sábado, 17 de marzo de 2012

Leyendas de Orihuela La Leyenda de la Armengola



Sólo una mujer tuvo la fuerza y valentía para comandar las débiles y escasas fuerzas de unos hombres que alzaron el grito de su libertad.

La noche en la que sus compañeros cristianos del Rabal Roig habrían sido asesinados a manos del árabe invasor.

Hermenegilda-Eugenia "la Armengola" nodriza de los hijos del alcaide tuvo en sus manos las vidas de sus paisanos.

Prefirió traicionar a su amo moro antes que ver derramar la sangre de aquellos a los que amaba.



Así urdió un plan digno de una epopeya griega.
En vez de acompañarla sus hijas al interior del castillo lo harían dos de los hombres más valientes del bando cristiano disfrazados como ellas (Ruidoms y Juan de Arnúm)  y darían muerte en la noche el alcaide moro Aben Mohor.

Y tal como planearon así sucedió.

Los centinelas de los puestos de guardia cayeron bajo el filo de sus cuchillos.

Y finalmente acabaron con la vida del que quería hacer lo mismo con la de ellos.



Pero cuando accedían al interior del castillo unas luces en el cielo se mostraron para dar valor a la hazaña.

Unas formas santas se formaron y los cristianos juraron ver a las Santas Justa y Rufina.

Y eso infundió más valor para la encarnizada lucha que mantuvieron contra los moros que quedaban.

La valerosa mujer de Pedro Armengol empuñando las armas y luchando como un hombre, hizo prodigios de valor.



Finalmente, la muerte del alcaide, la toma del castillo a manos de los cristianos de Orihuela y el encuentro con el ejército salvador del rey Don Jaime hizo que los moros mudéjares desistieran de su empeño de practicar la planeada masacre.

Y esto se convirtió en tradición entre sus ciudadanos y cada año, en Julio son celebradas las fiestas de Moros y Cristianos de la Ciudad de Orihuela que son el símbolo de la Reconquista.

Por tanto, la figura más importante de Orihuela podría decirse que es la figura de la Armengola.

Cada año es seleccionada una oriolana para representar a dicha figura.



Es seguramente la persona más importante y emblemática de nuestra querida ciudad.

Este año, 2012 la elegida, me satisface mucho decirlo, tiene mi propia sangre.



Mi hermana Mariola que conociéndola no me habría extrañado que ella misma con su valor y coraje hubiese sido capaz de realizar la hazaña en la época mora.




LEYENDAS DE ORIHUELA

viernes, 9 de marzo de 2012

FICCIÓN: Hecho Sobrenatural en el Cementerio de Orihuela




Esto es un testimonio de una persona de mi ciudad de Orihuela de la que no puedo decir su nombre.

Ya que se trata de una figura pública que no quiere que se la relacione con historias de duendes y fantasmas como suele decir él.

Es un relato tan extraño que hasta él mismo duda de si realmente lo vivió personalmente o no es más que una mala jugada de su memoria que quiere asignarle recuerdos de cosas que jamás han sucedido.

Bien, lo que dice mi anónimo personaje es lo siguiente:





Era un día de Santos, de esos que los vivos solemos dedicar al cabo del año para visitar a los que ya no están con nosotros.

Yo esperaba a mi mujer dentro del coche y con el motor en marcha.

No recuerdo la hora pero sí que era temprano. Soy una persona madrugadora que me gusta dejar todas las cosas importantes de mi vida hechas lo antes posible.

Mi mujer depositó las flores en la parte de atrás del coche para que no sufrieran ningún desperfecto.

Nada más cerrarse la puerta nos dirigimos hacia el cementerio de Orihuela.

Este es un viaje que no me agrada de forma alguna.

Desde muy jovencito le tengo pánico a los cementerios.

Mientras conducía, mi mujer no paraba de comentarme cosas.

Primero pondríamos las flores sobre la tumba de mi madre que era la persona a la que más quería y luego sobre la que se encuentra a su lado que es la de mi padre.

Yo soy ya una persona mayor y lamentablemente no me quedan muchos familiares.

En vez de eso me queda la alegría de ver como mis hijos han crecido y tienen sus propias familias.




Soy abuelo de 4 preciosos nietos. 3 Chicos y 1 chica.

Algunos de mis nietos ya tienen incluso novia.

Bueno, no quiero extenderme sobre mi persona, lo único que importa ahora es el relato que os estaba contando.

Así que sigo.

Cuando llegamos a la puerta del camposanto, dejamos el coche aparcado y nos metimos hacia el interior.

Había algunas personas más que como nosotros habían llegado a primera hora.

Por el rabillo del ojo, vi algo que enseguida me llamó la atención.

En un pequeño rincón alejado de la Mano de Dios, había lo que parecía una mesa de madera vieja.

