martes, 23 de febrero de 2016

Extraño avistamiento junto a la fábrica de la harina


Este es un testimonio de uno de los seguidores del Blog que me paró el otro día al salir del trabajo y que con su amabilidad me permitió grabar este documento insólito.


Empezando por la edad, tendríamos unos 16 años menos que ahora que te lo estoy contando.
Estábamos en casa de un amigo intentando hacer una Ouija.
Al principio todo era cachondeo con posesiones de la abuela de uno de ellos…aunque eso seguro que fue totalmente teatro.

El caso es que hubo un momento en que algo se torció en el ambiente ya que la Ouija empezó a mandar un mensaje sin parar.

Sabes como son estas cosas, que entre letra y letra siempre hay risas, y acusaciones de quien la está moviendo, o que por tu culpa esa letra no tiene sentido…

Lo curioso es que pareció que habíamos contactado con algo.



Al principio creímos que eran espíritus pero ellos mismos nos confirmaron de que no se trataba de entes del más allá. Sino extraterrestres.

Eso nos llamó mucho la atención.

Entonces aún sin habérnoslo creído del todo, preguntamos que de donde eran y en donde estaban.

Las respuestas fueron algo confusas porque nos decían un origen que no entendíamos ya que ninguno de nosotros sabía nada de nada de estrellas y galaxias.


Pero concretaron que tenían una base cerca de Palma de Mallorca bajo las aguas del mar. Por tanto se trataba de una base subacuática.

Recuerdo que nos dieron datos exactos del emplazamiento pero no los entendimos en aquel momento.

Seguimos con el juego de preguntas y respuestas y llegamos a acusarlos de espíritus burlones y entonces ellos quisieron darnos una prueba de que lo que decían era cierto.

Esto fue en verano y nos citaron en un lugar cercano a la fábrica de la harina que hay junto a la estación y que siguiéramos una serie de órdenes precisas para poder avistarlos en el cielo que aún era claro.



No pudimos aguantarnos y llegamos antes de tiempo y empezamos a otear el cielo con los ojos fijos en la dirección que nos habían revelado.

Al poco rato apareció un puntito que se iba moviendo en línea recta y a una velocidad normal. Pensamos que era un avión.

Y en el momento en que ese supuesto avión pasaba sobre nuestras cabezas y nosotros nos encontrábamos mirando con la cabeza levantada del todo hizo un zigzag súper extraño a una velocidad increíble, muy rápida pero un zigzag.



Para luego irse para arriba y desaparecer o eso nos pareció. No sé si fue eso o que subió tan arriba que la luz dejó de verse.

Fue impresionante. Primero que contactáramos aquella única vez con ellos a través de la Oujia y después que saliésemos a buscarlos en el cielo mirando a un lugar concreto siguiendo sus instrucciones y que fuésemos capaces de ver aquello que se movió de forma tan anómala y extraña.

Pudo ser una casualidad pero han pasado ya 16 años y no me lo puedo quitar de la cabeza.

Y te lo pido por favor, ponle esta grabación a V… y verás como se acuerda y lo corrobora.

ACTUALIZADO: Este suceso ha sido verificado por un segundo testigo.

jueves, 18 de febrero de 2016

Seres mitológicos en las Iglesias y calles de Orihuela: Los Demonios del Colegio Santo Domingo.


Hace unos pocos días empecé en el blog una sección dedicada a las figuras con formas de seres mitológicos que hay esparcidas por toda Orihuela.

Hoy, repasando unos libros sobre el Colegio Santo Domingo me he topado de bruces con unas imágenes que me han impactado.

Se trata de unas figuras talladas que aparecen junto al escudo de los dominicos.en la portada de acceso a la iglesia.

Les advierto que las imágenes que van a ver hoy pueden herir su sensibilidad ya que resultan un poco macabras.

Se trata de extraños seres de formas demoníacas que no se asemejan a ningún otro ser mitológico conocido.


En la figura 1 hay una especie de camaleón demoniaco que está a punto de atacar a su víctima que aparece empalada a la espera de una muerte terrible.


En la Figura 2: dos extraños seres que parecen elfos con gorros y que se juntan en una mueca horrible de eterna unión inseparable casi como si se tratase de siameses que seguramente representa a dos cautivos a la espera de su triste final bajo el yugo de las fuerzas oscuras.
El de la izquierda con un rostro maquiavélico, el de la derecha con su cara bonachona.


