martes, 29 de diciembre de 2015

FICCIÓN: 10 Lugares de Orihuela en donde pasar miedo: 1. Las Minas de Mercurio



Orihuela, Barrio de San Antón. Siglo XIX

Caminaba la oriolana como solía hacer por esos lares como tenía por costumbre.
Era una hora próxima a las siete de la mañana y venía de asistir a la misa de las seis que impartían en Santo Domingo.

Embarazada de su undécimo hijo decidió coger el camino de la cuesta de la mina de
Mercurio. Así podría tener ocasión de encontrarse con su marido.

Sus otros hijos eran niños hermosos, como su padre Vicente Fernández, un  hombre natural de Alcázar de San Juan, que había venido para dirigir las obras del nuevo horno que se estaba construyendo con los restos del antiguo que se había quedado obsoleto.

El viejo horno había cumplido su papel desde 1850 hasta que los recursos de la sociedad minera La Amistad.empezaron a escasear y todo terminó en ruina.

Por eso los responsables de la empresa, decidieron irse a Almadén en busca de consejo.
Y desde tierras manchegas empezaron a llegar a Orihuela obreros y especialistas en la extracción de Cinabrio para darle un vuelco a la situación.

Así es como había llegado él como director de obras. Junto con otros operarios de Valencia que incluso habían traído consigo a sus familias.

Vivían en cuevas que se repartían a lo largo de todo el monte San Miguel.

Vicente que había venido solo, conoció a una Oriolana y se enamoraron locamente.
Un amor y una pasión tan intensa que de ella y tras una recordada boda brotaron con los años 10 criaturas fruto de ese amor incondicional.

La joven de treinta años que caminaba sola sintió un mareo pero las ganas de poder ver una vez más los tiernos ojos de su marido la hicieron seguir adelante.

Volvió a marearse y esta vez perdió pie y cayó al suelo justo antes de sentir el agónico grito de su hijo no nacido.

Se le escapaba el aliento El suyo y el de su niño y en un esfuerzo final se agarró a la tierra y dejó allí para siempre los dolores de su alma junto con la de su hijo.

Los vecinos la encontraron muerta sobre un enorme charco de sangre. Había perecido de un derrame.

Varios días más tarde, aún con la sangre fresca en la tierra, algunos vecinos de la zona empezaron a contar que algunas noches escuchaban de cerca el llanto invisible de un niño y la dulce voz de una mujer que le cantaba una canción.

Y así hasta nuestros días, en alguna ocasión que alguien ha pasado por allí a esas horas de la madrugada, ha podido ser testigo de lo imposible.

Una sombra clara en la noche, un caminante extraño vestido de blanco con algo pequeño que sujeta con sus brazos.

Parece alguien que nos observa. Con sus pequeñitos ojos se fija en nosotros y después llora.

Pobre Vicente el hombre que pasó el resto de su vida aferrado a los rumores que contaban los vecinos de la zona.

No sabemos si en alguna ocasión pudo llegar a ver al espíritu de su mujer.
El caso es que su vida en la ciudad no acabó hasta que cumplió casi los 100 años.
Pues nunca quiso abandonar Orihuela como tampoco hicieron algunos de sus otros hijos.

*Los nombres reales de los protagonistas han sido sustituidos por otros ficticios para no dañar la reputación de los familiares que quedan vivos en Orihuela. Tampoco se ha respetado lo sucedido al pie de la letra para no dar pistas.


domingo, 27 de diciembre de 2015

FICCIÓN: Orihuela misteriosa: La extraña muerte del padre Furgús


Cuando un extraño suceso pasa cerca nuestro, o, al menos, en nuestro país, nos damos cuenta de lo alejados de la verdad que podemos estar en nuestro día a día. Cada año aparecen elementos en distintos puntos de la tierra que no podemos identificar, suceden historias lúgubres sin explicación y otros extraños acontecimientos nos dejan con un sentimiento de desprotección.

Y es que a pesar de que la ciencia, la tecnología y la investigación han recorrido un largo camino, lo cierto es que hay ciertos misterios que no se podrán resolver con explicaciones lógicas. A partir de ese momento en el que no damos con más pistas, nos tenemos que conformar con simples especulaciones.

Uno de los misterios más extraños de España es la insólita muerte del padre Furgús, un importante arqueólogo jesuita considerado un pionero de la arqueología en España y dueño de una trascendente y brillante colección de objetos arqueológicos de las más grandes de Europa.

