundo del misterio sobre un avistamiento OVNI?





sábado, 23 de abril de 2016

La puerta interdimensional de las Minas de Mercurio de San Antón


Dicen los entendidos que los niños son capaces de exhibir una sensibilidad fuera de lo común, que durante los años de nuestra infancia, sobre todos los más pequeños, son capaces de hechos portentosos muy difíciles de comprender y explicar por la ciencia más ortodoxa.

Algunos de estos infantes han sido protagonistas de anécdotas que pondrían los pelos de punta al más escéptico. Como la niña aquella que según su familia en una entrevista cedida al programa de radio MILENIO 3, sin apenas hablar y que haciendo gestos con su manita señalaba a un lugar también con la mano en la cabeza como queriendo decir a su papi que el hombre malo del sombrero estaba allí delante de ellos. (Los que sean amantes del programa ya sabrán a que pasaje me refiero).

Pero centrándonos en las historias misteriosas ocurridas en nuestra ciudad, les voy a contar una que les dejará totalmente desconcertados.

La protagonista es una niña pequeña, tan pequeña que todavía no sabía caminar.

Lo mejor de todo es que este testimonio que me ha relatado un buen amigo, es algo que se cuenta siempre en las reuniones familiares de la familia de su mujer como algo para recordar toda la vida, y que sucedió en un lugar de Orihuela al que yo le tengo mucho cariño.

El caso es que varias familias de raza gitana sin recursos decidieron irse a vivir a la casa abandonada de los trabajadores del Horno de Bustamante de San Antón.

Los días transcurrieron sin novedad hasta que uno de esos apacibles días, los niños que estaban jugando en las puertas y en el interior de una de las minas de mercurio, la más cercana a su improvisado hogar, observaron compungidos que una de las niñas menores había desaparecido sin dejar rastro en apenas unos segundos.

Como era una de las más pequeñas, casi un bebé todavía, se pusieron a buscarla como locos llamándola por su nombre a viva voz y dando la alarma a sus padres que con la velocidad de un rayo se sumaron a la incansable búsqueda del bebé desaparecido.

¿Dónde se había metido la niña que sólo podía moverse de aquí para allá arrastrando los pies y las manos por el suelo?


Mirando hacia el interior de la mina en donde habían estado los niños jugando, todos decidieron que lo que podía haber ocurrido es que la niña se hubiese internado en la oscuridad de la mina.

Así que unos se metieron hacia adentro para buscarla y otros recorrieron por la parte de arriba de la montaña un camino distinto para ver si podían alcanzarla en una de las otras bocas del monte que ni siquiera sabían si podían estar comunicadas.

Pasados apenas 30 minutos, uno de los que se habían marchado hacia una de las otras minas de mercurio de San Antón, dio un grito para que todos le escucharan que había encontrado a la niña. En un lugar inaccesible para un bebé y que estaba por lo menos a más de 200 metros de distancia de la boca en donde se había perdido. Demasiado lejos para llegar en tan poco tiempo sin caminar.

La única explicación lógica que barajaron era que la niña gateando se había recorrido toda la mina a oscuras de punta a punta y que en media hora había llegado a salir por la otra boca.

Pero todos sabemos que eso es imposible. Que ni siquiera los más avanzados expertos que han ido a investigar a las minas de mercurio han sido capaces de recorrerla entera y mucho menos una niña que ni siquiera es capaz de caminar.

A veces, las cosas más cotidianas están vestidas de un halo de misterio.

Y por supuesto los más crédulos empiezan a hablar de puertas dimensionales.

jueves, 21 de abril de 2016

Nuevo avistamiento desde la calle San Juan


Siguiendo con los testimonios de otros oriolanos que se aventuraron antes que yo en esto de la investigación de lo insólito, les voy a relatar hoy otro caso muy extraño vivido en persona por el investigador José María Piñeiro.

En resumen viene a contar que por el año 2014, fue testigo en la calle San Juan de la aparición de una esfera de color naranja que parecía estar protegida por una cabina de cristal.

Este es el testimonio original que me ha contado y que quiere que comparta con todos vosotros:


“Hace un par de veranos, me encontraba en la azotea de mi casa, en la calle San Juan, a eso de las once y cuarto de la noche, tomando el fresco. De pronto vi venir desde mucho más allá de Santo Domingo, una luz naranja que parecía volar a baja altura. La luz era de la misma tonalidad que la que ilumina el interruptor de las regletas de las conexiones eléctricas. Vi que se acercaba bastante, de tal manera que a la curiosidad que sentía se le sumó cierta inquietud. Al final lo vi pasar, más o menos, sobre el Paseo Calvo Sotelo. Iba muy rápido, pero me quedé pasmado porque lo vi, a pesar de la oscuridad, muy bien. Era, como te digo, una luz, pero resguardada en una especie de pequeña cabina de cristal, supongo. Donde iba fija la luz, por debajo, se desplegaba una especie de pantalla que hacía como de timón. El artilugio era de un tamaño considerable y se dirigió hacia la catedral. Iba muy rápido y su aspecto era bastante raro. He pensado que podría tratarse de una linterna china, esas luces que los chinos sueltan al aire en memoria de los muertos, pero lo que vi era mucho más grande que tales linternas.”

miércoles, 20 de abril de 2016

Extraño avistamiento en el Barrio de San Pedro



Orihuela esconde infinidad de artistas, músicos, historiadores, cronistas, diseñadores y como no también otras personas que como yo se han sentido atraídas por el mundo del Misterio.