En la figura 3: un demonio alargado de rostro terrible que se acerca con Dios sabe que horribles intenciones a una víctima sumisa e inmovilizada.
En la mano lleva cogido lo que parece un saco.
La víctima deja entrever un rostro de dolor y sufrimiento.

¿Qué quiso representar su autor?

Lo siento, pero no soy especialista en simbología, tendremos que llamar al Doctor Robert Langdon para que nos lo explique.

martes, 16 de febrero de 2016

Leyendas de Orihuela: La Leyenda de Loaces


Cuenta la tradición oral que Loaces llegó a enfermar de lepra en un estado tan grave y acusado que todos los que le rodeaban huían de él despavoridos, inclusive sus familiares, amigos y la servidumbre ante el temor de que pudieran contagiarse de tan horrible mal.

A todos aquellos a los que les pedía su ayuda, lo rechazaban y corrían alejándose de él por el asco que les producía.

Los dominicos de Orihuela se apiadaron de él y lo acogieron en su convento.
Le proporcionaron todo tipo de atenciones y cuidados con tal esmero y cariño que a los pocos meses se dice que sanó por completo.

Desde aquel día, se comentó que las aguas con las que habían lavado su cuerpo cada día estaban bendecidas por las manos de Dios y que por tanto desde entonces sería considerado el pozo del huerto de donde las habían extraído como milagroso.

Pocos años después, uno de los alumnos del colegio quedó impresionado ante tal leyenda y así lo reflejó en una de las novelas que más enorgullecen a los oriolanos:

domingo, 14 de febrero de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar auténtico terror: 1. Antiguo Hospital Municipal




TUBERCULOSIS:

La muerte no descansa.

Sigue sus pasos marcados con la sangre de aquellos que sufren.

La agonía y los gritos de dolor son el ritmo que marca su andar.

Y se dirige hacia la primera planta.

Dando filo a la guadaña que ha de segar la vida de los enfermos de tuberculosis que allí la esperan.

Al día siguiente el inconfundible ruido de las ruedas del carro del sepulturero.

Hombres vestidos de blanco se dirigen en compañía de este hombre al que no le asusta nada hacia una habitación conocida como la de las “tres losas”.

Es el depósito de cadáveres del antiguo Hospital Municipal de Orihuela.

La mayoría de los muertos  han perecido por culpa de esta maldita enfermedad que en un 70 % de los casos es mortal de necesidad.

Las cifras son alarmantes, solo en 1932 fallecieron 28.000 españoles.

La enfermedad se expandió con rapidez entre aquellos jornaleros más pobres, peor alimentados y alojados como podían en casuchas mal ventiladas donde se hacinaban familias enteras sin recursos y sin nada que llevarse a la boca, helados de frío y sin ropa de abrigo que ajustarse a sus cuerpos.

Estos infelices sabían lo que les esperaba pero aun así, eran desconocedores del lugar en donde habrían de exhalar su último aliento.

Bajo el suelo más profundo de ese edificio tocado por la mano del maligno había una sorpresa que nadie adivinaba.

Los restos de cientos de cuerpos enterrados  en la era musulmana del siglo XII mezclados con los huesos de los judíos que habían sido enterrados en el siglo XVII en lo que para ellos era “La ciudad de los muertos”.

Y así permaneció hasta que un buen día, la arqueóloga de Orihuela hizo sus primeras excavaciones mostrando ante las autoridades civiles y eclesiásticas los restos de este cementerio olvidado.

Pero parece que eso fue lo que hizo que los estigmas del pasado se levantaran de su descanso eterno.


Y entonces, comenzaron de nuevo los fenómenos…


GRIPE DE 1918:

“Se enterraban de treinta a treinta y cinco víctimas. Como los cadáveres no podían permanecer en los domicilios se agrupaban en la capilla y en la sala de autopsias hasta que debían inhumarse, resultando insuficiente los depósitos y teniendo que dejarlos al aire libre dentro del Campo Santo. Se prohibieron los entierros; a todas horas del día se encontraba por la calle el coche fúnebre que conducía carga macabra con paso acelerado y escalofriante”

Los cadáveres eran llevados hasta su última morada en dichos coches fúnebres sin que los cubriera la tapa del ataúd o solo con un lienzo.

Murieron en total, por culpa de la Gripe de 1918, unas 331 personas. 90 en Orihuela y el resto en las pedanías. 13 de los cuales lo hicieron en las mismísimas habitaciones del Hospital Municipal.