Julio Furgús nació el 13 de enero de 1856 en Agen, cerca de Toulouse. Siendo él niño, su familia se trasladó a Barcelona, donde inició sus trabajos de investigación arqueológica mediante excavaciones y prospecciones arqueológicas.

Ya en esos tiempos, Furgús inició íntimas relaciones con destacados terratenientes e ilustres nobles, gracias al apoyo de los cuáles su trabajo cada vez fue más notable. También influyó en su carrera que fuera miembro de la Compañía de Jesús, ya que el estamento eclesiástico ha participado en el proceso de recuperación y estudio de las antigüedades clásicas desde siempre.

Para Furgús la principal motivación de sus excursiones arqueológicas, tanto dentro de la provincia de Alicante como fuera de ella, era recoger material inédito y valioso para el enriquecimiento de su colección personal del colegio de Santo Domingo de Orihuela.  
Esta ávida necesidad de colección y recuperación de piezas antiquísimas pudo despertar el recelo en algunos de sus allegados, que no verían con buenos ojos que tanta riqueza histórica del país quedara en manos de una única persona.

Además, a causa de su formación decimonónica, se ha comentado que existía una actitud de desconfianza a la hora de mostrar sus objetos a otros investigadores del momento, lo cuál pudo despertar aún más envidias y enemistades.

Se ha descubierto que el padre Furgús mantenía una asidua relación de intercambio de conocimientos e opiniones con los hermanos Siret, con los que, sin embargo, se mostró receloso de enseñar muchos de sus hallazgos.

Así pues, la tensión y desconfianza fueron creciendo a lo largo de la trayectoria de Furgús. Su competitividad por realizar los más insospechados descubrimientos se desbocaba.

Además, tener la primicia a la hora de mostrar los descubrimientos a la sociedad y la comunidad científica pudo llegar a ser una necesidad agónica para él. Algo que, incluso, pudo llevarle hasta su muerte.

Furgús finalmente alcanzó una gran fama y prestigio como arqueólogo entre los poderes políticos y económicos del entorno. Su ambición y pasión incluso lo llevó a crear un importante museo de arqueología en Alicante.

El 30 de Enero de 1909, Furgús partió hacia una de sus usuales excursiones por la cúspide del cerro, en cuya falda se asienta el Colegio de Santo Domingo.
Sin embargo, sucedió algo que nadie podía sospechar: Furgús jamás volvió a ser visto con vida.


Se pueden apreciar las cruces de la leyenda

Se cuenta que durante su exploración se le escurrieron los pies, cayendo despeñado por el lado de la roca cortada en el conocido como patio de Lourdes del colegio Santo Domingo.. Dicen que para testimoniar su amor a cristo, antes de dejar de respirar pintó una cruz en una piedra con su propia sangre.

Sin embargo tras su muerte, comenzó la leyenda: muchas personas afirmaron ver el espectro del padre Furgús vagando por el colegio ¿Una visión? ¿Un fantasma en búsqueda de venganza? ¿Un cuento de niños? Más allá de las habladurías, es inexplicable por qué hubo tan poco revuelo tras la desaparición de una eminencia de sus características.

Su muerte apenas fue mencionada en la prensa, a pesar de las sospechosas circunstancias en las que se ve envuelta su muerte. El padre Furgús gozaba de plena salud y reflejos cuando supuestamente resbaló por el monte, realizando un camino que, además, conocía perfectamente ¿Qué se esconde tras su muerte?


LA IBERIA Diario de la tarde nº 476, 30 Enero 1909
LA IBERIA Diario de la tarde nº 477, 1 de Febrero 1909

A pesar de la importante repercusión que supuso el paso del jesuita por el mundo de la arqueología, tampoco se realizó ningún evento relacionado con Furgús a modo de homenaje. Además, de entre su gran círculo de poderosas amistades jamás se escuchó una queja ante la nula investigación realizada tras el supuesto “accidente”.  Todo apunta  a que su muerte está velada por una oscura capa de manipulación de los hechos, por un círculo muy poderoso con la suficiente fuerza para acallar a todo un pueblo.

Misteriosamente, nadie puede aportar más detalles sobre la misteriosa muerte del padre Furgús, justo en el momento de su plenitud intelectual y su fama entre los círculos más poderosos.