Un muchacho que vestía con ropa muy gastada y con aspecto de necesitar un lavado estaba situado frente a la mesa.


Desde mi posición no podía verle la cara con claridad.

Sobre la mesa creía ver libros o más bien diría que eran cómics.

En seguida me llamó la atención el que un niño se encontrara en el cementerio vendiendo su mercancía.

O por lo menos resultaba un tanto curioso.

Seguí con mi tarea dejando escapar de vez en cuando una mirada furtiva hacia el lugar en donde había localizado a tal muchacho.

Pero como me encontraba concentrado en llegar hasta el lugar en donde los restos de mis seres queridos buscaban descanso, no quise darle más importancia.

A nuestro alrededor, otras familias realizaban cometidos similares a los nuestros.

Algunos rezaban y otros se limitaban a colocar las flores junto a las tumbas.

Mi mujer me dijo algo en voz baja y al acercarme más a ella para pedirle que me repitiera lo que había dicho, me tropecé otra vez con la vista de aquel extraño muchacho que cada vez me daba más mala espina.




No pude controlar mi impulso.

Ya que algo dentro de mí me obligó a dirigirme hacia aquel lugar.

Mi mujer se quedó a media palabra.

Y yo con paso decidido y firme me dirigí hacia allí.

Al llegar a la altura de la mesa de madera miré al muchacho más de cerca y algo en él me produjo un escalofrío.

Me costó un poco poder articular las palabras de la pregunta que me atreví a formularle.

Sin embargo, el muchacho quedó mudo.

No se molestó en contestarme.

Su mirada estaba como vacía.

En esa situación tan violenta en la que me vi, me entretuve mirando lo que me había parecido revistas o libros.

Y realmente descubrí que se trataba de cómics.

Pero aquello no eran cómics de esta época.

Todos los nombres que leía eran de personajes de ficción que cuando yo era pequeño había pododo disfrutar.

El Aguilucho, el Guerrero del Antifaz, Roberto Alcázar y Pedrín…

Aquello me pareció mucho más raro todavía.

Y aún así, en plena situación, había algo en el muchacho que me resultaba familiar y no sabría decir el qué.

El niño movió una de sus pequeñas manos y cogió uno de los Tebeos que se caían a pedazos de viejos y me lo puso ante las narices.







Yo le tendí la mano y cogí lo que aquel se dignó a ofrecerme.

En ese mismo momento, una voz a mi lado me sacó de aquella situación tan embarazosa.

Al mirar hacia la derecha vi que se trataba de mi esposa que había venido a buscarme.

Me recriminó que no la hubiese escuchado antes y me preguntó sobre lo que hacía yo sólo en aquel lugar apartado y haciendo gestos en el aire como si estuviese hablando con alguien.

Yo le hablé del muchacho y cuando me volví para enseñarle a lo que me refería me llevé un susto de espanto al constatar que allí no había nadie.

Mi mujer me preguntó si me sentía bien. Que allí no había habido nadie en todo el rato que llevábamos en el cementerio.

Me sentí de lo más confuso y ya iba a darle la razón cuando sentí que en mi mano derecha llevaba agarrado algo.

Entonces tuve una pequeña revelación.

Aquel era el cómic que mi hermano de pequeño me había escondido y que nunca había podido recuperar.

Era el mismo número y la marca oscura que había en la esquina derecha en forma de letra “F” seguía intacta allí como si los años no hubiesen trascurrido en la publicación.

Y aquel niño…

Eran los ojos de mi hermano el que había fallecido pocos años después.

Sentí de golpe ganas de llorar, de darme la vuelta y salir corriendo.

Y eso es lo que pasó.

Con el tiempo he aprendido a pensar que este hecho no fue más que una ilusión.

Si no fuera por el cómic que conservo todavía y que a los pocos días del suceso hice que me lo plastificaran.





No soy una persona que crea en fantasmas ni cosas semejantes pero esto hecho me cambió la vida.





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domingo, 29 de enero de 2012

Gritos en la noche



Son las 10 y media de la noche y tenemos todas las herramientas preparadas.

Marcelo ha situado el micro onmidireccional en la posición que le dije y estamos a la espera de que Alberto nos de la orden de empezar.

Desde aquí arriba se ven las cosas maravillosas.

Las luces de Orihuela brillan por doquier y el silencio de la montaña parece abrigar nuestros titiritantes y helados cuerpos.

A pesar del abrigo, hace una noche bastante fría.

-         ¡Ahora! – Nos grita Alberto.

Marcelo pulsa el interruptor de grabación y el aparato empieza a registrar todos los sonidos nocturnos.


A lo lejos un perro ladra ininterrumpidamente.
El ruido de un ciclomotor se hace también presente.
Nos miramos con cierto grado de escepticismo y decepción pero con la esperanza de que cuando escuchemos la grabación en el estudio no haya ningún tipo de sonido que enmascare a otro.