Un lugar imposible, una pesadilla real que convive con nosotros más allá de las débiles fronteras que delimitan nuestra realidad cotidiana.

Un lugar por el que pasamos habitualmente y que sin embargo no nos damos cuenta de que allí precisamente allí han podido suceder miles de horrores olvidados pero que siguen respirando junto a nuestra nuca.

Dolores, enfermedades, sangre, muerte…

Es la zona del dolor, la zona de la muerte. No en vano fue así como se le llamó durante años por los judíos que vivieron en la Orihuela antigua: La ciudad de los muertos decían.

Unas excavaciones recientes pusieron de manifiesto que todo lo que aquí les estoy relatando no es algo surgido de la ficción de la mano de un escritor que con el ansia de hacerles pasar miedo se atrevió a contar.





Les estoy hablando de unas excavaciones que se hicieron hace muy poco, apenas unos años, dirigidas por la prestigiosa arqueóloga Silvia Yus Cecilia
 y en los que se encontraron varios restos humanos pertenecientes a la época musulmana del siglo XII y parte del XIII.

A ellas pertenece esta fotografía extraída del libro dedicado a su rehabilitación..




Un lugar misterioso que siguió acogiendo los sinsabores de la pálida muerte y que siguió siendo utilizado como ciudad de los muertos en el siglo XVII por los judíos.

Desde el año 1610 en que la Cofradía del Corpus decidió colocar en ese lugar los 3 hospitales-hospicios en donde la ciudad de Orihuela daría cobijo a enfermos, huérfanos y expósitos.

Una de las primeras referencias sobre hechos sobrenaturales ocurridos en el Hospital San Juan de Dios proviene de la prensa escrita de la época. Concretamente del diario La Comarca en el nº 9 del 12 de noviembre de 1902.

En este viejo periódico se cita textualmente

Hemos oído decir que anoche y muy poco antes de apagarse el alumbrado eléctrico, se vio por la calle del hospital y sus inmediaciones un fantasma que por lo rara y estrafalaria indumentaria que vestía, causó la consiguiente alarma entre las personas que a dicha hora transitaban por aquellos sitios.



Lo cierto es que esta descripción coincide exactamente con otras descripciones que algunos desafortunados testigos han tenido la mala suerte de presenciar en los lugares más malditos de nuestra geografía, casos muy conocidos por los habituales oyentes de los programas de misterio como Milenio 3 o Cuarto Milenio en donde los invitados al contar sus experiencias siempre hablan de apariciones junto a carreteras en donde llegan a ver iluminados por los faros del coche s seres vestidos de manera extraña que en seguida llaman su atención a altas horas de la madrugada.

Y es muy curioso que se haya producido el fenómeno en esa misma calle ya que coincide con los fenómenos denunciados en la actualidad por alguno de los funcionarios que trabajaban en el edificio de la Biblioteca María Moliner. (Edificio que también formaba parte del Hospital Municipal).

Según nos consta, dichos funcionarios presentaron una queja ante sus superiores negándose a trabajar a determinadas horas en el inmueble tras haber sido testigos de fenómenos inexplicables. Hace poco en una entrevista que mantuvimos con la dirección del centro, para comunicarles de la existencia de esta investigación y solicitarles su permiso para la publicación en este sencillo Blog que no tiene ningún ánimo de ofender ni perjudicar a nadie, nos afirmaron que las extrañas subidas y bajadas del ascensor a cualquier hora del día sin que nadie lo estuviese utilizando, eran ya una cosa de lo más normal y que ya había sido incluida en la vida habitual de los que allí trabajan como un hecho inexplicable con el que se habían acostumbrado a vivir.






Otro testimonio que he recogido me asegura que otros trabajadores del edificio, con alguno de los que me entrevistado, además de luces que se apagaban y encendían solas, han podido presenciar como si algo o alguien pasara junto a ellos durante la noche cuando se han quedado a trabajar hasta tarde en solitario.
Que suele ser en época de exámenes, en las que el horario de estudio llega a prolongarse hasta las 12 de la noche.







Pero déjenme que les cuente un poco cómo era este lugar en donde la gente moría de horribles enfermedades:


El Hospital Municipal constaba de una planta baja dividida en varios sectores como eran la sala de hombres, la de mujeres y una sala dedicada exclusivamente para los partos.

También tenía una pequeña habitación utilizada como botiquín farmacéutico

Nos queda por hablar de la habitación de las 3 losas.