¿Hubo quizá una poderosa mano que acalló tantas bocas?


martes, 15 de diciembre de 2015

Orihuela misteriosa. LA DIABLESA Masónica

1958
Este es el famoso documento en el que se basaron los investigadores de MILENIO 3 el año 2014 cuando hablaron en antena de uno de los misterios más mediáticos que tenemos en nuestra querida ciudad.




DIcho documento fue publicado en la revista pro nuevo paso de la Cofradía del Perdón de Orihuela en diciembre de ese mismo año.


            La sintomatología heterodoxa de La Diablesa es demasiado evidente como para escapar aún hoy de nuestra curiosidad sin que intentemos indagar en las causas que motivaron la génesis creativa de este conjunto escultórico y en su sentido: en el significado oculto que se esconde tras la apariencia). Con sólo contemplar la inquietante figura de ese ser manifiesta­mente andrógino (parte hombre, parte mujer; entre humano y animal; terrenal e infernal a la vez) surge una expectación que pone en duda o, al menos, permite sospechar que su autor, Nicolás de Bussy (1650 - 1706), en torno a 1694 - 1695 pretendió esbozar algo más; quizás entre guiños y pistas dejó traslucir una secuela de su ilustración filosófica (y teológica) para que los iniciados en su ciencia artística y en su corriente de pensamiento valoraran la valentía de un atrevimiento tal como el de someter las formas cristianas a otra retórica, como alegoría de unas creencias profanas.

Pero es difícil Contentar a todos: a los creyentes en Dios Padre y su Hijo Jesucristo y a los crédulos en las leyes de la naturaleza a través de la alquimia. Mas la sabiduría popular fue intuitiva: a los piadosos labradores de la Orihuela del XVII y a sus rectores eclesiásticos no les convencieron las formas externas, aunque ignoraron las funciones alegóricas soterradas de un complejo quizás herético. Por ello nunca se permitió la entrada de La Diablesa -ni se permite hoy- al recinto sagrado de la iglesia. (De haber captado el sentido profundo o el tras-fondo de las figuras esculpidas -de ser acertada la hipótesis que refundimos- quizás se hubiera anatematizado sin paliativos).

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            La explicación sencilla desde la ortodoxia cristiana de La Cruz de labradores obedece al "triunfo de la Cruz sobre el Mundo, Muerte, Demonio y Carne", según reza el cartel que identifica este "paso" de nuestra Semana Mayor en el Museo Oriolano de Semana Santa (sito en la antigua iglesia de la Merced)[i]. Apréciese cómo a los tradicionales (ortodoxos) enemigos del alma -Mundo, Demonio y Carne- se les suma la Muerte; la fusión en maldita simbiosis de carne y demonio en una Diablesa (tan gesticulante, lasciva e intencionadamente ambigua con cara de fraile y chivo al unísono, tonsurado y cornudo a la vez, atormentado y libidinoso en suma), como explicación habitual y la incorporación a idéntico nivel de expresión del esqueleto (la Muerte) -lo que secularmente debía haber sido la propia carne- nos sorprende y nos sobrecoge. (En el Auto Sacramental de Miguel Hernández el Demonio toma apariencia de chivo -macho- y la Carne de mujer provocativa). Todo ello nos invita a recoger otra formulación explicativa de sus componentes y sus relaciones (en la línea de T. y M. Martínez Blasco, cuya hipótesis interpretativa adaptamos) que haga transparente la gran expresividad que se focaliza en la figura emblemática de la Diablesa.

            Es posible que hubieran sido tan sólo las señas de identidad sexual, masculinas y femeninas, de la Diablesa o la propia aparición de este atormentado Lucifer las que impidieran su entrada en los templos católicos...: otras victorias sobre dragones y monstruos de los infiernos, empero, hay hermosamente retratadas en cuadros en el propio Museo Catedralicio de Orihuela (como el magnífico San Miguel de Pablo de San Leocadio[ii], de hacia 1480), y con­creciones de Vírgenes mártires que exhiben -eso sí, pulcramente- sus senos.