Me aprieto mejor la bufanda para proteger la garganta que no me apetece nada caer enfermo. Sólo me faltaba eso.

Los minutos parecen transcurrir sin ninguna prisa.
No sé el tiempo que llevamos grabando la Psicofonía pero parecen horas.


Nos decidimos por hacer el experimento por unas recientes declaraciones que leímos en Internet.

Alguien, no se indica su nombre, se dedicaba a realizar psicofonías aquí sobre el monte San Miguel de Orihuela.
Concretamente en el Castillo de los Moros.

Dicen algunas personas que en el Seminario, algunos de los más veteranos cuentan que algunas noches han escuchado un grito desgarrador que les ha helado la sangre.

Todos los sonidos extraños parecen provenir de la parte en donde está localizado el depósito de agua de la parte más alta, lugar al que siempre se le ha llamado "las mazmorras".


Nosotros hemos colocado varios aparatos en diversos sitios, incluso en la entrada a la famosa Cueva del Calor, para registrar todos los ecos del pasado que hayan podido quedar grabados a fuego por los siglos en esta sierra oriolana.

Vemos como Alberto levanta la mano avisándonos de que ya es suficiente.
Paramos nuestras grabadoras y empezamos a recoger para dirigirnos a nuestro pequeño  laboratorio doméstico que no es otro lugar que la casa de Marcelo.

Que a la vez es un especialista en el tratamiento de sonido por ordenador.

Con las mochilas a la espalda y las linternas encendidas alumbrándonos el camino, iniciamos el lento descenso pues es una noche muy oscura y la bajada puede resultar muy peligrosa.


Una vez abajo nos disponemos a pasar las grabaciones al programa informático para que Marcelo ejerza su especialidad.

Nosotros no escuchamos nada ya que el investigador se ha puesto unos auriculares.

Pasado un buen rato, se gira de repente y nos indica que ha encontrado algo interesante.

Antes de escucharlas, nos advierte de que no hay que esperar una cosa muy espectacular, que si no tenemos costumbre de oir psicofonías no vamos a ser capaces de distinguir los susurros o las voces.

Nos aconseja que estemos atentos y que preparemos nuestro cerebro para que sepa separar y distinguir un sonido de otro.


"¡Arre!" y sonidos de caballo
En la primera de las grabaciones, y seguramente es preciso que la escuchemos varias veces, se oye una voz gritando "Arre" y justo a continuación cómo un caballo golpea el suelo con sus cascos.
http://www.ivoox.com/psicofonia-arre-sonido-caballo_md_118998_1.mp3
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"¿Sentís sensaciones?"
Esta es la de un ser o persona que parece hacernos una pregunta.
http://www.ivoox.com/psicofonia-miedo-pregunta-sentis-sensaciones_md_118997_1.mp3
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"Tengo frio"
Una voz que parece provenir del más allá nos avisa de que tiene frío.
http://www.ivoox.com/psicofonias-te-odio-o-tengo-frio_md_118994_1.mp3
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"¡Sal de aquí!"
Esta da un poco de miedo pues se oye claramante como alguien desde otra dimensión nos ordena algo.
http://www.ivoox.com/psicofonia-sal-aqui-2-voz-metalica_md_118992_1.mp3
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"¡Sal de aquí...!"
Esta, parece repetir la frase anterior pero con algo más.
http://www.ivoox.com/psicofonia-sal-aqui-obama_md_118991_1.mp3
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"Estoy en paz"
En esta ocasión parece que nos susurran la siguiente frase:
http://www.ivoox.com/psicofonia-estoy-paz_md_118987_1.mp3
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(Voz de niño)
Es la más dolorosa de escuchar pues parece la voz de un niño atrapada en un lejano lugar.
http://www.ivoox.com/psicofonia-sonido-extrano-voz-nino_md_118986_1.mp3
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"Quince"
Se entiende claramente la palabra "Quince".
http://www.ivoox.com/psicofonia-el-15_md_118984_1.mp3
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"Escupo veneno"
Esta es más a la interpretación de cada uno, pero yo aquí escucho:
http://www.ivoox.com/psicofonia-escupo-veneno_md_118949_1.mp3
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(Susurros)
Se oye claramente una voz decir algo como al oído.
http://www.ivoox.com/psicofonia-misteriosa-mazmorras-castillo-moros-orihuela_md_877079_1.mp3
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* Las psicofonías originales fueron obtenidas por los investigadores del grupo MUNDO INFINITO y subidas a IVOOX por ROBERTO SANCHEZ en el 2009. El texto narrativo es una teatralización de mi cosecha para ayudar al lector a ponerse en situación. Los nombres que aparecen son pura ficción. Las psicofonías, son reales.

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