Una habitación fría que hacía que todos los que pasaban ante su puerta se santiguaban por temor a lo que en su interior se alojaba.

Esta habitación era utilizada como depósito de cadáveres o morgue.


Ya en el primer piso, las religiosas practicaban sus servicios a diario y podían acudir a su capilla privada.

En esta planta es donde más dolor y sufrimiento se registró, sus paredes son las que mantuvieron aislados a cientos de pacientes moribundos enfermos de tuberculosis.

También en esta planta, y bastante separada de la de los tuberculosos, se encontraba la sala de los ricos, en donde los más favorecidos podían disponer de los cuidados de los principales médicos del Hospital.


Cada noche que paso por el lugar, mi cuerpo se estremeces y siento un escalofrío.

A veces con la mirada trato de buscar algo que pueda servirme en mis investigaciones pero de momento tan sólo he sido testigo de extrañas luces que iluminan desde dentro por pocos minutos alguna de las ventanas que dan a la calle.

Y les invito a pasarse cualquier noche para ver si como yo son también testigos de esas luces que se encienden y se apagan como queriendo jugar conmigo a esas altas horas de la madrugada.


Me queda también el misterio del rostro que aparece en esta foto tomada a las 4 de la tarde a una de las ventanas del viejo Hospital Municipal que como una presencia extraña aparecida de la nada y a la que no le encuentro explicación ni lógica.





10 LUGARES DE ORIHUELA EN DONDE PASAR MIEDO

10 LUGARES DE ORIHUELA EN DONDE PASAR AUTÉNTICO TERROR

jueves, 11 de febrero de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar miedo: 10. La calle Timor


Es quizás el primer caso documentado en el siglo XX sobre fenómenos paranormales que tiene nuestra querida ciudad.

Hace más de 20 años, en un programa de La cadena de Televisión local TELEORIHUELA, se le hizo una entrevista a una mujer de esta calle.

En el centro de la foto de portada de esta entrada, en la parte superior, hay una vivienda alta en la que se puede observar una ventana que destaca de entre el resto de la pared pintada de color blanco.

En este inmueble, vivían dos familias: la que todos conocían como “La Enri” en la parte de abajo que es la que se ve todo enladrillada y su cuñada María con su marido en la de arriba, la de la ventana.




El caso es que la protagonista del suceso, apareció en un programa de televisión para denunciar que había algo en su casa que no la dejaba descansar.

Por las noches, sin haber nadie presente sentía como algo se acercaba sobre la cama y le tocaba los pies.

Aparte estaban los ruidos extraños que sonaban a cualquier hora del día y que en ocasiones semejaban voces susurrantes de ultratumba.



Un día, "La Enri" fue testigo de un rostro que apareció de la nada al borde de la puerta de su habitación. 

El fenómeno duró bastantes días y la aparición televisiva le sirvió para demandar una nueva vivienda.

Ante tal escenario presentado en Teleorihuela, los curiosos no tardaron en visitar el lugar para ver si con un poco de suerte podrían encontrase cara a cara con el ente del más allá que estaba atemorizando a la oriolana. 





Y lo cierto es que algo extraño y oscuro debía suceder en el inmueble que a los pocos días intervino el ayuntamiento.

Con una orden bajo el brazo, unos obreros se encargaron de que esta vivienda no fuera jamás visitada cortando todo acceso hacia ella. Y las familias fueron destinadas hacia otros lugares.

“La Enri” no quiso nunca más volver a pisar el suelo de la ciudad en la que tanto miedo había tenido y se marchó fuera a vivir. Actualmente, un rumor, la sitúa en Alicante.

La otra pareja también dejó su casa y se fueron a vivir, según me consta, a un barrio muy nombrado de Orihuela.



Testigo mudo de los sucesos paranormales que acontecieron durante varios días en la ciudad de Orihuela podemos encontrar la casa de “La Enri” allá en lo más alto de la calle Timor, una de las calles más antiguas de nuestra ciudad.

No sabemos si lo que ocurrió fue la artimaña de una mujer que quiso cambiar de vivienda o si de veras sintió en sus carnes la amenaza nocturna de una forma espectral que se acercaba a los pies de la cama con abyectas intenciones.




Lo que está fuera de toda duda es que la vivienda se inutilizó y sus habitantes se marcharon para siempre de allí.