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            N. de Bussy había nacido en Estrasburgo, sobre 1650. Ésta ciudad de origen germánico (en la actual Francia) se hallaba próxima a la cuna donde bullían ideas heréticas lejanas a Roma e inmersa a la vez en una tradición medieval de hondas raíces profanas emanadas de la intenci6n de encontrar solución a los males de la existencia mundana del hombre: con la alquimia se desarrolla el arte quimérico y químico que procura la búsqueda de la Piedra Filosofal (la que convertirá artificialmente en oro todos los metales) y del Elixir de la eterna juventud, esto es, domeñar el tiempo y conseguir riquezas para disfrutar de la vida. Además de esta faceta de laboratorio hubo una rama dentro de los adeptos a estas ideas y pesquisas (es decir de que la felicidad eterna era terrenal y el sentido de la vida del hombre consistía en investigar y sufrir hasta alcanzar el éxito de su descubrimiento y gozar eternamente): esta facción de "alquimistas místicos", al ser especialmente del oficio de la cantería y de la albañilería (albañil en francés es “maçon”) recibirá el nombre de lo que poco después se conocerá en Francia como una secta, la francmasonería (palabra procedente de la deformaci6n de la voz inglesa 'freeston mason' -tallista de piedra calcárea para esculpir- luego “fremason" y en Francia 'francmaçon'). La majestuosa catedral de Estrasburgo contiene numerosas mani­festaciones de esta tradición con vírgenes locas y elogios magnificados de ciertas prácticas y motivos alquimistas.

            En realidad los francmasones de la rama mística como N. de Bussy fueron seguramente unos idealistas de la perfecci6n que anhelaban en la tierra, en el mundo de los vivos más que en el de los muertos. (Frente a la concepción mitológica clásica -pagana- del Elíseo o del cielo cristiano, ya para los muertos ya para el alama respectivamente). A los alquimistas la purificación de la materia (lo que para los cristianos sería la purificación del cuerpo) les conduce a la búsqueda de la pureza inmaculada del más noble material, el oro (o la piedra filosofal que todo lo convertiría en oro; algo así como aquel frondoso jardín de las Hespérides que cosechaba manzanas de oro); esa perfección material equivalía en los alquimistas místicos a la liberaci6n del alma, 'el volar tan alto hasta dar a la caza alcance tras un ardoroso lance' de sufrimiento, sacrificio y marginación en una sociedad que poco necesitaba para anatematizar y tachar a algunos de antipapistas o luteranos.

            Pensó el científico de la época -y el artista- que el hombre podía ser el creador de la felicidad, el dueño y señor de la vida sin tener que esperar o confiar en el más allá; creó una necesidad -la inmortalidad- y confió en poder saborearla en el mundo de los sentidos. En una sociedad de rígidas normas y de severas persecuciones religiosas resultaba una osadía hacer partícipes a los demás de los pensamientos propios, en especial si se apartaban -aunque un ápice- de lo Católico, apostólico y Romano. (Se bautizó esta filosofía con el nombre de 'hermética' en homenaje a Hermes el dios pagano de las Ciencias).

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            Con La Diablesa se rompen los moldes de la imaginería religiosa española; un aire de cierta iconografía hermética se vislumbra debajo de la alegoría ortodoxa del triunfo de la Cruz: y es que ese lenguaje esotérico (resultado de la interrelación de medicina, experimentaci6n química, moral, especulaciones filosóficas y ritos) supone en sí solo una (manifestación de) creencia sino también una ascesis o una técnica de salvación: el hombre que buscara la perfecci6n de lo material (a través de la alquimia o del arte) moriría con su espíritu sosegado por haber colaborado en el proceso que llevaría al género humano a conseguir el éxito de la Piedra Filosofal y/o del Elixir de la eterna vida.

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La Diablesa es un conjunto escultórico de madera, policromado, de algo menos de tres metros de altura (teniendo en cuanta que la cruz que domina ocupa la mitad aproximadamente del alzado total).