Uno de estos investigadores que hicieron sus pinitos hace ya unos años tiene nombre propio y se llama José María Piñeiro.

A través de Facebook me puse en contacto con él para que me contara sus experiencias y la respuesta no se ha hecho esperar.

Este es el primer testimonio que me ha relatado y que fue vivido por él mismo.

A modo de resumen, nos relata que en enero del 2007 y aproximadamente a las 14:00 de la tarde, por la zona del barrio de San Pedro vio con toda claridad como una esfera metálica se dirigía hacia el suelo desde el cielo cuando de repente algo semejante a un paracaídas se desprendió de ella.

Este es el testimonio original íntegro:


"En enero de 2007, eran las dos en punto de la tarde. Acababa de terminar un reparto y me encontraba justo a esa hora en el edificio que hay al lado de la clínica Álvarez de la Riva. Iba a cruzar para dirigirme a mi casa, y en ese momento, en los edificios de enfrente, los del barrio de San Pedro, veo caer lo que parecía ser una esfera metálica. Desapareció en su caída, para volverse a ver, instantes después, pero en ese momento desplegó algo debajo de él algo parecido a una especie de paracaídas y, de nuevo, desapareció en medio del azul del cielo.  No sabría decir a qué altura estaría, pero se veía grande. El cielo estaba totalmente despejado de nubes. El que se abriera algo parecido a un tejido o paracaídas debajo, me ha hecho pensar que se trataba de un globo sonda, pero no podría confirmártelo.  Un amigo mío también lo vio, pero en distinto día."

martes, 19 de abril de 2016

Extraños objetos en los cielos de Orihuela


Acabo de recibir esta imagen que un oriolano realizó hace aproximadamente un mes y que hasta el día de hoy no se había percatado de ciertos elementos extraños que aparecen en la fotografía.

Si os fijáis bien, en la parte de arriba se observan dos objetos triangulares que parecen estar alienados.

Seguramente no se trate más que de algún tipo de instalación eléctrica o alguien que estaba haciendo volar una o varias cometas.

Pero el caso es que desde ORIHUELA MÁGICA Y MISTERIOSA pedimos ayuda a los que leáis esta entrada en el blog para que si alguien sabe algo nos lo pueda hacer llegar.


Los héroes oriolanos olvidados: 1. Nicasio Olivares y Pedro Gómez


Sus cuerpos exhaustos y entre temblores eran prestos a sufrir las peores consecuencias.
Atrincherados en el Convento de la Merced, los frailes esperaban el desenlace fatal.

El sonido que los caballos de sus enemigos producían contra el suelo del camino de la calle se escuchó demasiado cercano.

-         Ya están aquí. –

Algunos de los frailes se santiguaron, otros armados con la biblia en la mano se arrodillaron e imploraron a su Dios para que fuera clemente con ellos.

-         ¡Abrid las puertas al marqués!-

Una voz desagradable y en tono de ordenanza se hizo destacar por entre los otros sonidos de armaduras y armas, el caminar de los soldados y el relinchar de las bestias.

Las puertas cedieron y el convento se llenó de guerreros enemigos que con furia repartían a diestro y siniestro golpes y patadas a unos frailes que solo tenían para defenderse sus hábitos y su palabra.

Varios soldados se introdujeron en la sacristía y se colocaron los corporales sagrados como si se tratase de pañuelos.

Un valeroso comendador de la casa regular llamado Nicasio Olivares se enfrentó al ladrón.

-         ¿Hijos míos, por qué hacéis esto? ¿No veis que esos trapos que lleváis al cuello son los corporales? Por favor, respetad a la Iglesia y sus costumbres.

Los soldados al escuchar estas palabras lo derribaron al suelo y empezaron a pisotearlo.

La sombra del capitán montado en su caballo apareció de repente.

Era la entrada triunfal del marqués de los Vélez, aquel que sería recordado como el hombre que no respetaba ni a las iglesias.
Junto a él un gran número de soldados armados.

Uno de estos soldados, llamado Martín Fernández de Tuesta se acercó a un desgraciado e increpándolo trató de arrebatarle sus ropajes.