Si alguien ha pasado por esta calle a partir de las horas en las que la noche se hace más oscura no habrá podido evitar sentir un escalofrío al pasar junto a la vieja casa de ladrillo de "La Enri" y su cuñada María.






miércoles, 10 de febrero de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar miedo: 9. La calle de La Corredera


Aquella noche anterior había tenido un mal sueño.
Había visto venir de cerca a la muerte en un escenario extraño que no acertaba a identificar y en donde un hombre y una mujer se veían aplastados por un montón de piedras.

Las primeras horas de la mañana las había pasado poniendo en alerta a su marido, el sacristán de la ermita de Nuestra Señora de la Salud, nombre que había adquirido justo después de la epidemia de peste que había hecho estragos entre la población de Orihuela.

En un principio la capilla había sido construida en 1449, el año de nacimiento de Juan de la Cosa, el célebre cosmógrafo que trazó el mapamundi de la costa atlántica americana.

Sobre ella un hermoso trabajo de Pedro Brizuela y Campomanes (Pere Brizuela, sacerdote y vecino de la calle de origen noble) dotaba a la ermita de un encanto especial al mostrar con gracia las imágenes de Nuestra Señora de la Asunción y San Ambrosio Obispo. Estaba esta situada rasante al arco, sobre la acequia. Y se comunicaba con su propio domicilio a través de una puerta lateral. Tenía un tamaño mediano y estaba dotada de dos salas para acoger a los peregrinos que necesitasen de su misericordia. Tenía una torre de tamaño medio que contaba con dos campanas y en uno de los costados lucía el escudo de los Brizuela. Al morir en 1487, donó la ermita mediante escritura a los vecinos de la calle. Se sabe que fue enterrado en dicha calle.



Pero la peste fue tan horrible que los oriolanos se vieron en la obligación de cambiarlos en 1510 por Nuestra Señora de la Salud.

Así pasó la mujer las horas del día con una sensación extraña que no la abandonaba.
Era 17 de diciembre del año 1591.

Conforme se iba haciendo más tarde, se sentía más desconsolada y con más temor de Dios, sabía que algo no iba bien y aunque su marido no la quería escuchar sabía que estaba a punto de ocurrir algo malo.

Así que llegó la noche y cuando se disponían a descansar para recuperar fuerzas y poder emprender el siguiente día con energías renovadas creyó escuchar un ruido diferente a todos los que había escuchado con anterioridad. Fue la llamada de la muerte.



Cuando pudo darse cuenta de lo que estaba a punto de suceder lo último que le dio tiempo a contemplar fue como un montón de escombros caían sobre ella aplastándola y dejándola sin vida junto al cadáver de su marido que había perecido de la misma manera.

Así quedaron los dos cuerpos de los dos vecinos de Orihuela que habían elegido servir y dar su vida a Dios.

Por entre los escombros se podía ver también la acequia en donde se había levantado el edificio.

Desde entonces, no son pocos los vecinos que se han quejado de haber escuchado sonidos misteriosos en la calle muy cerca del lugar en donde había estado hasta ese día el Arco de la calle de La Corredera.

Y así es como lo reflejó en 1904 el periódico local EL DIARIO ORCELITANO el día 5 de agosto, en donde salió publicada una noticia que contaba sobre las quejas de algunos vecinos al haber escuchado durante varias noches consecutivas unos extraños sonidos aparentemente de origen inexplicable. 

domingo, 7 de febrero de 2016

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar miedo: 8. La calle Overía


TESTIMONIO REAL:

Yo vivía en el piso más alto en el lugar en donde previamente estaba el Molino.
Está pegado a las vallas del convento de la Trinidad.

Al poco de estar viviendo en el piso empecé a notar cosas extrañas.
Me refiero principalmente a ruidos, ten en cuenta que al estar solo en un piso oyes ruidos y cosas, digamos extrañas.
Cosas a las que no les quieres dar crédito ya que al ser un piso de gran altura es normal que haya mayor número de ruidos que si por el viento, que si por otra cuestión…

Pasé de los extraños golpes a sentir en ocasiones escalofríos repentinos como si una corriente de aire fresco te atravesara el cuerpo.
Estás sentado y de repente notas un helor que te recorre por detrás y que sin ver nada tienes la percepción de que hay una presencia, un algo ahí junto a ti que te está observando.

En ese sentido resulta que yo no soy miedoso.