Sobre una base de madera, a modo de humus o tierra fecundada y fecundante, descansan dos figuras antropomórficas: un esqueleto, cuyo color hueso -blanquecino- contrasta con el de la segunda figura, la diablesa, marrón oscuro; ambos personajes -sentados- se entrelazan en posici6n frontal y actitud ambiguamente libidinosa. El esqueleto reposa sobre un reloj mientras la diablesa apoya su codo izquierdo en un libro abierto y tiene asida una manzana en su mano derecha tras la cabeza; un enorme sexo animal y un rostro espeluznante bestializan a este híbrido y enigmático ser que posee senos femeninos, cuernos y alas. Del punto de conexión entre esta­dos imágenes brota un gran globo terráqueo abarcado por dos cintas/arcos de color oro; mar azul y continentes cobrizos son rodeados, en su parte superior por unas nubes plateadas y algodonosas que acogen un coro de angelitos en derredor: seis de ellos, de cuerpo entero, exhiben instrumentos de la Pasión de Cristo mientras ocho más sólo asoman con sus rostros. De las nubes, en perfecto equilibrio y simetría, se yergue una cruz negra con velorios blancos (sin la efigie de Cristo).

domingo, 13 de diciembre de 2015

Orihuela curiosa: La Pequeña Nicolás de Orihuela


A finales de abril de este mismo año, una mujer se hizo pasar por asesora de la vicepresidenta de gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.

En un acto celebrado en el colegio San José Obrero actuó como representante de esta sin que el vicepresidente del Consell, José Ciscar, la candidata a la alcaldía de Alicante, Asunción Sánchez Zaplana y el mismísimo obispo de Orihuela-Alicante, Jesús Murgui sospecharan que todo era una farsa.

El acto consistió en la inauguración de una pérgola que los alumnos del centro habían realizado en el patio del colegio.

Durante horas, la implicada en el engaño estuvo excusando la no presencia de la vicepresidenta con mentiras y artimañas.

La vicepresidenta de la Generalitat, extrañada por la excusas de la falsa asesora, se puso en contacto con Moncloa para intentar verificar la identidad de la mujer.

Al hablar directamente con Vicepresidencia del Gobierno se descubrió que no había ningún acto programado.

El nombre de la impostora era: Rosa Ferreira que aseguraba haber sido contratada como asesora por el gabinete de prense de Soraya hasta el final de las elecciones.

No se presentó ningún cargo y se dejó como simple anécdota.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Las caras de Bélmez vistas por un oriolano



Era un deseo que tenía y que no encontraba la ocasión para satisfacer.
En los programas de misterio como Milenio 3 o Cuarto Milenio siempre era algo que se nombraba con una autoridad tal como fenómeno paranormal de proporciones mundiales que era difícil no desear verlo algún día con tus propios ojos.

Así que encontré la excusa perfecta para darme una vuelta por allí: LA BODA.

Planeamos un viaje por Granada para localizar la tumba de la reina más famosa que ha parido España La Reina Isabel la Católica.

Y después de maravillarnos con las cosas más espléndidas de esa querida ciudad, pensamos que de regreso, nos desviaríamos un poco y pasaríamos antes por Jaén en busca de Bélmez de la Moraleda.

Así que llegó el día y nos pusimos en marcha.



Cuando llegamos al pueblo descubrimos yo y mi mujer que se trataba de una localidad sencilla de aspecto rural que no se diferenciaba de otras.

Tras preguntar a unos vecinos que nos informaron muy amablemente llegamos por fin a la puerta de la casa.



Por fin iba a saciar mi curiosidad.

Lo cierto es que al entrar en la casa uno se espera un caserón más grande y que las caras de las que tanto se ha hablado están más en el interior.

Pero no es así.

Nada más entrar a la casa ya tienes que llevar cuidado de no pisarlas.



Generalmente siempre hay un familiar que te recibe y te va enseñando el fenómeno con un palito y te hace una breve descripción de lo que estás viendo.

En algunas ocasiones es un poco difícil distinguir la cara del resto de extrañas figuras que forman el suelo pero hay otras que es cierto que son muy claras y que de manera natural son interpretadas por nuestro cerebro como caras.

Estás son las fotos que el familiar de María Gómez Cámara, la madre que dicen parió al fenómeno me dejó hacer.

Incluso me invitó a hacerme una foto junto a las caras más famosas de Bélmez.










Y vosotros ¿qué pensáis del fenómeno? ¿sois capaces de distinguir los rostros?

Después de visitar la casa me dirigí en busca del museo y fue impresionante tener para mí sólo tanta información. Lástima que mi mujer esperaba en el coche y tuve que dar un repaso rápido a todo lo que allí se podía leer y visionar.





miércoles, 2 de diciembre de 2015

El milagro del Patio de Lourdes


Nos encontramos en el Colegio Santo Domingo de Orihuela. Concretamente en la parte interior más alejada del patio de Lourdes. El patio infantil donde se encuentra la famosa “Peña” que en mi niñez usábamos en los recreos como un tobogán gigante y que ahora esta vallado y que en su cima contiene la figura de una virgen.