De nuevo, otro de los frailes, ofuscado por la mezquindad del murciano, llamado Pedro Gómez, salió en defensa de su compañero.

El ladrón amenazó al mercedario, pero este no pareció inmutarse.

Fernández buscó el apoyo del Marqués y este acudió para increpar al fraile diciéndole que no se metiera en donde no lo llamaban. Entonces el fraile herido de rabia aprovechando un descuido se hizo con la ropa que había quedado en el suelo y la arrojó a una sepultura abierta que era utilizada para enterrar a algunos de los religiosos del monasterio para que el objeto de la disputa quedase fuera del alcance de la soldadesca.

El Marqués, ante tal osadía, entró en cólera, y echando mano a su lanza, intentó golpear al fraile que pudo evitar a tiempo la lanzada.

Pero la rabia se apoderó del fraile e inmediatamente se abalanzó pica en mano contra el noble.

Pero ¿qué podía hacer un pobre fraile contra la experiencia en combate de un soldado?

Vélez esquivó la acometida y se dispuso a dar cuenta de él.

Gómez, dándose cuenta de su error, sólo tuvo un segundo para reaccionar y gracias a ello, salió por una portezuela que daba al claustro y consiguió escapar de la ira del de los Vélez.

Escondido pudo oír con claridad las órdenes que el marqués impartió a sus soldados de dar cuenta de todo lo que hubiese en la Iglesia y el convento de San Juan que estaba a pocos pasos de allí.

-         Saquead bien ahora porque otro día se hará lo mismo a vosotros...

domingo, 17 de abril de 2016

¿Dónde está el pequeño tesoro del Colegio Santo Domingo?



A nadie le extrañará que diga que todo el colegio en sí es uno de los mayores tesoros de nuestra querida ciudad.

Pero desviándonos del valor artístico, arquitectónico y cultural del conjunto contenido en esta obra maestra podemos encontrar algún dato curioso a un nivel más material.

Según consta en una genealogía de Loazes escrita en 1850, en el interior del colegio hay una piedra que destaca de entre todas las demás por tener en su haber la condición de haber sido la primera piedra del colegio.

En el muro contiguo a los primeros peldaños de la escalera principal de Santo Domingo, y a la altura del zócalo del primer descansillo, hay un sillar de mármol rojo veteado que se dice que fue la primera piedra.

En su interior se esconden el pergamino con el acta de la ceremonia y varias monedas de la época.

Dicha piedra fue colocada, aventuramos, alrededor del año 1553.

No es necesario que diga el gran valor que pueden tener estas monedas o incluso el pergamino que como un tesoro permanecen dormidos hasta el fin de los días.




El lugar más triste de Orihuela


Hoy voy a hablarles de un lugar que hace poco he descubierto gracias a la ayuda de mi amigo Rodrigo.

Un lugar triste de narices.

Un lugar tan triste y solitario que jamás creerían encontrar tan cerca de sus casas.


Es tal la tristeza y soledad del lugar que yo creo que hasta en un cementerio hay más vida.

Y no es porque no haya animales en ese sitio porque si escucha un poco descubrirá que sí los hay.

El piar de los pájaros está por doquier.


Es principalmente porque parece que nosotros, los humanos, nos hayamos olvidado de él, que parece que lo evitemos.

Un lugar que inicialmente fue concebido para alojar las risas de los niños, los comentarios de los más mayores, para que en sus bancos se sentaran los ancianos y se pusieran a platicar sobre el fútbol.


Pues no, al final, todo el mundo le ha dado la espalda y se ha convertido en un sitio tétrico y solitario.

Se ve que la juventud ha perdido el gusto por sentarse en medio de la naturaleza en un paraje que discurre entre árboles. Se ve que prefieren pegar sus ojos hacia esos aparatitos que no sueltan ni para ir al servicio.


Ya nada es como antes. Se pierden los buenos modales y las costumbres, las tradiciones empiezan a olvidarse. Sólo existe la inmediatez, el mensaje directo y rápido con el comentario estúpido que practicamos a través de una pantalla táctil mientras todo a nuestro alrededor empieza a derrumbarse como un castillo de naipes.


No existe la comunicación verbal entre personas y mientras seguimos permitiéndolo, los lugares que podrían haber sido hermosos se descuidan y no hacen más que exudar una tristeza tan profunda que hasta los pequeños animalillos sufren las consecuencias de que nuestras propias construcciones se carguen de tanta negatividad.


Y les puedo asegurar que no es lo mismo acudir a este sitio de día que en plena noche.

Durante las horas en las que el sol se esconde es un sitio que parece maldito, que produce escalofríos a aquel que se atreva introducirse en su interior.


Les invito pues señores, a conocer, al lugar más triste de Orihuela.

Si esto lo hemos permitido con un parque ya se imaginan lo que irá ocurriendo con el resto de la ciudad.