Este tipo de fenómenos se van sucediendo sin que les haga mucho caso hasta que empiezan a aumentar en intensidad, los golpes suenan más fuertes y se repiten cada vez con mayor frecuencia a la vez que esa sensación de frío se hace hasta cotidiana.
Se escuchan pasos encima de mi cuando es imposible que haya nadie arriba porque tu casa es la última del edificio y arriba no está más que el tejado.

Y es entonces cuando empiezan a actuar los electrodomésticos.
Por ejemplo, estoy viendo la televisión y se apaga. Me sorprendo y cuando voy a darle al botón del mando, justo antes se enciende.
La luz del salón de la misma forma está apagada y de repente se enciende sola. Y al poco se apaga.
En otras ocasiones, estoy durmiendo en mi cama y al despertarme por cualquier motivo me encuentro con que las luces de mi cuarto u otras de la casa están encendidas.
¡Te lo juro, de verdad!
Situaciones que a lo mejor me despierto y me encuentro la televisión de la sala de al lado encendida y te aseguro que yo la había apagado.



En otra ocasión estoy en la cama y siento como si algo pesado se acostara junto a mí. Fue tan clara la sensación de notar como se hundía el colchón...

A medida que se van sucediendo los fenómenos, ya te vas preguntando si esto ocurre por motivos naturales o si es por algo de carácter más misterioso, así que tu mismo te ves haciendo una pregunta mentalmente como si hubiera alguien que te pudiera responder.

Hay un día que me decido, y a eso que ya te digo, a lo mejor no es nada, pero por si acaso si lo es, le pongo un ultimátum mental.

Le digo: Haz el favor, si quieres algo dímelo o si no, vete. Vete por que yo no te quiero.

Nada más hacer esta pregunta, las luces empiezan a encenderse y apagarse.
Me mosqueo un poco y decido irme.

Era una tarde noche de invierno.

Entonces me dirijo hacia la puerta de la calle y conforme voy caminando, las puertas de mi alrededor se me empiezan a cerrar de golpe solas al mismo tiempo que voy pasando a su altura.

Me asusto y camino más rápido.

Cuando salgo del piso, la puerta de la calle se cierra con un enorme portazo que llega a rozarme la espalda.

Me quedo acojonado.



Lo bueno es que a partir de ese día que me hice fuerte, los fenómenos se calmaron.

Yo creo que probablemente porque me enfrenté a lo que fuese.

Pero hoy día que ya no sigo viviendo allí por cosas del trabajo, o de la vida, me llegan vecinos que me cuentan que siguen escuchando ruidos demasiado extraños.

Así que yo creo que allí, si es verdad que sigue así, en ese entorno, tiene que haber alguna cosa.

Está muy cerca del río, hubo un molino y se de buena tinta que por cosas que me han contado que durante la Guerra Civil allí hubo alguna que otra matanza de algunos prisioneros que intentaron escaparse. O quizás tenga que ver con el convento que siempre han sido lugares que atraen este tipo de fenómenos. Pues en ellos ha habido enterramientos, cementerios…

Me acuerdo que el lugar en donde está emplazado el edificio antes eran huertos, que cuando yo me fui a vivir al piso ese ni existía el parque que hay enfrente ni existían ninguno de los edificios que hay hasta el Puente del Rey. Había un camino que llegaba hasta el barrio de San Pedro muy estrecho que pasaba junto a la plaza de la Trinidad, había una acequia por ahí junto a un muro. Luego la acequia la taparon y el edificio fue el primero que se hizo.

Te lo juro que ahora te lo cuento y me quedo, ¡madre mía! Tu no te puedes ni imaginar el día que te pase eso, la experiencia lo traumática que es.

Lo de la tele aún tiene pase, pero lo que vino después…



Así es como termina el testimonio de uno de los vecinos que han sido testigos de lo sobrenatural en un tranquilo barrio de Orihuela que casualmente es la zona en donde más fenómenos están sucediendo a día de hoy.

Incluso en una conversación con una mujer que vive en el nº 2 de la calle Overía, ayer mismo (6 de febrero del 2016) me contó como su hijo la llamó porque el volumen de la tele se había vuelto loco y no cesaba de aumentar. La madre no tuvo más remedio que apagar la tele.

Esta se volvíó a encender sola y entonces la desenchufaron de la red eléctrica.

Me lo contó, no como algo misterioso, sino como anecdótico, pues lo achaca a que es seguramente defecto de la tele.

Pero ya son demasiadas casualidades.




¿Ustedes que creen?