Se encontraban 3 niños jugando junto a la montaña en la parte interior de lo que aparece en la primera fotografía. Detrás de la puerta que antiguamente no estaba así. No había ni muro, ni puerta.

Era una zona con tierra y de donde destacaban algunas piedras y trozos de columnas de un tamaño considerable.

Los niños que eran hermanos se entretenían entre risas y juegos inocentes. Ninguno de ellos podía presagiar lo que estaba a punto de ocurrir.

Cuando uno de ellos se había dado la vuelta, se escuchó un grito que atravesó la piel de sus otros 2 hermanos.

Inmediatamente dirigieron la mirada hacia el lugar en donde había sido proferido el grito y se encontraron con una imagen atroz.

Una enorme piedra había caído encima de su hermano más pequeño y estaba aplastándolo.

Sin saber cómo ni de donde, se acercaron prestos a ayudarlo para evitar el mal peor.

Con sus manitas pequeñas y sus deditos resbaladizos eran incapaces de levantar la roca que debía pesar una tonelada.

No había tiempo para buscar ayuda, pues era o intentarlo o ver como su hermanito podía sufrir un daño terrible.

Pero algo extraño ocurrió.

Como si una mano invisible los ayudara, los niños sintieron como si el peso de la piedra desapareciera bajo sus esfuerzos.

La roca fue levantada como si se tratara de una pluma y arrojada hacia el interior de la cueva con una fuerza inusitada.

Los niños se abrazaron a su hermano menor y lo sacaron de la zona y fueron a buscar ayuda.

Al final, todo quedó en un susto. Salvo, por el hecho de que cuatro pequeñas manitas fueron capaces de levantar una roca que ni siquiera un adulto hubiera sido capaz de levantar.

¿Fue el destino?, ¿O quizás algo o alguien invisible los ayudó en su titánica tarea?

Algún día os contaré que tiene de especial este patio del Colegio Santo Domingo.


TESTIMONIO REAL:


Éramos niños y nos quedábamos a comer a medio día en el Cole.
Fue muy poco tiempo.
Estábamos jugando y cogi un palo del suelo e iba metiendolo en todos lo agujeros de la montaña.
Según íbamos caminando al meterlo en uno me pareció que se abría una raja en la pared así q grite:

- ¡Mirad esto se va a caer! -

Y mi hermano mayor dijo que va y se acerco a tocarlo.
En cuando lo hizo se desprendió una roca enorme y créeme era muy grande.
Mi hermano pequeño quedo atrapado debajo perdiendo además varios dientes en el golpe. La roca lo cubría entero, la cabeza asomaba un poco por un extremo.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Testimonio de una oriolana: La guitarra mágica


Cuenta una vecina de 58 años de edad de mi pueblo que recuerda un hecho inexplicable de cuando era una niña.

Siendo ella natural de la zona de Nerpio en el sureste de la provincia de Albacete por el año 1962,  añade que jamás ha podido olvidar lo que ocurrió aquella siniestra noche

Eran aproximadamente las 3 de la madrugada y por supuesto todos dormían en el hogar.
Una casita alejada de otras en donde se hacía vida rural y se luchaba a brazo partido con las adversidades del día a día.

Aquella madrugada algo les sobresaltó a todos simultáneamente.

Un sonido que primero pareció aislado pero que luego fue variando su cadencia hasta convertirse en una rica melodía producida por un instrumento musical rasgó la oscuridad de la noche.

Los más atrevidos de la familia se levantaron y se dirigieron en busca de la procedencia de tan misteriosos sonidos.

Recorrieron la casa hasta encontrar la fuente del fenómeno.

El sonido provenía del cofre que con tanto cariño guardaban tantos años por ser un objeto que pertenecía a la tradición familiar.

Debajo de este tenían escondido una vieja guitarra de la que sólo quedaba una cuerda.

Mi madre dijo aquella noche:

-         “El que se va a morir se ve que es músico que mira que bien toca”.

Y aquellas palabras que resonaron sobre la estancia se me grabaron como a fuego a través de mis despiertos oídos hasta el día de hoy en la que por más que lo intentamos no encontramos una explicación lógica.

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